Octubre se presenta complicado. To tieso.
@ESC ,
@kikepm ,
@sans-pisito,
@sociedadponzi y no se si me olvido algun otro interesado en la chatarra, que me disculpe.
Este 2021, el 18 de octubre, según la secretaria del Tesoro Janet Yellen, se habrá agotado el techo de gasto disponible, y los republicanos del Senado están bloqueando la aprobación (pese a que con la administración Trump el techo de gasto se subió tres veces).
La ingenieria financiera no tiene limites, solo la imaginacion, los democratas estadounidenses ya estan rescatando la idea de
la acuñación de una moneda de platino valorada en un billón de dólares. Ya en 2011 y 2013 se vivieron sutiaciones similares.
La idea de la moneda de platino surgió en 2010 del abogado Carlos Mucha, quien apuntó la propuesta en un blog. Fue con el
límite del techo de deuda de 2011 cuando la ocurrencia se popularizó, y ha sido retomada en ocasiones similares. Al parecer, la primera vez que se puso sobre la mesa esta posible solución fue con la administración de Barack Obama, como
una alternativa de financiación para el
Departamento del Tesoro.
La propuesta la analiza
Everett Millman, desde el blog
Gainesville Coins.
Entre las numerosas atribuciones del presidente de Estados Unidos, como gobernar el país más poderoso del mundo, indultar un pavo en Acción de Gracias o ser el responsable del eventual lanzamiento de cabezas nucleares, está el de acuñar monedas conmemorativas. Son piezas de colección que homenajean determinadas personalidades o momentos y que se venden, por lo general, por menos de 10 dólares, que van a parar a las arcas públicas. Pero ninguna ley limita el valor de dichas monedas por lo que, sobre el papel, sería posible pagar deudas con esta
supermoneda. Un
vacío legal existente en la legislación otorga
al Departamento del Tesoro estadounidense la
potestad de acuñar monedas de platino de cualquier denominación.
Como es lógico,
ni el metal más valioso sería suficiente para poder
acuñar una moneda cuyo valor fuera de
un billón de dólares. En el caso del platino, por ejemplo, el valor de
una onza roza los 1.000 dólares.
Otra cosa es
el valor facial que se atribuye a las monedas de inversión o bullion, de oro, plata, platino y paladio,
que es simbólico. Este valor le otorga a la moneda la condición de dinero de curso legal, aunque lo habitual es que el valor del metal supere con creces la denominación de la pieza.
Ya existe un American Eagle de platino, cuyo valor facial es de 100 dólares. Pero ese vacío legal permitiría al Tesoro
acuñar una moneda de un valor facial prácticamente infinito.
La ventaja evidente para la administración Biden es que esto no necesita la aprobación del Congreso y quedaría al margen de la lucha partidista.
Solo depende del Ejecutivo.
Aunque la propuesta parezca una patidifusez, el problema que trata de solucionar es muy real. La deuda del Gobierno estadounidense roza ahora mismo los 30 billones de dólares. A escala global, los niveles de deuda respecto al PIB superan el 350%. Incluso dejando al margen los efectos de la esa época en el 2020 de la que yo le hablo, los niveles de deuda, tanto gubernamental como corporativa, llevan años siguiendo una senda ascendente insostenible.
Desde que concluyó en julio la suspensión de dos años que los legisladores aprobaron en 2019, el Tesoro no ha podido emitir nuevos bonos, pero ha seguido pagando las obligaciones contraídas. Desde entonces, ha recurrido a medidas extraordinarias para poder hacer frente a estos pagos, pero se le agotan las opciones.
El dinero se acaba y, de momento, no hay manera de financiarse. Una vez que la oposición republicana careciese de la capacidad de presionar con el bloqueo en el aumento del techo de deuda, las negociaciones podrían facilitarse, subirse ese techo y recomprar la moneda de la Reserva Federal para volver a fundirla como si nada hubiese pasado.
Los economistas no ahorran hipérboles para describir el escenario de un default en la deuda de EE UU, cuyos bonos son el activo libre de riesgo por excelencia y, por tanto, clave de bóveda de la arquitectura financiera mundial. «Sería un Apocalipsis financiero», declaró a la CNN el economista jefe de Moody’s, Mark Zandi. «Es una locura solo barajar la opción de no pagar la deuda a tiempo». «Podría provocar una cascada de catástrofes de proporciones increíbles, y dañaría América por 100 años», indicó el CEO de JP Morgan, Jamie Dimon.
Queda menos de un mes para que Estados Unidos caiga en una situación de impago de sus deudas. Al igual que con el presupuesto federal, el país vuelve a verse constreñido por una lucha partidista que se produce cada poco tiempo y que mantiene la economía de la nación en jaque. La catástrofe está...
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