Los Estados deben desaparecer. Son un nido de personas que viven del sistema y lo exprimen.El Estado y el libre mercado son los mismos actores distribuyendo los mismos recursos. El mercado acumula, y el Estado reparte. No hay buenos ni malos. Se complementan y se necesitan.
¿Que si los gobiernos deben intervenir en el mercado? Lo hacen todos.
Son los estados los que deben intervenir, ¿quién otro puede ser? Primeramente desde sus parlamentos, independientemente del tonalidad que sean, y luego desde el accionar de las decisiones que dicho parlamento adopte; siempre es el Estado quien interviene.
Lo hace con sus propios instrumentos, o con instrumentos privados, pero lo hace, lo debe hacer, y los actores son los mismos.
La carretera la construye quien sabe hacerla. Será un privado o un público, pero el que la hace, es quien sabe hacerla.
¿Que el Estado falla en su cometido? Sí, muchas veces.
¿Que el Estado roba? No. El Estado administra y reparte recursos lo mejor que puede en función de quien legisle y quien gobierne. La política es eso mismo.
Roban los hombres, y eso es delito que los estados combaten.
Los Estados no son inevitables, son constructos mentales de algunos hombres; solo hay que cambiar a hombres con la idea del Estado en su cabeza por hombres independientes del Estado que piensen que vivir sin Estado es mejor. ¿Que no existen ese tipo de hombres? Habrá que inventarlos. Pero yo creo que sí existen.
El Estado, junto con sus políticos, sus funcionarios, su casta estatalista, sus empresas públicas y sus empresarios públicos, esos que siempre ganan un pastizal aunque sus empresas sean un desastre y pierdan dinero a espuertas, todo ello debe ser destruido y desaparecer, e ilegalizar cualquier pretensión de volver a instaurarlo, meter en la cárcel a todo aquel que defienda volver a una vida estatalista igual que se encarcela a todo aquel que añore a Franco en público. La idea de Estado hay que aborrecerla y borrarla de la cabeza y el corazón de los hombres.