Europa registro 2.5 grados por encima de la media en el verano mas caluroso de la historia :(

Europa registro 2.5 grados por encima de la media en el verano mas caluroso de la historia :(
RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

Europa occidental ha vivido su verano más cálido registrado, con una temperatura media de 21,7 °C entre junio y agosto, 2,5 °C por encima de la media del período 1991-2020, superando el récord anterior de 2003. El calor extremo también batió marcas en mayo y septiembre, y los glaciares suizos perdieron un 5,5 % de su hielo en los primeros ocho meses del año.

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Europa occidental ha vivido su verano más cálido registrado, con una temperatura media de 21,7 °C entre junio y agosto, 2,5 °C por encima de la media del período 1991-2020, superando el récord anterior de 2003. El calor extremo también batió marcas en mayo y septiembre, y los glaciares suizos perdieron un 5,5 % de su hielo en los primeros ocho meses del año.

El verano de 2026 pasará a los libros de climatología como el más cálido jamás registrado en Europa occidental. La temperatura media de junio, julio y agosto fue de 21,7 °C, lo que supone 2,5 °C por encima de la media del período de referencia 1991-2020. El récord anterior, que databa de 2003, ha quedado atrás. No se trata de una anomalía aislada de un solo mes: el calor se prolongó mucho más allá del núcleo del verano, con récords de temperaturas diarias registrados también en mayo y en septiembre. Para el conjunto de todas las regiones europeas, este ha sido el tercer verano más cálido desde que hay datos.

Las condiciones propias del estío llegaron inusualmente pronto. La primera gran ola de calor azotó buena parte de Europa occidental ya a finales de mayo, y las situaciones excepcionalmente cálidas se mantuvieron durante todos los meses estivales. Esa persistencia tuvo una traducción física medible: el 52 % del continente estuvo expuesto al menos a condiciones «muy fuertes» de estrés térmico al final de la temporada, lo que equivale a una sensación térmica de 38 °C o más. El estrés térmico es un indicador de cómo los factores meteorológicos afectan al cuerpo humano y exponen a las personas a riesgos graves para la salud, incluido el golpe de calor.

Un calor persistente que batió récords también fuera del verano

La extensión geográfica y la duración del calor fueron igualmente notables. En 2026 se registraron 17 días en los que al menos el 60 % de Europa occidental experimentó temperaturas superiores a los 30 °C. La comparación con años anteriores es elocuente: en 2003 fueron 11 días, y en 2025, solo 7. Es decir, el calor extremo no solo fue más intenso, sino más sostenido en el tiempo y más amplio en el territorio.

El informe de Copernicus, el programa de observación de la Tierra de la Unión Europea, subraya que Europa vivió un verano con fenómenos climáticos extremos acumulados. En amplias zonas del continente se registraron simultáneamente olas de calor sin precedentes, sequías generalizadas, caudales fluviales excepcionalmente bajos y temperaturas marinas inusualmente cálidas. Samantha Burgess, responsable de la estrategia sobre el clima del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio, señaló que estos factores fueron más allá de los récords de temperatura y afectaron a la disponibilidad de agua, a los sistemas energéticos, al transporte, a los ecosistemas y a la salud humana.

Los glaciares suizos pierden un 5,5 % de su hielo en ocho meses

Uno de los efectos más visibles del calor extremo se encuentra en los Alpes. Los glaciares suizos se redujeron un 5,5 % en los primeros ocho meses de 2026. Esta pérdida eleva al 19,4 % el retroceso total del hielo glaciar desde 2021. La transformación del país alpino es drástica: grandes glaciares blancos se han convertido en extensiones rocosas de aspecto lunar. La falta de nevadas en invierno y las temperaturas anormalmente altas del verano provocaron un retroceso casi equiparable al récord de 2022, según los datos de la red de monitoreo de glaciares Glamos y de la Academia Suiza de Ciencias.

Matthias Huss, glaciólogo y director de la red Glamos, fue tajante al valorar los datos: «La pérdida de hielo se ha duplicado en el último periodo de cinco años. No esperábamos ver una pérdida tan enorme, y menos aún tan concentrada en el tiempo; es mucho más rápida de lo que indicaban las previsiones». Los investigadores concluyeron que el ritmo del deshielo no deja a los glaciares alpinos ninguna posibilidad de sobrevivir a largo plazo. Aunque los glaciares de todo el planeta se están reduciendo, la tasa de pérdida es mayor en los Alpes. El deshielo del permafrost está desestabilizando las laderas de las montañas, lo que supone un peligro para montañistas y excursionistas.

