Ya que no hay fosas queremos ver una foto del zulo que custodian en Francia, o vaya usté a saber quién y dónde.
Porque si fuera yo os diría que está en Francia, pero lo mismo lo tendría en Italia. Por despistar digo.
Pero este abogado del diablo quiere una prueba documental, quiere ver las carpetillas y los expedientes en su volumen, por lo menos antes de abandonar este foro a lo campeón: con un pocker de nueves.
Me da igual si la cosa está desordenada o que haya pelusas por el suelo y que la señora de la limpieza no se haya pasado por allí en mes y medio. Yo no voy a regañar como -supongo- haría la señora Royuela. Lo que quiero ver es qué [shishi] compró el señor Alberto por 80.000 machacantes.
Un paquete de tabaco o un paraguas para hacerme una idea del tamaño de la cosa y, como dicen por allí: prou. Y si el archivo secreto no cabe en una foto, pues que hagan dos [shishi]. Y si es así, tienen este teclado y el poco talento que Dios me ha dado a su disposición. Pero si no,
pues no.
Que quiten cualquier objeto decorativo para que no se sepa si la cosa está en Alsacia o en Milán y ya me vale. Pero, como el apostol aquél: hasta que no meta mis dedos en sus manos y mi puño en su costado, a mí no me mareéis.
Porque si fuera yo os diría que está en Francia, pero lo mismo lo tendría en Italia. Por despistar digo.
Pero este abogado del diablo quiere una prueba documental, quiere ver las carpetillas y los expedientes en su volumen, por lo menos antes de abandonar este foro a lo campeón: con un pocker de nueves.
Me da igual si la cosa está desordenada o que haya pelusas por el suelo y que la señora de la limpieza no se haya pasado por allí en mes y medio. Yo no voy a regañar como -supongo- haría la señora Royuela. Lo que quiero ver es qué [shishi] compró el señor Alberto por 80.000 machacantes.
Un paquete de tabaco o un paraguas para hacerme una idea del tamaño de la cosa y, como dicen por allí: prou. Y si el archivo secreto no cabe en una foto, pues que hagan dos [shishi]. Y si es así, tienen este teclado y el poco talento que Dios me ha dado a su disposición. Pero si no,
pues no.
Que quiten cualquier objeto decorativo para que no se sepa si la cosa está en Alsacia o en Milán y ya me vale. Pero, como el apostol aquél: hasta que no meta mis dedos en sus manos y mi puño en su costado, a mí no me mareéis.
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