*Tema mítico* : Esto va a explotar en cualquier momento. Estáis avisados.

Porque al final el dinero, sea oro, fiat, bitcoin o cigarrillos en la cárcel no es más que un acuerdo social para facilitar las transacciones, una promesa hecha por consenso, y que solo se hace efectiva cuando el dinero cambia de manos.
 
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Te respondo a lo de la inflación porque me parece que es un concepto que no tienes muy claro.

Con más tiempo te respondo a los mecanismos que tienen los bancos centrales para implementar políticas restrictivas, ya te los enumeré pero tu viniste a hablar de tu libro

Y NO, crear dinero no tiene porqué crear inflación,puede hacerlo pero como se demuestra día a día hay más factores que intervienen en ello

La inflación monetaria, o sea la caída del precio del dinero, como en cualquier otro activo, bien o servicio se produce debido a la relación entre oferta y demanda.

Por lo que esta puede ser provocada, ya sea, por un incremento excesivo de la oferta de dinero o bien por una disminución en la demanda del mismo.

Aquí lo explica Rallo

¿Inflación o deflación?

Uno de los grandes debates sobre las repercusiones futuras de la presente crisis económica actual es el de si vamos hacia un escenario inflacionista o hacia uno deflacionista. A la postre, los bancos centrales han vuelto a sacar su bazuca monetario (uno de mayor tamaño y potencia que el empleado en la crisis de 2008) y, para aquellos que se adhieren a una visión estrictamente cuantitativista de los fenómenos monetarios, más oferta monetaria necesariamente conduce a mayor inflación. Intentemos aportar algo de claridad a este asunto.

Un precio no es más que la ratio a la que se intercambian dos objetos: normalmente, bienes por un lado y moneda por el otro. De ahí que el precio de un bien en términos de moneda pueda encarecerse o porque el bien se revalorice o porque la moneda se desvalorice. En este sentido, los periodos inflacionistas serán etapas o en las que el conjunto de bienes de una economía se volverán mucho más valiosos en relación con la moneda o, alternativamente, periodos en los que la moneda se volverá mucho menos valiosa en relación con el conjunto de bienes; asimismo, los periodos deflacionistas serán etapas en las que el conjunto de bienes de una economía se volverán mucho menos valiosos con relación a la moneda o, alternativamente, periodos en los que la moneda se volverá mucho más valiosa con relación al conjunto de bienes. Atendiendo a lo anterior, ¿cuáles serán las repercusiones sobre los precios de la crisis del Elbichito-19?

Por el lado de los bienes, y como ya tuvimos ocasión de explicar, el cobi19 supone un brutal 'shock' de oferta que paraliza nuestra economía: el PIB se desploma, no porque no queramos producir y consumir, sino porque no podemos (no estamos autorizados) a producir. En principio, una contracción tan colosal de la oferta de bienes y servicios debería contribuir a su encarecimiento, esto es, a la inflación por el lado real de la economía (menos oferta, precios más altos). Ahora bien, la parálisis de la producción también ha supuesto una fuerte destrucción de rentas (si no produces, no ingresas), de modo que, al menos en un primer momento, el hundimiento de la oferta también ha ido acompañado de un hundimiento de los ingresos personales y, por tanto, de la demanda: menos oferta pero también menos demanda no aumenta necesariamente los precios, sino que puede incluso reducirlos. Además, y por si lo anterior fuera poco, la incertidumbre generada con esta crisis también ha conducido a muchas familias y empresas, cuya actividad no se ha visto suspendida y cuyos ingresos consecuentemente no se han esfumado, a recortar sus gastos (reducir su demanda) para así incrementar su ahorro 'precaucionario'. En otras palabras, la primera ronda de efectos del Elbichito-19 parece apuntar más a la deflación que a la inflación por el lado del valor de los bienes.

Por el lado de la moneda, el Elbichito-19 ha provocado una fuga inversora hacia activos líquidos, lo cual ha tenido consecuencias tanto sobre la demanda monetaria como sobre la oferta monetaria. En lo que respecta a la demanda monetaria, muchos más agentes económicos desean mantener más dinero de la más alta calidad dentro de sus saldos de caja (como seguro frente a la incertidumbre): más demanda de (determinados tipos de) moneda implica que el valor de esa moneda se incrementa. En lo que respecta a la oferta monetaria, muchos de los activos que hasta la fecha venían utilizándose para articular la cadena de pagos dentro de nuestras economías (por ejemplo, deuda hipotecaria o deuda corporativa empleada como colateral en operaciones 'repo') han dejado de utilizarse como tales debido al fuerte repunte de sus riesgos subyacentes, de modo que a efectos prácticos la oferta monetaria se ha contraído. Más demanda de moneda y menos oferta de moneda implican un mayor valor para la moneda y, por tanto, menores precios de los bienes que se venden contra ella. En otras palabras, la primera ronda de efectos del Elbichito-19 también parece apuntar más a la deflación que a la inflación por el lado monetario.