Ese peligro se materializó durante la temporada turística. Un número inusual de desprendimientos de rocas en los Alpes causó al menos tres muertes: dos escaladores checos fueron golpeados por rocas en julio, y un escalador francés que se formaba como guía de montaña falleció en agosto debido a un desprendimiento repentino en la zona del Mont Blanc.

Sequía, incendios y ríos bajo mínimos

Las condiciones de sequía prolongadas y severas en toda Europa sentaron las bases para el verano con los caudales más bajos que ha registrado el continente desde que comenzaron los registros en 1992. En julio y agosto se registraron caudales mínimos fluviales récord o cercanos al récord de forma simultánea en muchos de los principales ríos europeos, entre ellos el Rin, el Danubio, el Po, el Loira, el Ródano y el Sena. Esto provocó graves trastornos en múltiples sectores, incluido el transporte de mercancías, lo que afectó a las cadenas de suministro, al tiempo que ejerció una presión creciente sobre el riego, la refrigeración de reactores nucleares, la generación de energía hidroeléctrica y la disponibilidad de agua dulce.

La temporada de incendios forestales fue excepcionalmente activa. A 2 de septiembre, la superficie quemada en toda la Unión Europea era casi el doble de la media del período 2006-2025 para esa época del año, tras una actividad especialmente extensa en España y Francia. Los datos del Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS) mostraron que las emisiones de los incendios forestales en Europa a finales del verano se encontraban entre las diez más elevadas desde 2003, exponiendo a millones de personas a niveles peligrosos de contaminación atmosférica.

Los mares de Europa también mantuvieron temperaturas excepcionalmente cálidas a lo largo del verano de 2026. Se registraron temperaturas en la superficie del agua del mar récord o cercanas a los récords a lo largo de gran parte de la costa atlántica y en el Mediterráneo occidental y central. Las elevadas temperaturas marinas vinieron acompañadas de condiciones de olas de calor marinas de intensas a excepcionales, definidas por períodos prolongados de temperaturas oceánicas inusualmente cálidas. Estas olas de calor marinas pueden intensificar el calor en las zonas costeras adyacentes al limitar el enfriamiento nocturno y aumentar la humedad, lo que agrava el estrés térmico.

España: el verano más cálido en siglo y medio

El informe de Copernicus se alinea con los análisis realizados por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en España. Rubén del Campo, portavoz de la Aemet, resumió la situación: «El verano de 2026 ha sido el más cálido en España en, al menos, siglo y medio, con nada menos que 61 días bajo ola de calor entre el 20 de junio y el 7 de septiembre. Una situación sin precedentes». Las condiciones de pleno verano comenzaron a mediados de mayo y se prolongaron durante buena parte de septiembre, lo que permite hablar de un verano de cuatro meses o cuatro meses y medio.

Del Campo añadió que ha sido el tercer verano más seco de la serie, lo que propició unas condiciones de estrés hídrico y sequedad que elevaron el peligro de incendios a niveles extremos durante buena parte de la temporada en muchas zonas. «Por desgracia, hemos podido comprobar cómo esos peligros tan altos se han traducido en grandes incendios forestales. Aunque en esta problemática influyen otros factores no meteorológicos, como la gestión forestal, es indudable que el cambio climático antropogénico está favoreciendo las situaciones que elevan el peligro de incendios forestales», concluyó.

El impacto económico de este verano se extiende por múltiples frentes: el transporte fluvial comprometido, la refrigeración de reactores nucleares bajo presión, la generación hidroeléctrica mermada y un turismo alpino que ve desaparecer su principal atractivo. Los glaciares suizos, que alimentan ríos y reservas de agua dulce, retroceden a un ritmo que los científicos consideran irreversible. La pregunta ya no es si habrá otro verano como este, sino cuándo volverá a repetirse.

