En un discurso de una hora y poco... el presentador se pasa más de 57 minutos repasando el perfil de casi todo el mundo del R78, mostrando ’n’ veces la portada e interiores de sus libros… hasta no bien llegado el tiempo 57:35 que es cuando finalmente pronuncia por primera vez la palabra ‘Royuela’; aún así tiene la desfachatez de titular su vídeo haciendo alusión a dicho informe… nada más que por acaparar visionados de sus seguidores. Es una lástima que, finalmente decidiera desactivar la inserción de comentarios… -lo cual no habría de extrañar a casi nadie- …porque le iba a dejar un par de perlas de adorno de las que marcan época en YouTube. A más INRI dice que no le sorprende demasiado lo que cuentan los Royuela porque parte de esa información ya constaba en sus haberes al igual que la relativa a la trama de Alcásser… (XD!) ¡un chico listo, sin duda!; o más bien astuto; además de fistro, mojigato y farsante. Pero ahí le tienes: Comentando una vez más el refrito de sus obras completas… mostrando una y otra vez las carátulas de sus ejemplares-vademecums… -que ha preferido quitar del mercado (sic)- …para terminar diciendo
NADA de lo que se espera, una vez habiendo sido previamente anunciado en el título de la charla… como mero reclamo publicitario. Pero a él le da igual:
“Yo he venido aquí a hablar de mi libro.”
Y acaba el sermón como el buen párroco de paisano que en realidad representa, escenifica y comporta: Enunciando sus típicas sarracena y bendiciones de humanidades, concordia beata y catolicismo rancio… a falta de una oración catequética más normalizada al uso. No es que provoque náusea... sino lo siguiente.