Ahora bien, y aquí es donde debemos ser especialmente cautos, las políticas públicas que se están aplicando desde los gobiernos y desde los bancos centrales podrían alterar críticamente esta tendencia deflacionista.

Por el lado de los bienes, tanto las políticas monetarias como, sobre todo, las políticas fiscales buscan contrarrestar la contracción de ingresos de aquellas personas que han dejado de producir (el caso más claro, sin lugar a dudas, es el cheque de 1.200 dólares que Trump entregará a cada estadounidense). Si, en un momento de congelación de la oferta, el conjunto de rentas de la sociedad se mantuvieran estabilizadas por el Estado y si, además, esas rentas continuaran gastándose al mismo ritmo que antes de la crisis, es obvio que se producirían fuertes tensiones inflacionistas internas (menos oferta y misma demanda) que solo podrían ser contrarrestadas con una fuerte importación de mercancías (comprar fuera lo que no hemos podido producir dentro).

Pero aquí es donde los efectos desde el lado de la moneda pasan a resultar tan relevantes: actualmente, el activo monetario último de nuestras economías son los pasivos estatales (ya sea en forma de moneda 'fiat' o de bonos públicos) y, como ya hemos visto, su valor depende de su oferta y de su demanda. Si la demanda de pasivos estatales se incrementa mucho (y eso es lo que sucede cuando, como hemos mencionado, vivimos una fuga inversora hacia la calidad), el Estado puede aprovechar esa coyuntura para incrementar mucho su oferta (emisión de deuda) sin que esos pasivos estatales se deprecien. Pero démonos cuenta de que la demanda de esos pasivos estatales depende de su calidad, es decir, de la solvencia percibida por los inversores: si los inversores temen que la solvencia de los pasivos estatales se está deteriorando —que el valor presente de los ingresos tributarios futuros del Estado es inferior al valor presente de sus desembolsos futuros—, entonces la demanda por los mismos caerá y su valor se depreciará. Menos demanda y mayor oferta, pérdida de valor de la moneda.

Este es, de hecho, al dilema al que se enfrentan las economías más débiles del planeta: cómo colocar su moneda y sus bonos en los mercados cuando todos los inversores buscan refugiarse en activos más solventes. Pero no perdamos de vista que las economías fuertes también podrían terminar enfrentándose a ese dilema si proceden a hiperendeudarse y, por tanto, terminan minando las bases de la credibilidad de su deuda. En este último caso, además, no solo experimentaríamos inflación desde el lado monetario (caída de la demanda de la moneda de Estados no solventes) sino también desde el lado de los bienes (si la moneda se deprecia en los mercados internacionales, la capacidad de un país para importar se verá seriamente limitada, y, sin importaciones, un aumento del gasto interno combinado con una caída de la producción local provocará un encarecimiento de la limitada oferta nacional).

En definitiva, aunque lo previsible es que economías como la de EEUU o la de la eurozona (si se mantiene unida y no se descompone) experimenten un nuevo periodo deflacionista, no hay que descartar por entero la inflación (incluso una inflación galopante) si la situación financiera de estos Estados se deteriora tanto como para que los inversores internacionales opten por reducir su exposición financiera a sus pasivos. Desde luego, se trata de un escenario poco probable, pero es un escenario a tener presente si nuestros gobiernos se lanzan a emitir ingentes cantidades de deuda pública sin ningún tipo de plan sobre cómo amortizarla en el futuro.

Bajo la vigente ilusión monetaria propiciada por el fiat, inflación y deflación no tienen por qué estar reñidas. Puede suceder inflación en unos bienes y deflación en otros.

Sobre todo en el mundo actual en el cual consideramos bienes a acciones de empresas o derivados financieros. El mundo se ha vuelto muy complejo.

Te respondo a lo de la inflación porque me parece que es un concepto que no tienes muy claro.

Con más tiempo te respondo a los mecanismos que tienen los bancos centrales para implementar políticas restrictivas, ya te los enumeré pero tu viniste a hablar de tu libro

Y NO, crear dinero no tiene porqué crear inflación,puede hacerlo pero como se demuestra día a día hay más factores que intervienen en ello

La inflación monetaria, o sea la caída del precio del dinero, como en cualquier otro activo, bien o servicio se produce debido a la relación entre oferta y demanda.

Por lo que esta puede ser provocada, ya sea, por un incremento excesivo de la oferta de dinero o bien por una disminución en la demanda del mismo.

Aquí lo explica Rallo

¿Inflación o deflación?

Uno de los grandes debates sobre las repercusiones futuras de la presente crisis económica actual es el de si vamos hacia un escenario inflacionista o hacia uno deflacionista. A la postre, los bancos centrales han vuelto a sacar su bazuca monetario (uno de mayor tamaño y potencia que el empleado en la crisis de 2008) y, para aquellos que se adhieren a una visión estrictamente cuantitativista de los fenómenos monetarios, más oferta monetaria necesariamente conduce a mayor inflación. Intentemos aportar algo de claridad a este asunto.