Datos clave
  • La temperatura media de junio, julio y agosto en Europa occidental fue de 21,7 °C, 2,5 °C por encima de la media del período 1991-2020.
  • El 52 % del continente estuvo expuesto a condiciones «muy fuertes» de estrés térmico al final del verano, con sensación térmica de 38 °C o más.
  • Los glaciares suizos se redujeron un 5,5 % en los primeros ocho meses de 2026, elevando la pérdida total desde 2021 al 19,4 %.
  • A 2 de septiembre, la superficie quemada en la UE era casi el doble de la media 2006-2025 para esa fecha, tras una actividad especialmente extensa en España y Francia.
  • España registró 61 días bajo ola de calor entre el 20 de junio y el 7 de septiembre, el verano más cálido en siglo y medio según la Aemet.
Resumen generado con inteligencia artificial a partir del primer mensaje del tema.

Solidario García

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Europa occidental, que ha sufrido su verano más cálido conocido hasta ahora, registró estos meses (junio, julio y agosto) una temperatura media de 21,7 °C, lo que la sitúa 2,5 °C por encima de la media del período 1991-2020. Se superó de esta manera el récord anterior establecido en 2003.

El calor excepcional se prolongó mucho más allá de los meses centrales del verano, pues se dieron récords de temperaturas diarias también en mayo y septiembre.

El calor persistente en el viejo continente ha dado lugar también al tercer verano más cálido registrado para el conjunto de todas las regiones de Europa.

Las condiciones características de un verano llegaron inusualmente pronto a algunas partes del continente, ya que la primera gran ola de calor azotó buena parte de Europa occidental ya a finales de mayo, de manera que situaciones excepcionalmente cálidas persistieron durante todos meses estivales.

mapa de Europa Occidental
mapa de Europa Occidentallv

La sensación térmica de 38 ºC o más

El 52 % del continente estuvo expuesto al menos a condiciones «muy fuertes» de estrés térmico al final de la temporada, lo que corresponde a una sensación térmica de 38 ºC o más.

El estrés térmico (un indicador de cómo los diferentes factores meteorológicos afectan al cuerpo humano y exponen a las personas a graves riesgos para la salud, incluido el golpe de calor) se extendió por toda Europa.

La persistencia y la extensión geográfica del calor también fueron notables en Europa Occidental: en 2026 se registraron 17 días en los que al menos el 60 % de Europa occidental experimentó temperaturas superiores a los 30 °C, lo que contrata scon los 11 de 2003 y los 7 de 2025.
Informe de seguimiento
Los glaciares suizos se redujeron un 5,5 % en los primeros ocho meses de 2026

Uno de los efectos más notables es que los glaciares suizos se redujeron un 5,5 % los primeros ocho meses de 2026. Esta disminución eleva la pérdida total de hielo glaciar desde 2021 al 19,4 %. Se está dando una transformación drástica del país alpino, cuyos grandes glaciares blancos se han reducido a “desiertos” rocosos de aspecto lunar.
Se trata de un deshielo acelerado que amenaza el turismo, motor vital de las comunidades alpinas. La falta de nevadas en invierno y las temperaturas besugomente altas durante el verano provocaron un retroceso casi equiparable al récord de 2022, según los datos de la red de monitoreo de glaciares Glamos y de la Academia Suiza de Ciencias.
“La pérdida de hielo se ha duplicado en el último periodo de cinco años”, afirmó Matthias Huss, glaciólogo y director de la red Glamos. “No esperábamos ver una pérdida tan enorme, y menos aún tan concentrada en el tiempo; es mucho más rápida de lo que indicaban las previsiones”.
El ritmo del deshielo no deja a los glaciares alpinos ninguna posibilidad de sobrevivir a largo plazo, concluyeron los investigadores.
Si bien los glaciares de todo el planeta se están reduciendo, la tasa de pérdida es mayor en los Alpes. El deshielo del permafrost está desestabilizando las laderas de las montañas, lo que supone un peligro para montañistas y excursionistas.
Un número inusual de desprendimientos de rocas en los Alpes, en plena temporada turística, causó al menos tres gloria: dos escaladores checos fueron golpeados por rocas en julio; y un escalador francés que se formaba como guía de montaña falleció en agosto debido a un desprendimiento repentino, también en la zona del Mont Blanc.

