*Tema mítico* : Expediente Royuela. La mayor trama criminal y de corrupción conocida hasta ahora en España. No exagero

  • Autor del tema Autor del tema renko
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Al sargento Kim le conocían en los juzgados pues de vez en cuándo iba por allí pero jamás declaraba ante ningún tribunal.
Aunque estaba adscrito a la policía judicial, estaba poco menos que exento. El Fiscal General le amparaba y siempre acababa declarando ante el juez otro miembro de la policía judicial, o de la policía Benetérita.
El sargento Kim solo estaba allí para dar confianza a quien tuviera que declarar y para pagar los cafés.

Sí, el corporativismo gremial más que un defecto, es un vicio en el País de la Placidez Mañanera. Y los guardias, bueno, agentes, que parece que es más, se reunieron en animado corrillo en el pasillo de aquél juzgado esperando que los llamaran a declarar.

En estas ocasiones Kim vestía de uniforme.

No le extrañó que un hombrecillo que se movía con soltura por aquellos despachos y oficinas como si fuera empleado de los juzgados le llamara a parte. Ya se conocían y no era la primera vez que se veían entre bastidores de aquellas salas de tribunales.
Kim abandonó el animado corrillo para hablar unos pasos más allá en voz baja con él.
El tipo le entregó una nota tras mirar de reojo y comprobar que nadie le veía hacerlo. Sin embargo allí quedó quieto sin decir nada como esperando una respuesta o la devolución de la nota después de leerla.

-Me voy a tomar un café con este señor -les dijo a sus compañeros. Pero lo único que hicieron fue cambiar de pasillo para que no le vieran leerla.
Kim leyó la nota con la calma que no fue escrita, pues cuando el Fiscal General le apremiaba por algún asunto las notas estaban escritas con mucha temperamentalidad y era más difícil leerlas ya que tenía una letra infame. Pero Kim estaba acostumbrado.

Aquél hombre hacía de correo e iba y venía trayendo notas y recados cuando el Fiscal General, por razones de trabajo, no podía dárselos personalmente.
Luego era notorio que estaba en el edificio y puede que asistiendo a algún juicio.

-Pues espera que te doy una respuesta. ¿Tienes ahí papel?.
-Sí -dijo el hombre abriendo su portafolios y entregándole un par de folios en blanco y un sobre.

Kim se apoyó en el alfeizar de una ventana para escribir sin que nadie pudiera leerle. Reflexionó un momento antes de arrancar, pero cuando lo hizo escribió medio folio del tirón. Lo dobló, y junto con la nota que aquél hombre trajo lo metió en el sobre y se lo entregó a quien hacía de enlace con la superioridad que, por la nota recibida, parecía no estar muy contenta aquella mañana.

El hombrecillo se fue a seguir haciendo de correo del zar culebreando por despachos y oficinas y Kim volvió a reunirse con sus colegas. Allí había también algunos policías municipales y nacionales que debían declarar en otras salas, en otros juicios y en otras vistas, pero los grupos no confraternizaban. Había rivalidad con los de la nacional y un ligero desprecio hacia los de la municipal.
En cualquier caso el corrillo más numeroso era el suyo pues del tráfico rodado también se encarga la policía Benetérita coreana.

-Nada, es puro trámite. El abogado de la defensa mal a penas te va a preguntar nada porque más bien somos testigos de la acusación. Y el fiscal, si el abogado no [molesta], todavía te va a preguntar menos. Y si te haces la [confusión] un lío, limítate a decir lo que pone en el sumario que, al fin y al cabo es lo que queda porque es lo que está escrito. -Tranquilizaba un policía estatal veterano a un novato que declaraba ante un juzgado por primera vez.

Al poco volvió el hombrecillo con otra nota, pero ya habían empezado las sesiones de los tribunales, se habían desecho los corrillos y quedaba menos gente en el pasillos, de modo que nadie pudo verlo.

-Me pide respuesta -dijo aquél hombre. Pero éso ya lo había adivinado el sargento pues la nota era un triste papel doblado y no venía ni en un sobre.