Un precio no es más que la ratio a la que se intercambian dos objetos: normalmente, bienes por un lado y moneda por el otro. De ahí que el precio de un bien en términos de moneda pueda encarecerse o porque el bien se revalorice o porque la moneda se desvalorice. En este sentido, los periodos inflacionistas serán etapas o en las que el conjunto de bienes de una economía se volverán mucho más valiosos en relación con la moneda o, alternativamente, periodos en los que la moneda se volverá mucho menos valiosa en relación con el conjunto de bienes; asimismo, los periodos deflacionistas serán etapas en las que el conjunto de bienes de una economía se volverán mucho menos valiosos con relación a la moneda o, alternativamente, periodos en los que la moneda se volverá mucho más valiosa con relación al conjunto de bienes. Atendiendo a lo anterior, ¿cuáles serán las repercusiones sobre los precios de la crisis del Elbichito-19?

Por el lado de los bienes, y como ya tuvimos ocasión de explicar, el cobi19 supone un brutal 'shock' de oferta que paraliza nuestra economía: el PIB se desploma, no porque no queramos producir y consumir, sino porque no podemos (no estamos autorizados) a producir. En principio, una contracción tan colosal de la oferta de bienes y servicios debería contribuir a su encarecimiento, esto es, a la inflación por el lado real de la economía (menos oferta, precios más altos). Ahora bien, la parálisis de la producción también ha supuesto una fuerte destrucción de rentas (si no produces, no ingresas), de modo que, al menos en un primer momento, el hundimiento de la oferta también ha ido acompañado de un hundimiento de los ingresos personales y, por tanto, de la demanda: menos oferta pero también menos demanda no aumenta necesariamente los precios, sino que puede incluso reducirlos. Además, y por si lo anterior fuera poco, la incertidumbre generada con esta crisis también ha conducido a muchas familias y empresas, cuya actividad no se ha visto suspendida y cuyos ingresos consecuentemente no se han esfumado, a recortar sus gastos (reducir su demanda) para así incrementar su ahorro 'precaucionario'. En otras palabras, la primera ronda de efectos del Elbichito-19 parece apuntar más a la deflación que a la inflación por el lado del valor de los bienes.

Por el lado de la moneda, el Elbichito-19 ha provocado una fuga inversora hacia activos líquidos, lo cual ha tenido consecuencias tanto sobre la demanda monetaria como sobre la oferta monetaria. En lo que respecta a la demanda monetaria, muchos más agentes económicos desean mantener más dinero de la más alta calidad dentro de sus saldos de caja (como seguro frente a la incertidumbre): más demanda de (determinados tipos de) moneda implica que el valor de esa moneda se incrementa. En lo que respecta a la oferta monetaria, muchos de los activos que hasta la fecha venían utilizándose para articular la cadena de pagos dentro de nuestras economías (por ejemplo, deuda hipotecaria o deuda corporativa empleada como colateral en operaciones 'repo') han dejado de utilizarse como tales debido al fuerte repunte de sus riesgos subyacentes, de modo que a efectos prácticos la oferta monetaria se ha contraído. Más demanda de moneda y menos oferta de moneda implican un mayor valor para la moneda y, por tanto, menores precios de los bienes que se venden contra ella. En otras palabras, la primera ronda de efectos del Elbichito-19 también parece apuntar más a la deflación que a la inflación por el lado monetario.

Ahora bien, y aquí es donde debemos ser especialmente cautos, las políticas públicas que se están aplicando desde los gobiernos y desde los bancos centrales podrían alterar críticamente esta tendencia deflacionista.

Por el lado de los bienes, tanto las políticas monetarias como, sobre todo, las políticas fiscales buscan contrarrestar la contracción de ingresos de aquellas personas que han dejado de producir (el caso más claro, sin lugar a dudas, es el cheque de 1.200 dólares que Trump entregará a cada estadounidense). Si, en un momento de congelación de la oferta, el conjunto de rentas de la sociedad se mantuvieran estabilizadas por el Estado y si, además, esas rentas continuaran gastándose al mismo ritmo que antes de la crisis, es obvio que se producirían fuertes tensiones inflacionistas internas (menos oferta y misma demanda) que solo podrían ser contrarrestadas con una fuerte importación de mercancías (comprar fuera lo que no hemos podido producir dentro).

Pero aquí es donde los efectos desde el lado de la moneda pasan a resultar tan relevantes: actualmente, el activo monetario último de nuestras economías son los pasivos estatales (ya sea en forma de moneda 'fiat' o de bonos públicos) y, como ya hemos visto, su valor depende de su oferta y de su demanda. Si la demanda de pasivos estatales se incrementa mucho (y eso es lo que sucede cuando, como hemos mencionado, vivimos una fuga inversora hacia la calidad), el Estado puede aprovechar esa coyuntura para incrementar mucho su oferta (emisión de deuda) sin que esos pasivos estatales se deprecien. Pero démonos cuenta de que la demanda de esos pasivos estatales depende de su calidad, es decir, de la solvencia percibida por los inversores: si los inversores temen que la solvencia de los pasivos estatales se está deteriorando —que el valor presente de los ingresos tributarios futuros del Estado es inferior al valor presente de sus desembolsos futuros—, entonces la demanda por los mismos caerá y su valor se depreciará. Menos demanda y mayor oferta, pérdida de valor de la moneda.

