No sé si habéis visto alguna vez aquellos diseños futuristas de los 50’s, 60’s, 70’s, etc. En donde se hacían previsiones sobre cómo sería el futuro, que casualmente es ahora,
Unos ejemplos bastante buenos son estos:
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Sacados de estos geniales enlaces (os recomiendo mirarlos, son sólo imagenes y no tienen ningún desperdicio):
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Viendo esos diseños, es notorio que se basaban en la tecnología de aquel entonces y cabe decir que se ven bastante tacaño y diferentes respecto a lo que son ahora; encima, nada (o casi nada) de las esas predicciones sobre lo que sería el futuro se han cumplido.
Lo que sí es verdad es que la tecnología bélica y del atontamiento se ha superado con creces a las previsiones antiguas (todo hay que decirlo) ¿por qué será?
Si hacemos una similitud con el ahora, la previsiones futuristas que ahora nos venden, con los indicadores (manipulados) a favor de que se cumplan y hechas con diseños actuales, son bastante creíbles por ejemplo:
Los sustitutos del petróleo, muchos creen que sustituyendo la producción de energía eléctrica con otra cosa que no sea el petróleo, todos los problemas energéticos quedarán resueltos. Pero realmente la energía eléctrica sólo supone menos de un 20% de la energía total consumida, encima el petróleo tiene muy poco peso en su producción siendo mayoritario el carbón (sí, esa cosa que el petróleo “desplazó” a día de hoy se sigue utilizando y en ingentes cantidades), las nucleares y el gas.
La eliminación del efectivo, quizás se pueda eliminar el formato utilizado, pero siempre habrá una vía para mantener esa anonimidad en ciertas transacciones, además de que si los emisores se atreven a retirar el efectivo, darían paso a economías paralelas crezcan de manera inimaginable (siempre han existido en la sombra), dejando a los bancos centrales y gobiernos como segundones en la creación de dinero (que ya lo son, pero me refiero a que sus amos perderían ese poder ganado con tanta sangre, sudor y lágrimas –de otros, no de ellos-)
Los drones, veo como hay jugueterías y tiendas de tecnología que se apuntan al nuevo negocio, sin embargo, noto que sus ventas no se incrementan, ese juguete o herramienta del futuro (según como se mire), no termina de arrancar, no sé si es cuestión de precio, que no hay un duro o que la gente no termina de convencerse de ellos, yo mismo he tenido la inquietud por comprarme uno, pero siempre lo dejo como cuestión secundaria (o terciaria) y nunca voy a por uno, amén de cuando miras algunos te haces un lío y ves tal cantidad de precios, que lo dejas “para después”
Impresoras 3D, me parece que se está desinflando y a fecha de hoy no cumple las expectativas previstas, puedes hacer piezas, pero ¿a quién se las vendes?, encima con los materiales que están hechas, sólo podrían servir como prototipos, no para utilizar (utilizar un material requiere de una análisis y unas características) en caso reales, las pocas (poquísimas) aplicaciones en el día a día –es decir, cosas que no requieren grandes requisitos-, hacen más fácil que vayas a un chino y te compres algo para salir del paso (lamentablemente esa es la mentalidad dominante).
Otro ejemplo podrían ser las criptomonedas, las cuales son llamadas las “monedas del futuro”, con nuestra vida actual es relativamente fácil utilizarlas, pero, la fragilidad de la misma, hacer muy incierta su utilización, porque si en algo coinciden las previsiones futuristas (optimistas) en todas las épocas, es que se requiere una cantidad de energía cada vez mayor; algo que se está demostrando no ser viable.
También hay que decir de los que en aquellos años preveían un “fin del mundo” y se fabricaron búnkeres compraron comida, agua, armas, medicinas y acumularon MPs, vieron como pasaba el tiempo y el dichoso fin del mundo nunca llegó (realmente sí llegó el fin del mundo para ellos, porque murieron esperándolo).