Bajaron hacia la cafetería por las escaleras y en un rellano Kim se detuvo a hacer una llamada y le hizo un gesto para que se adelantara. Sí, sabía que el año pasado tuvo el teléfono pinchado durante unas semanas porque el Fiscal General le avisó, pero la pesquis del sargento Kim le alcanzaba para adivinar que el Fiscal General también le había pinchado el teléfono unos años antes.

En cualquier caso la llamada fue breve y supo qué era lo que tenía que escribir en la nota de vuelta.

-Muchos paseos te toca dar hoy -le dijo al hombrecillo mientras removía el café.
-Sí, los días que hay sesiones no paro. También son los días que más fácil es encontrar a la gente, procuradores y secretarios de tribunal incluidos.
-Pues me tienes que dar otro papel y un sobre.
-Ya sabe que no las leo, Bastante difícil es encontrar a los destinatarios como para entretenerse en averiguar el contenido -dijo el hombre sacando un folio y un sobre y dejándoselos encima de la mesa. -Voy a ir al servicio y a pagar mientras escribe, aquí le dejo el maletín, no se vaya que me ha de dar la respuesta.

En Corea puedes dejar un bolso, un teléfono o un maletín en una cafetería, y más si es la de los juzgados, que nadie lo robará al descuido. Pero por encargo te pueden robar cualquier cosa en cualquier sitio y el hombre del maletín no quería correr ningún riesgo.

Cuanto gritan esos [alborotadores] pensó Kim terminando el primer párrafo y mirando a un grupo de estudiantes que tres mesas más allá reían y hablaban en voz alta. Pero notaron la acerada mirada del sargento uniformado y bajaron la voz.

Dos párrafos más y antes de que aquél hombre saliera del servicio ya tenía la nota escrita y metida dentro del sobre, pero no lo cerró. Sabía que el mensajero era leal y además no querría saber nada. Sabía que cuanto menos supiera más seguro estaba.

Bendita ignorancia.

Antes de que fueran saliendo los que iban a declarar -si es que las partes o el juez querían interrogarles- Kim bajó a los archivos a saludar a Yoon, una vieja funcionaria tan clásica y tan perenne como los archivos que custodiaba y que los policías llamaban Mamá Elefanta. Pero a él le gustaba ver que estaba bien de salud.

-Nada, no me tomo ni un café contigo onni, solo he venido a saludar.
-Pal-lí, pal-lí (deprisa deprisa) decía ella desde el remanso de paz de su despacho en los sotanillos.

Pero no hizo mas que poner los pies en el vestíbulo de los juzgados cuando el hombre le abordó por tercera vez.

-Menos mal que le encuentro, me han dicho en recepción que no se había ido y le he esperado aquí.

La nota decía:

Te espero en casa a eso de las diez.
No me falles. Ok.
Dime algo.

A punto estuvo de decirle al recadero que sí, que allí estaría. Pero el recadero no tenía por qué enterarse de dónde iban a estar los dos a éso de las diez de la noche y prefirió escribirlo a dar el recado de viva voz y que éste se ganara el jornal.


Nota del Notta.- Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
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FREE ZOUHAM o abandonad toda esperanza.
 
Si te crees que Mena está escribiendo papeles comentando asesinatos cuando sus papeles se ponen públicos por los Royuela desde hace décadas, te lo crees todo. Creo que hasta el más despistado ya se ha dado cuenta de que si te exponen tus "papeles secretos" en YouTube, al menos dejas de escribir. Este expediente es casi todo falso, pero hay cosas ciertas que se han comprobado. Estás dormido en referencia a qué piensas que alguien se cree esto. Ya lo dicen los Royuela: el expediente existe y alguien lo hace, pero ellos mismos no se creen nada. De cierto han sacado cosas muy reveladoras de las cloacas judiciales.
Toda la información que se ha mostrado en el ER es completamente cierta. Deja de escribir sandeces.