Este es, de hecho, al dilema al que se enfrentan las economías más débiles del planeta: cómo colocar su moneda y sus bonos en los mercados cuando todos los inversores buscan refugiarse en activos más solventes. Pero no perdamos de vista que las economías fuertes también podrían terminar enfrentándose a ese dilema si proceden a hiperendeudarse y, por tanto, terminan minando las bases de la credibilidad de su deuda. En este último caso, además, no solo experimentaríamos inflación desde el lado monetario (caída de la demanda de la moneda de Estados no solventes) sino también desde el lado de los bienes (si la moneda se deprecia en los mercados internacionales, la capacidad de un país para importar se verá seriamente limitada, y, sin importaciones, un aumento del gasto interno combinado con una caída de la producción local provocará un encarecimiento de la limitada oferta nacional).

En definitiva, aunque lo previsible es que economías como la de EEUU o la de la eurozona (si se mantiene unida y no se descompone) experimenten un nuevo periodo deflacionista, no hay que descartar por entero la inflación (incluso una inflación galopante) si la situación financiera de estos Estados se deteriora tanto como para que los inversores internacionales opten por reducir su exposición financiera a sus pasivos. Desde luego, se trata de un escenario poco probable, pero es un escenario a tener presente si nuestros gobiernos se lanzan a emitir ingentes cantidades de deuda pública sin ningún tipo de plan sobre cómo amortizarla en el futuro.

Entre el fiat, la bolsa y los mercados financieros, la deuda, los depósitos a plazos y un largo etcétera, más que hablar de activos líquidos podríamos empezar a hablar de activos gaseosos. Se me antoja más oportuno.

Te respondo a lo de la inflación porque me parece que es un concepto que no tienes muy claro.

Con más tiempo te respondo a los mecanismos que tienen los bancos centrales para implementar políticas restrictivas, ya te los enumeré pero tu viniste a hablar de tu libro

Y NO, crear dinero no tiene porqué crear inflación,puede hacerlo pero como se demuestra día a día hay más factores que intervienen en ello

La inflación monetaria, o sea la caída del precio del dinero, como en cualquier otro activo, bien o servicio se produce debido a la relación entre oferta y demanda.

Por lo que esta puede ser provocada, ya sea, por un incremento excesivo de la oferta de dinero o bien por una disminución en la demanda del mismo.

Aquí lo explica Rallo

¿Inflación o deflación?

Uno de los grandes debates sobre las repercusiones futuras de la presente crisis económica actual es el de si vamos hacia un escenario inflacionista o hacia uno deflacionista. A la postre, los bancos centrales han vuelto a sacar su bazuca monetario (uno de mayor tamaño y potencia que el empleado en la crisis de 2008) y, para aquellos que se adhieren a una visión estrictamente cuantitativista de los fenómenos monetarios, más oferta monetaria necesariamente conduce a mayor inflación. Intentemos aportar algo de claridad a este asunto.

Un precio no es más que la ratio a la que se intercambian dos objetos: normalmente, bienes por un lado y moneda por el otro. De ahí que el precio de un bien en términos de moneda pueda encarecerse o porque el bien se revalorice o porque la moneda se desvalorice. En este sentido, los periodos inflacionistas serán etapas o en las que el conjunto de bienes de una economía se volverán mucho más valiosos en relación con la moneda o, alternativamente, periodos en los que la moneda se volverá mucho menos valiosa en relación con el conjunto de bienes; asimismo, los periodos deflacionistas serán etapas en las que el conjunto de bienes de una economía se volverán mucho menos valiosos con relación a la moneda o, alternativamente, periodos en los que la moneda se volverá mucho más valiosa con relación al conjunto de bienes. Atendiendo a lo anterior, ¿cuáles serán las repercusiones sobre los precios de la crisis del Elbichito-19?

Por el lado de los bienes, y como ya tuvimos ocasión de explicar, el cobi19 supone un brutal 'shock' de oferta que paraliza nuestra economía: el PIB se desploma, no porque no queramos producir y consumir, sino porque no podemos (no estamos autorizados) a producir. En principio, una contracción tan colosal de la oferta de bienes y servicios debería contribuir a su encarecimiento, esto es, a la inflación por el lado real de la economía (menos oferta, precios más altos). Ahora bien, la parálisis de la producción también ha supuesto una fuerte destrucción de rentas (si no produces, no ingresas), de modo que, al menos en un primer momento, el hundimiento de la oferta también ha ido acompañado de un hundimiento de los ingresos personales y, por tanto, de la demanda: menos oferta pero también menos demanda no aumenta necesariamente los precios, sino que puede incluso reducirlos. Además, y por si lo anterior fuera poco, la incertidumbre generada con esta crisis también ha conducido a muchas familias y empresas, cuya actividad no se ha visto suspendida y cuyos ingresos consecuentemente no se han esfumado, a recortar sus gastos (reducir su demanda) para así incrementar su ahorro 'precaucionario'. En otras palabras, la primera ronda de efectos del Elbichito-19 parece apuntar más a la deflación que a la inflación por el lado del valor de los bienes.

