Los zombies llevan entre nosotros desde 2008. El estado lleva extendiendo su red clientelar desde hace décadas. Mientras el estado pueda seguir alimentándolos seguirán aletargados. Si un día se atranca la impresora reventarán la jaula de cristal donde permanecen y los veremos campar a sus anchas por las calles y los ministerios, en busca de los pocos humanos que queden. Ministerios como el de Hacienda o Sanidad ya están en ese proceso, porque la deuda, que alimenta a los zombies, ha llegado a su pico máximo sostenible. La crisis de deuda vendrá escoltada por la crisis fiscal (como el caballo pálido del apocalipsis 6,8) y desencadenará el tan temido apocalipsis zombie. Si es que estas crisis se describen hasta en la biblia, con toda la parafernalia religiosa, pero no deja de ser la descripción de las crisis a las que estamos abocados una y otra vez, por el hecho de ser humanos.
Todo será en un instante. Una mañana nos levantaremos y el mundo será de los zombies. Y no solo pasará en España, será todo occidente, que está totalmente infectado por el bicho de la deuda impagable.
Soluciones las hubo. Pero ya es tarde.
En 2011 Buffett dijo: "Podría acabar con el déficit en cinco minutos. Simplemente se
aprueba una ley que dice que siempre que haya un déficit superior al 3% del PIB, todos los miembros en funciones del Congreso no son elegibles para la reelección", dijo Buffett. "Ahora tienes los incentivos en el lugar correcto. Así que es posible hacerlo... Una amenaza más efectiva sería simplemente decir, si ustedes no pueden hacerlo, conseguiremos a otros muchachos para lograrlo."
Pero ningún gobierno tomará medidas para corregir nada. La senda que hemos tomado solo tiene un final.
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Los funcionarios y políticos están siendo compensados financieramente desde el estado para destruirse a sí mismos y a sus propios países. Todos creemos que
"el gobierno nunca haría eso", así nos lo enseñaron desde muy temprana edad.
Dios el estado nos quiere, nunca nos haría mal.
Estos trabajadores del gobierno no pueden reaccionar porque dependen completamente de que el estado obtenga dinero del público en general y se lo entregue a ellos y a los poderes tras el estado (
lo que se conoce como reparto del botín). Los funcionarios son el estado. El estado no existe. No se puede hablar con "el estado", no se puede tomar un café con él, simplemente porque no existe. Es como ir a la iglesia y querer hablar con Dios, sólo consigues un representante de Dios, un intermediario, un mediador. El estado es toda la maquinaria funcionarial actuando en su propio favor y el de los poderosos. El estado solo es el conjunto de normas que blindan a los funcionarios y políticos hechas por ellos mismos y que siempre degeneran en una espiral de abuso. El estado no deja de ser una religión, donde unos se erigen como representantes y voz de algo o alguien que nadie conoce o ha visto jamás. No podemos esperar solución por parte del estado o los gobiernos. Solo cabe esperar el final de la senda y el resurgir de algo nuevo, totalmente diferente.
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