Comparando ambas situaciones, por una parte tenemos al “futurista ambicioso” que cree que sus 4 perrillas invertidas en “inversiones de futuro” le harán millonario, sin embargo, ve cómo pasa el tiempo y aquellas perrillas van menguando su valor, mientras aquella empresa que inventará un producto innovador o “moneda del futuro” poco a poco se va diluyendo y quedando en el olvido, cuando el día menos esperado, dicha inversión simplemente desaparece. Cabe decir que si dio el bowling de su vida, pues como metió una cantidad modesta en dicha inversión, que no espere salir de la pobreza con ello, simplemente es un extrilla que le ayudará a sobrellevar mejor el día a día (además, ya sabemos cómo se las gastan los tipos como Montoro, que sólo ven quién tiene beneficio para exigir su “derecho de pernada”) y presumir a los conocidos lo gran inversor que es.
Por otra parte, tenemos a aquel “futurista agorero” (predecesor del actual “prepper”), que está perecid de risa con su búnker, comida, agua, armas, medicinas y MPs, pero se da la situación contraria ya que, todo lo que ha comprado es aprovechable y muchas de esas cosas se han revalorizado con los años, si fue buen previsor, la comida se va renovando constantemente, puede perder con las medicinas (algunas se le pudieron haber caducado), las armas se pueden vender y cambiar por tecnología más nueva (en caso de estar interesado en ello, pero si funcionan no hará falta si no se desea) o poco a poco ir mejorando el armero, ¿los MPs? Ya me diréis que ha sucedido desde entonces, pero lo más importante: como ayer (y muy muy ayer) y hoy, siguen teniendo valor.
¿Qué elegirías tú? Ambos futuros son inciertos, pero considero que en uno siempre saldrás ganando.
No obstante, las previsiones de recursos menguantes sí que se van cumpliendo una a una (quizás el timing no sea el indicado, pero no hay desviación considerable respecto a lo previsto con lo real), por ejemplo el peak oil de USA, alguien predijo que en los 70’s la producción de petróleo bajaría, y así fue, quizás ese fue el principal motivo del Petrodólar y la alianza duradera con Arabia Saudí (con la promesa de protección hacia sus dirigentes), pero había un gran obstáculo para garantizar ese suministro ilimitado de dólares necesario para ser moneda mundial, y ese era el patrón oro.
Ya sabéis lo que sucedió con el oro en aquellos años, que coincidió con la desaparición del patrón oro y la aceptación “voluntaria” por parte de los demás países, quizás (y sólo quizás) se inventaron algunas guerras (p.e. Vietnam) para mantener distraída a la población de lo que realmente sucedía (también se aprovechaba para justificar el ingente gasto público en armamento y tecnología bélica), sin embargo, no era suficiente distracción ni tampoco muy bien visto eso de la guerra, para ello, tuvo tanto revuelo ese movimiento Hippie que consiguió hacer que la gente creyera que era libre (manifestándose en contra de la guerra y otras cosas más), además de dar ese empuje a la “liberación femenina” que era necesario ayudar a contener el crecimiento poblacional, cosa que se consiguió en los “países civilizados”, pero no en los países subdesarrollados, en vías de desarrollo o emergentes (que realmente todos son lo mismo: países pobres).
Ese contraste de natalidad, sumado a la reducción de recursos por persona, junto con la idiotización de las poblaciones en general, va a ser un gran problema a futuro (si no lo es ya), el cual ocasionará una regresión brutal en conocimientos y capacidades humanas que nos hará retroceder a la edad de piedra. Después de cada conflicto (ocasionado mayoritariamente por recursos), cada vez será más difícil recuperar la capacidad tecnológica y nivel de vida anterior.
Eso es debido a que en los conflictos se consumirán recursos que quizás la población no se pueda permitir perder, además; depende como termine el conflicto, algunos perderán el acceso a ciertas materias primas y tecnología vitales para mantener su nivel de vida.
Haciendo hincapié en las capacidades humanas, cada vez dependemos más de las máquinas para vivir, el que nos quiten cosas tan simples como una calculadora para realizar ecuaciones básicas o la necesidad de recurrir al Google y la Wikipedia para cualquier consulta de conocimientos (sólo consulta, nada de asimilación, ni mucho menos aprendizaje) puede crear unas lagunas mentales en las personas que fácilmente podrán confundir sumar con restar.
Como siempre, todos mirando al dedo, pero no a la luna.
Saludos