Por el lado de la moneda, el Elbichito-19 ha provocado una fuga inversora hacia activos líquidos, lo cual ha tenido consecuencias tanto sobre la demanda monetaria como sobre la oferta monetaria. En lo que respecta a la demanda monetaria, muchos más agentes económicos desean mantener más dinero de la más alta calidad dentro de sus saldos de caja (como seguro frente a la incertidumbre): más demanda de (determinados tipos de) moneda implica que el valor de esa moneda se incrementa. En lo que respecta a la oferta monetaria, muchos de los activos que hasta la fecha venían utilizándose para articular la cadena de pagos dentro de nuestras economías (por ejemplo, deuda hipotecaria o deuda corporativa empleada como colateral en operaciones 'repo') han dejado de utilizarse como tales debido al fuerte repunte de sus riesgos subyacentes, de modo que a efectos prácticos la oferta monetaria se ha contraído. Más demanda de moneda y menos oferta de moneda implican un mayor valor para la moneda y, por tanto, menores precios de los bienes que se venden contra ella. En otras palabras, la primera ronda de efectos del Elbichito-19 también parece apuntar más a la deflación que a la inflación por el lado monetario.

Ahora bien, y aquí es donde debemos ser especialmente cautos, las políticas públicas que se están aplicando desde los gobiernos y desde los bancos centrales podrían alterar críticamente esta tendencia deflacionista.

Por el lado de los bienes, tanto las políticas monetarias como, sobre todo, las políticas fiscales buscan contrarrestar la contracción de ingresos de aquellas personas que han dejado de producir (el caso más claro, sin lugar a dudas, es el cheque de 1.200 dólares que Trump entregará a cada estadounidense). Si, en un momento de congelación de la oferta, el conjunto de rentas de la sociedad se mantuvieran estabilizadas por el Estado y si, además, esas rentas continuaran gastándose al mismo ritmo que antes de la crisis, es obvio que se producirían fuertes tensiones inflacionistas internas (menos oferta y misma demanda) que solo podrían ser contrarrestadas con una fuerte importación de mercancías (comprar fuera lo que no hemos podido producir dentro).

Pero aquí es donde los efectos desde el lado de la moneda pasan a resultar tan relevantes: actualmente, el activo monetario último de nuestras economías son los pasivos estatales (ya sea en forma de moneda 'fiat' o de bonos públicos) y, como ya hemos visto, su valor depende de su oferta y de su demanda. Si la demanda de pasivos estatales se incrementa mucho (y eso es lo que sucede cuando, como hemos mencionado, vivimos una fuga inversora hacia la calidad), el Estado puede aprovechar esa coyuntura para incrementar mucho su oferta (emisión de deuda) sin que esos pasivos estatales se deprecien. Pero démonos cuenta de que la demanda de esos pasivos estatales depende de su calidad, es decir, de la solvencia percibida por los inversores: si los inversores temen que la solvencia de los pasivos estatales se está deteriorando —que el valor presente de los ingresos tributarios futuros del Estado es inferior al valor presente de sus desembolsos futuros—, entonces la demanda por los mismos caerá y su valor se depreciará. Menos demanda y mayor oferta, pérdida de valor de la moneda.

Este es, de hecho, al dilema al que se enfrentan las economías más débiles del planeta: cómo colocar su moneda y sus bonos en los mercados cuando todos los inversores buscan refugiarse en activos más solventes. Pero no perdamos de vista que las economías fuertes también podrían terminar enfrentándose a ese dilema si proceden a hiperendeudarse y, por tanto, terminan minando las bases de la credibilidad de su deuda. En este último caso, además, no solo experimentaríamos inflación desde el lado monetario (caída de la demanda de la moneda de Estados no solventes) sino también desde el lado de los bienes (si la moneda se deprecia en los mercados internacionales, la capacidad de un país para importar se verá seriamente limitada, y, sin importaciones, un aumento del gasto interno combinado con una caída de la producción local provocará un encarecimiento de la limitada oferta nacional).

En definitiva, aunque lo previsible es que economías como la de EEUU o la de la eurozona (si se mantiene unida y no se descompone) experimenten un nuevo periodo deflacionista, no hay que descartar por entero la inflación (incluso una inflación galopante) si la situación financiera de estos Estados se deteriora tanto como para que los inversores internacionales opten por reducir su exposición financiera a sus pasivos. Desde luego, se trata de un escenario poco probable, pero es un escenario a tener presente si nuestros gobiernos se lanzan a emitir ingentes cantidades de deuda pública sin ningún tipo de plan sobre cómo amortizarla en el futuro.

Con qué ligereza habla usted de "dinero de la más alta calidad" sin referirse al oro o la plata.