Fanfarrons no es más que un desinformador profesional y agente gubernamental cuya única función y pretensión es encubrir los gravísimos crímenes cometidos por sus camaradas del PSOE/Porremos.
 
Última edición:
oye ¿ese tal sargento ruiz de la guardia civil esta vivo o perecid? ¿hay alguna foto del hombre?
 
-Infarto de miocardio -dijo el perito forense del Instituto de Medicina Legal de Bussan de reciente creación e independiente del Instituto Anatómico Forense de Seul.
-Pero..., pero si le falta la cabeza -dijo la becaria poniendo los ojos a la occidental.

El perito forense achinó aún más los ojos, como queriendo examinar a la becaria.
-A ver si te crees tú que vas a saber más que la fruta. Éso será porque le atropellaría un camión después, supongo.

La becaria, como queriendo hacer méritos para que alguien reparara en su inteligente cerebro y no en su arrebatadora belleza insistió con cierto retintín.
-A ver si es que el infarto le dio cuando vio venírsele el camión para encima.

El perito era de plantilla, sabía cómo funcionan las cosas en la administración coreana e intentó hacer valer su autoridad de oppa veterano.
-Mira, no te compliques, te he dicho un camión pero lo mismo podía haber sido un tren. Yo no sé si estaba tirado en el arcén una hora perecid esperando la ambulancia y le pasó un coche por encima, o se cayó sobre una máquina industrial tras haberle dado el infarto ante muchos testigos. Ahí pone infarto de miocardio y está firmado por el director del instituto.

La becaria usó su aegyo coreano, que es una vocecilla infantil que usan como tu sobrina cuando te llama tito en vez de tío. Vamos, lo opuesto al marimandoneo (empoderamiento en neolengüés) que usan por aquí las mujeres cuando se ponen en jarras con los pulgares por delante, pero igual de eficaz.
-Yo no puedo firmar infarto con las pruebas que veo...

El perito alzó los hombros como haciendo ver que la cosa no tenía nada que ver con él.
-Si quieres puedo llamar al director del Instituto a ver qué dice. Pero ya sabes que nunca está, que anda politiqueando por ahí y lo mismo tarda dos o tres días en ponerse con ésto.

-No podemos esperar, la familia querrá los restos. Y sin saber qué ha pasado... -insistió ella con su tono aegyo que tanto agradaba y a la vez exasperaba al perito forense de plantilla.
Pero el perito era muy pagafantas, y ante aquella exigencia velada de chantaje emocional llamó al sargento Kim de la benetérita que era quién mayormente solucionaba los casos dudosos en aquella morgue.

El sargento Kim era sargento porque quería. Todos los mandos que había tenido, sorprendidos por su eficacia, le habían recomendado para cursos de ascenso pero él siempre los supo eludir. La policía Benetérita coreana es una policía militar y por lo tanto nadie quiere ascender de sargento a teniente, ni de capitán a comandante. Por aquello de que ser cabeza de ratón es muchas veces mejor que ser cola de dragón.

El sargento Kim era un tipo de treintaymuchos/cuarentipocos muy bien llevados. Alto para el estándar coreano 1'85. De cuerpo bien formado en entrenamiento militar y de ademanes gallardos y altaneros sin ser arrogantes. Tenía voz de mando sin alzar la voz, buena percha, pelazo asiático y maquillaje a la oriental que suavizaba su fiera expresión y a la vez denotaba que era un tipo que se cuidaba y se depilaba.

Cuando llegó, el perito se había ido a comer y encontró a la becaria al microscopio mirando muestras junto a dos compañeras que discutían si teñir con anilina, o con vaya usté a saber qué, para que las bacterias se hicieran visibles.
De un taconazo, como correspondía a su impoluto uniforme hecho a medida, se hizo visible y saludó con una profunda genuflexión que cogió por sorpresa a las jóvenes que respondieron con otra reverencia no tan profunda.