Una vista desde un dron muestra el deshielo del glaciar del Ródano en Obergoms, Suiza, el 2 de julio de 2026. 
Una vista desde un dron muestra el deshielo del glaciar del Ródano en Obergoms, Suiza, el 2 de julio de 2026. REUTERS/Pierre Albouy/File photo

La disponibilidad de agua, los sistemas energéticos, el transporte, los ecosistemas y la salud humana se vieron afectados

De hecho, según el informe de Copernicus, Europa vivió un verano con fenómenos climáticos extremos acumulados. En amplias zonas del continente se registraron simultáneamente olas de calor sin precedentes, sequías generalizadas, caudales fluviales excepcionalmente bajos y temperaturas marinas también inusualmente cálidas.

Todos estos factores fueron más allá de los récords de temperatura, “ya que afectaron a la disponibilidad de agua, a los sistemas energéticos, al transporte, los ecosistemas y a la salud humana”, recordó Samantha Burgess, responsable de la estrategia sobre el clima del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio.

“A medida que el clima sigue calentándose, fenómenos como estos ponen de relieve la importancia de desarrollar la resiliencia ante unos riesgos climáticos cada vez más interconectados”, señaló.

A 2 de septiembre, la superficie quemada en toda la Unión Europea era casi el doble de la media de 2006-2025 para esa época del añ0

Las persistentes condiciones de sequía y las repetidas olas de calor que caracterizaron la temporada estival en Europa contribuyeron a una temporada de incendios forestales excepcionalmente activa. Según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales, a 2 de septiembre, la superficie quemada en toda la Unión Europea era casi el doble de la media de 2006-2025 para esa época del año, tras una actividad especialmente extensa en España y Francia.

Los datos del Servicio de Vigilancia Atmosféroca de Copernicus (CAMS) mostraron que las emisiones de los incendios forestales en Europa a finales del verano se encontraban entre las diez más elevadas desde 2003, exponiendo a millones de personas a niveles peligrosos de contaminación atmosférica.

Caudales muy bajos y sus impactos

Las condiciones de sequía prolongadas y severas en toda Europa sentaron las bases para el verano con los caudales más bajos que ha registrado el continente desde que comenzaron los registros en 1992. En julio y agosto se registraron caudales mínimos fluviales récord o cercanos al récord de forma simultánea en muchos de los principales ríos europeos, entre ellos el Rin, el Danubio, el Po, el Loira, el Ródano y el Sena.

Esto provocó graves trastornos en múltiples sectores, incluido el transporte de mercancías, lo que afectó a las cadenas de suministro, al tiempo que ejerció una presión creciente sobre el riego, la refrigeración de reactores nucleares, la generación de energía hidroeléctrica y la disponibilidad de agua dulce, poniendo de relieve el estrecho vínculo entre [REDACTADO] y retos geopolíticos pertinentes, como la seguridad energética.

Los mares con elevadas temperaturas

Los mares de Europa también mantuvieron excepcionalmente cálidos a lo largo del verano de 2026. Se registraron temperaturas en la superficie de agua del mar (TSM) récord o cercanas a los récords a lo largo de gran parte de la costa atlántica y en el Mediterráneo occidental y central.

Las elevadas temperaturas marinas vinieron acompañadas de condiciones de olas de calor marinas de intensas a excepcionales, definidas por períodos prolongados de temperaturas oceánicas inusualmente cálidas. Las olas de calor marinas pueden intensificar el calor en las zonas costeras adyacentes al limitar el enfriamiento nocturno y aumentar la humedad, lo que agrava el estrés térmico.
Rubén del Campo, portavoz de la Aemet
“Una situación sin precedentes”

“El informe de Copernicus se alinea con los análisis de este verano realizados por la Aemet. El verano de 2026 ha sido el más cálido en España en, al menos, siglo y medio, con nada menos que 61 días bajo ola de calor entre el 20 de junio y el 7 de septiembre. Una situación sin precedentes. Además, las condiciones de pleno verano comenzaron a mediados de mayo y se han prolongado durante buena parte de septiembre, así que podemos considerar que hemos tenido un verano de 2026.”
 
¿Para qué querrá alguien pagar a una persona para poner mensajes sin valor en un foro en el que saben que esos mensajes tienen el descrédito total? Supongo que como el dinero público no es de nadie, pues se puede usar en cosas sin utilidad.
 
Por la costa mediterránea dicen que ha sido horrible, pero por Extremadura ya te digo yo que no ha sido el más caluroso ni de simpaticeo. Incluso ha sido bastante normalito.
 

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