"Dinero de la más alta calidad"... suena increíble, la verdad.

Te respondo a lo de la inflación porque me parece que es un concepto que no tienes muy claro.

Con más tiempo te respondo a los mecanismos que tienen los bancos centrales para implementar políticas restrictivas, ya te los enumeré pero tu viniste a hablar de tu libro

Y NO, crear dinero no tiene porqué crear inflación,puede hacerlo pero como se demuestra día a día hay más factores que intervienen en ello

La inflación monetaria, o sea la caída del precio del dinero, como en cualquier otro activo, bien o servicio se produce debido a la relación entre oferta y demanda.

Por lo que esta puede ser provocada, ya sea, por un incremento excesivo de la oferta de dinero o bien por una disminución en la demanda del mismo.

Aquí lo explica Rallo

¿Inflación o deflación?

Uno de los grandes debates sobre las repercusiones futuras de la presente crisis económica actual es el de si vamos hacia un escenario inflacionista o hacia uno deflacionista. A la postre, los bancos centrales han vuelto a sacar su bazuca monetario (uno de mayor tamaño y potencia que el empleado en la crisis de 2008) y, para aquellos que se adhieren a una visión estrictamente cuantitativista de los fenómenos monetarios, más oferta monetaria necesariamente conduce a mayor inflación. Intentemos aportar algo de claridad a este asunto.

Un precio no es más que la ratio a la que se intercambian dos objetos: normalmente, bienes por un lado y moneda por el otro. De ahí que el precio de un bien en términos de moneda pueda encarecerse o porque el bien se revalorice o porque la moneda se desvalorice. En este sentido, los periodos inflacionistas serán etapas o en las que el conjunto de bienes de una economía se volverán mucho más valiosos en relación con la moneda o, alternativamente, periodos en los que la moneda se volverá mucho menos valiosa en relación con el conjunto de bienes; asimismo, los periodos deflacionistas serán etapas en las que el conjunto de bienes de una economía se volverán mucho menos valiosos con relación a la moneda o, alternativamente, periodos en los que la moneda se volverá mucho más valiosa con relación al conjunto de bienes. Atendiendo a lo anterior, ¿cuáles serán las repercusiones sobre los precios de la crisis del Elbichito-19?

Por el lado de los bienes, y como ya tuvimos ocasión de explicar, el cobi19 supone un brutal 'shock' de oferta que paraliza nuestra economía: el PIB se desploma, no porque no queramos producir y consumir, sino porque no podemos (no estamos autorizados) a producir. En principio, una contracción tan colosal de la oferta de bienes y servicios debería contribuir a su encarecimiento, esto es, a la inflación por el lado real de la economía (menos oferta, precios más altos). Ahora bien, la parálisis de la producción también ha supuesto una fuerte destrucción de rentas (si no produces, no ingresas), de modo que, al menos en un primer momento, el hundimiento de la oferta también ha ido acompañado de un hundimiento de los ingresos personales y, por tanto, de la demanda: menos oferta pero también menos demanda no aumenta necesariamente los precios, sino que puede incluso reducirlos. Además, y por si lo anterior fuera poco, la incertidumbre generada con esta crisis también ha conducido a muchas familias y empresas, cuya actividad no se ha visto suspendida y cuyos ingresos consecuentemente no se han esfumado, a recortar sus gastos (reducir su demanda) para así incrementar su ahorro 'precaucionario'. En otras palabras, la primera ronda de efectos del Elbichito-19 parece apuntar más a la deflación que a la inflación por el lado del valor de los bienes.

Por el lado de la moneda, el Elbichito-19 ha provocado una fuga inversora hacia activos líquidos, lo cual ha tenido consecuencias tanto sobre la demanda monetaria como sobre la oferta monetaria. En lo que respecta a la demanda monetaria, muchos más agentes económicos desean mantener más dinero de la más alta calidad dentro de sus saldos de caja (como seguro frente a la incertidumbre): más demanda de (determinados tipos de) moneda implica que el valor de esa moneda se incrementa. En lo que respecta a la oferta monetaria, muchos de los activos que hasta la fecha venían utilizándose para articular la cadena de pagos dentro de nuestras economías (por ejemplo, deuda hipotecaria o deuda corporativa empleada como colateral en operaciones 'repo') han dejado de utilizarse como tales debido al fuerte repunte de sus riesgos subyacentes, de modo que a efectos prácticos la oferta monetaria se ha contraído. Más demanda de moneda y menos oferta de moneda implican un mayor valor para la moneda y, por tanto, menores precios de los bienes que se venden contra ella. En otras palabras, la primera ronda de efectos del Elbichito-19 también parece apuntar más a la deflación que a la inflación por el lado monetario.

Ahora bien, y aquí es donde debemos ser especialmente cautos, las políticas públicas que se están aplicando desde los gobiernos y desde los bancos centrales podrían alterar críticamente esta tendencia deflacionista.