El sargento Kim con expresión grave y sin abrir la boca, tomó a la becaria con suavidad del codo y se la llevó a parte, junto a un ventanal por donde entraba a raudales la luz del sol para que pudiera admirar sus anchas espaldas. Sus compañeras les veían desde el otro lado del laboratorio.
Entonces el sargento Kim habló en voz baja, pero con el tono más grave que daban sus cuerdas bucales cerca del oído de la muchacha.

La becaria sintió una fuerte reacción física.

-Ha sido quitarse la vida con una motosierra. La familia no quiere que se sepa porque es un señor muy influyente y bla, bla, bla, verborrea convincente.


La becaria nunca supo muy bien qué era lo que el sargento Kim le contó, pero acabó firmando lo del infarto sin hacer más preguntas.


NOTA del Notta.- Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
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FREE ZOUHAM o abandonad toda esperanza.
 



El sargento Kim despreciaba a la hermandad de los dragones mandilones, una antigua sociedad secreta muy extendida en el Asia oriental, en la que insistió en introducirle el fiscal general de Bussan, que en ella tenía cierto rango.
Al sargento Kim le parecían infantiles y pomposas las ceremonias que hacían cuando acogían a un nuevo miembro o celebraban un solsticio o una conmemoración, o la subida de grado de alguno de los hermanos siendo el 33 el más alto. Le parecía excesiva aquella liturgia y que las reuniones las convocaba el maestro de ceremonias para darse pisto e importancia y hacer que los hermanos bajo su maestría confraternizaran.

Sí, allí conoció gente importante e interesante, incluso coincidió con un compañero de servicio militar que no había vuelto a ver desde entonces. Pero Kim era sargento porque quería y no necesitaba para nada a aquella gente ni a aquellos señorones tan influyentes. No quería ser encumbrado ni ascender en el escalafón social porque prefería pasar desapercibido pues sabía que entre las sombras y las bambalinas tenía más facilidad de movimientos.

Si necesitaba ayuda se dirigiría directamente al Fiscal General de Bussan que no solía aparecer por aquella "casa" pues él pertenecía a otra "casa" distinta o de mayor grado, y lo más que conseguía él apareciendo por allí con cierta frecuencia era que le pidieran favores.
Sí, alguna vez fue con cierta urgencia a la "casa" donde el Fiscal General de Bussan se reunía con otros hermanos de grado superior pero le hicieron esperar y desde entonces tomó desapego a los dragones de los delantales, de modo que ya no iba a las reuniones de su propia "casa". Masón en francés.

Pero es que yo el francés lo escribo de oído.

-Tienes que ir esta vez -le dijo el Fiscal General.
-Me aburro soberanamente. Además tengo muchas cosas que hacer, que lo suyo consume tiempo, esfuerzo y talento -dijo el Sargento Kim haciendo tintinear los cubitos de hielo contra el cristal del vaso de güisqui añejo que le sirvió el fiscal.
-No te arrepentirás esta vez -dijo el fiscal amagando medio en broma con no servirle más güisqui de aquél.


En la siguiente reunión que convocó "la casa" y a la que fue el sargento Kim un tipo que no le quitaba el ojo de encima, estuvo intentando confraternizar con él. Cuando al fin lo logró, le dio la mano a la manera occidental tomando la suya con las dos manos.

Aquellas manos de dedos largos eran más finas y suaves que las de una mujer. Bueno, que las de cualquier mujer que había conocido.

-¿Y usted a qué se dedica? -preguntó el sargento Kim.
-Soy cirujano plástico. El mejor de Corea me dicen.




PD.- Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
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vaya ¿de gloria natural o lo cancelar? y lo más importante, ¿hay foto del hombre?
 
(mensaje citado en revisión)
hombre el que esta obsesionado con lo que le pasó a un tal antonio garcía y dice que es parte de no se que operación chumy y cuando le dicen que no hay ninguna conexión acusa de tergiversar tu palabra no vale nada
 
ya han nombrado a la peliculita de matrix no estais entonces al tanto de que una de las directoras declaró que es una alegoría transenstran juajajajaja
 

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