Esta es una noticia recién llegada a los teletipos (que se decía antaño).
El Consejo Constitucional de Las Galias acaba de aprobar "la imposición a la fuente", lo que significa que a partir de ahora los francess pagarán sus impuestos mes a mes sobre su salario.
El Consejo Constitucional, sin embargo, ha desechado y no aprueba el denominado "Impuesto Google" que genéricamente se refiere a las actividades de las multinacionales cuyas actividades (de juego) tienen lugar en la patria de Voltaire, de Bernanos y de, como no, Theilard de Chardin.
Ambas propuestas eran pues eso ... "Propuestas de ley".
Hay noticias así, que si bien son conocidas en los países en las que tienen lugar, no trascienden, allende las fronteras, aunque vivamos en la sacrosanta UE y en el We are The World We Are The People.
Lo mismo ocurre en Grecia, en Chipre, Italia, Dinarmarca, Suecia y ... en todas partes.
Poco a poco, así como quien no quiere la cosa y, por supuesto, sin que dé tiempo a que nadie se escandalice (Vistalegre 2 incluido), las desdeñables hormiguitas rojas (esas que son, además, carnívoras) van atesorando a expensas de todo quisque, excepto de los suyos.
Y es que ya lo decía la peli de Scorsese sobre la mafia "Uno de los nuestros", o reactualizando: han decidido que no somos uno de los suyos (como Google) excepto para absorbernos, succionarnos, sorbernos y, si hace falta, cancelar.
Desde hace unos 10 años ocurren así, pequeñas noticias, regularmente, conocidas no más allende las fronteras del país de turno (que pertenece a la Unión Europea of course) y que poco a poco, a la chita callando, nos describen y dibujan The Future.
Aunque parezca paradójico: resulta más fácil sangrar a millones de pezqueñines que a cuatro grandes tiburones.
Esta es una película, que no es de Scorsese, no recuerdo de quien, se titula: "¿Quién corta el bacalao?".
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