Por el lado de los bienes, tanto las políticas monetarias como, sobre todo, las políticas fiscales buscan contrarrestar la contracción de ingresos de aquellas personas que han dejado de producir (el caso más claro, sin lugar a dudas, es el cheque de 1.200 dólares que Trump entregará a cada estadounidense). Si, en un momento de congelación de la oferta, el conjunto de rentas de la sociedad se mantuvieran estabilizadas por el Estado y si, además, esas rentas continuaran gastándose al mismo ritmo que antes de la crisis, es obvio que se producirían fuertes tensiones inflacionistas internas (menos oferta y misma demanda) que solo podrían ser contrarrestadas con una fuerte importación de mercancías (comprar fuera lo que no hemos podido producir dentro).

Pero aquí es donde los efectos desde el lado de la moneda pasan a resultar tan relevantes: actualmente, el activo monetario último de nuestras economías son los pasivos estatales (ya sea en forma de moneda 'fiat' o de bonos públicos) y, como ya hemos visto, su valor depende de su oferta y de su demanda. Si la demanda de pasivos estatales se incrementa mucho (y eso es lo que sucede cuando, como hemos mencionado, vivimos una fuga inversora hacia la calidad), el Estado puede aprovechar esa coyuntura para incrementar mucho su oferta (emisión de deuda) sin que esos pasivos estatales se deprecien. Pero démonos cuenta de que la demanda de esos pasivos estatales depende de su calidad, es decir, de la solvencia percibida por los inversores: si los inversores temen que la solvencia de los pasivos estatales se está deteriorando —que el valor presente de los ingresos tributarios futuros del Estado es inferior al valor presente de sus desembolsos futuros—, entonces la demanda por los mismos caerá y su valor se depreciará. Menos demanda y mayor oferta, pérdida de valor de la moneda.

Este es, de hecho, al dilema al que se enfrentan las economías más débiles del planeta: cómo colocar su moneda y sus bonos en los mercados cuando todos los inversores buscan refugiarse en activos más solventes. Pero no perdamos de vista que las economías fuertes también podrían terminar enfrentándose a ese dilema si proceden a hiperendeudarse y, por tanto, terminan minando las bases de la credibilidad de su deuda. En este último caso, además, no solo experimentaríamos inflación desde el lado monetario (caída de la demanda de la moneda de Estados no solventes) sino también desde el lado de los bienes (si la moneda se deprecia en los mercados internacionales, la capacidad de un país para importar se verá seriamente limitada, y, sin importaciones, un aumento del gasto interno combinado con una caída de la producción local provocará un encarecimiento de la limitada oferta nacional).

En definitiva, aunque lo previsible es que economías como la de EEUU o la de la eurozona (si se mantiene unida y no se descompone) experimenten un nuevo periodo deflacionista, no hay que descartar por entero la inflación (incluso una inflación galopante) si la situación financiera de estos Estados se deteriora tanto como para que los inversores internacionales opten por reducir su exposición financiera a sus pasivos. Desde luego, se trata de un escenario poco probable, pero es un escenario a tener presente si nuestros gobiernos se lanzan a emitir ingentes cantidades de deuda pública sin ningún tipo de plan sobre cómo amortizarla en el futuro.

Ah, pero que en lo anteriormente expuesto usted no pide cautela.

Es decir, ¿no debemos ser especialmente cautos con los riesgos subyacentes de la deuda hipotecaria o deuda corporativa como forma de articular la cadena de pagos en esta, nuestra economía?.

¿No debería de ser especialmente cauto cuando al leerle y reflexionar sobre el hecho de que la moneda no se encuentre referenciada sobre un bien tangible resulte imposible que aquí nadie se entere de nada?.

Te respondo a lo de la inflación porque me parece que es un concepto que no tienes muy claro.

Con más tiempo te respondo a los mecanismos que tienen los bancos centrales para implementar políticas restrictivas, ya te los enumeré pero tu viniste a hablar de tu libro

Y NO, crear dinero no tiene porqué crear inflación,puede hacerlo pero como se demuestra día a día hay más factores que intervienen en ello

La inflación monetaria, o sea la caída del precio del dinero, como en cualquier otro activo, bien o servicio se produce debido a la relación entre oferta y demanda.

Por lo que esta puede ser provocada, ya sea, por un incremento excesivo de la oferta de dinero o bien por una disminución en la demanda del mismo.

Aquí lo explica Rallo

¿Inflación o deflación?

Uno de los grandes debates sobre las repercusiones futuras de la presente crisis económica actual es el de si vamos hacia un escenario inflacionista o hacia uno deflacionista. A la postre, los bancos centrales han vuelto a sacar su bazuca monetario (uno de mayor tamaño y potencia que el empleado en la crisis de 2008) y, para aquellos que se adhieren a una visión estrictamente cuantitativista de los fenómenos monetarios, más oferta monetaria necesariamente conduce a mayor inflación. Intentemos aportar algo de claridad a este asunto.

