Pepito of the palotes
Martillo de pogres
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Pienso que el primer economista de la historia es el mismísimo creador de los cielos y la tierra, quedando patente de ello en las recomendaciones que él hacía a los antiguos de que olvidaran la posibilidad de vivir sin trabajar.
Trabajar y vivir es un todo. La vida es trabajo. La vida es trabajo celular, trabajo molecular, es energía que va y viene. No se puede vivir sin trabajar.
Entendido eso, concluyó el hombre en que no solo necesario es el trabajar, sino que es bueno, porque mejor es construir refugio, que encontrar uno hecho.
El relato se acomoda al relator. Mejor dicho; el relator acomoda su relato en una especie de puzle verbal a fin de dar coherencia a su idea de la cosa.
Entender el cómo o el por qué a alguien se le ocurre en algún tiempo que para recibir debe dar, nos puede llevar, tal vez, a sondear las mentes de todos aquellos que como nosotros, desearon saber. Y no solo tuvieron deseos de saber, también compartieron su deseo, seguramente a la espera de encontrar alguna idea nueva que pudiera estársele escapando.
La deuda es un sentimiento. La deuda es un sentimiento fuerte, duradero, y desagradable. La deuda es saldada cuando el deudor se convence que entre él y su acreedor no habrá reclamo de ningún tipo.
Juan recibe y acepta la madera que José voluntariamente le entrega, pero se siente en deuda con él. Algo debe darle y no sabe qué. No está seguro de qué dar porque no sabe qué puede querer recibir José.
Juan lo resuelve entonces dejando constancia en algo de que su voluntad es servir a José en manera similar a como fue servido, para así de esa manera terminar con su incómodo sentimiento de deuda.
Monedas con valor dado y aceptado o un papel que solo lo tenga escrito, es lo mismo. Son iguales, pero uno perdura más y mejor en el tiempo, y es más bonito.
La deuda y el trueque probablemente hayan nacido juntas. Si no juntas, sí, casi al mismo tiempo.
En tren de investigar y si se quiere, de divagar en estos asuntos, queda en el aire la pregunta de en qué momento el alma humana comienza a considerar el lucro de atesorar deuda ajena.
¿Me permite una puntualización a su brillante intervención?
EL ALMA HUMA COMIENZA A CONSIDERAR EL LUCRO DE ATESORAR BIENES PROPIOS Y PROTEGER LOS ATESORADOS POR SUS ANTEPASADOS.
Atesorar Deuda Ajena es cosa de Razas Inferiores, quienes solamente saben vivir parasitando.
En el "Cuento de la Cigarra y la Hormiga" está explicado parcialmente de una manera magnífica.
Ahora, someto a su consideración (y la de todos aquellos que leen esto y a los cuales agradezco infinito su paciencia lectora y su atención hacia mi humilde persona) una "Pregunta Retórica":
¿LAS HORMIGAS GUARDABAN COMIDA (BIENES TANGIBLES) O "DERECHOS SOBRE DEUDA" DE LAS CIGARRAS?