Un precio no es más que la ratio a la que se intercambian dos objetos: normalmente, bienes por un lado y moneda por el otro. De ahí que el precio de un bien en términos de moneda pueda encarecerse o porque el bien se revalorice o porque la moneda se desvalorice. En este sentido, los periodos inflacionistas serán etapas o en las que el conjunto de bienes de una economía se volverán mucho más valiosos en relación con la moneda o, alternativamente, periodos en los que la moneda se volverá mucho menos valiosa en relación con el conjunto de bienes; asimismo, los periodos deflacionistas serán etapas en las que el conjunto de bienes de una economía se volverán mucho menos valiosos con relación a la moneda o, alternativamente, periodos en los que la moneda se volverá mucho más valiosa con relación al conjunto de bienes. Atendiendo a lo anterior, ¿cuáles serán las repercusiones sobre los precios de la crisis del Elbichito-19?

Por el lado de los bienes, y como ya tuvimos ocasión de explicar, el cobi19 supone un brutal 'shock' de oferta que paraliza nuestra economía: el PIB se desploma, no porque no queramos producir y consumir, sino porque no podemos (no estamos autorizados) a producir. En principio, una contracción tan colosal de la oferta de bienes y servicios debería contribuir a su encarecimiento, esto es, a la inflación por el lado real de la economía (menos oferta, precios más altos). Ahora bien, la parálisis de la producción también ha supuesto una fuerte destrucción de rentas (si no produces, no ingresas), de modo que, al menos en un primer momento, el hundimiento de la oferta también ha ido acompañado de un hundimiento de los ingresos personales y, por tanto, de la demanda: menos oferta pero también menos demanda no aumenta necesariamente los precios, sino que puede incluso reducirlos. Además, y por si lo anterior fuera poco, la incertidumbre generada con esta crisis también ha conducido a muchas familias y empresas, cuya actividad no se ha visto suspendida y cuyos ingresos consecuentemente no se han esfumado, a recortar sus gastos (reducir su demanda) para así incrementar su ahorro 'precaucionario'. En otras palabras, la primera ronda de efectos del Elbichito-19 parece apuntar más a la deflación que a la inflación por el lado del valor de los bienes.

Por el lado de la moneda, el Elbichito-19 ha provocado una fuga inversora hacia activos líquidos, lo cual ha tenido consecuencias tanto sobre la demanda monetaria como sobre la oferta monetaria. En lo que respecta a la demanda monetaria, muchos más agentes económicos desean mantener más dinero de la más alta calidad dentro de sus saldos de caja (como seguro frente a la incertidumbre): más demanda de (determinados tipos de) moneda implica que el valor de esa moneda se incrementa. En lo que respecta a la oferta monetaria, muchos de los activos que hasta la fecha venían utilizándose para articular la cadena de pagos dentro de nuestras economías (por ejemplo, deuda hipotecaria o deuda corporativa empleada como colateral en operaciones 'repo') han dejado de utilizarse como tales debido al fuerte repunte de sus riesgos subyacentes, de modo que a efectos prácticos la oferta monetaria se ha contraído. Más demanda de moneda y menos oferta de moneda implican un mayor valor para la moneda y, por tanto, menores precios de los bienes que se venden contra ella. En otras palabras, la primera ronda de efectos del Elbichito-19 también parece apuntar más a la deflación que a la inflación por el lado monetario.

Ahora bien, y aquí es donde debemos ser especialmente cautos, las políticas públicas que se están aplicando desde los gobiernos y desde los bancos centrales podrían alterar críticamente esta tendencia deflacionista.

Por el lado de los bienes, tanto las políticas monetarias como, sobre todo, las políticas fiscales buscan contrarrestar la contracción de ingresos de aquellas personas que han dejado de producir (el caso más claro, sin lugar a dudas, es el cheque de 1.200 dólares que Trump entregará a cada estadounidense). Si, en un momento de congelación de la oferta, el conjunto de rentas de la sociedad se mantuvieran estabilizadas por el Estado y si, además, esas rentas continuaran gastándose al mismo ritmo que antes de la crisis, es obvio que se producirían fuertes tensiones inflacionistas internas (menos oferta y misma demanda) que solo podrían ser contrarrestadas con una fuerte importación de mercancías (comprar fuera lo que no hemos podido producir dentro).

Pero aquí es donde los efectos desde el lado de la moneda pasan a resultar tan relevantes: actualmente, el activo monetario último de nuestras economías son los pasivos estatales (ya sea en forma de moneda 'fiat' o de bonos públicos) y, como ya hemos visto, su valor depende de su oferta y de su demanda. Si la demanda de pasivos estatales se incrementa mucho (y eso es lo que sucede cuando, como hemos mencionado, vivimos una fuga inversora hacia la calidad), el Estado puede aprovechar esa coyuntura para incrementar mucho su oferta (emisión de deuda) sin que esos pasivos estatales se deprecien. Pero démonos cuenta de que la demanda de esos pasivos estatales depende de su calidad, es decir, de la solvencia percibida por los inversores: si los inversores temen que la solvencia de los pasivos estatales se está deteriorando —que el valor presente de los ingresos tributarios futuros del Estado es inferior al valor presente de sus desembolsos futuros—, entonces la demanda por los mismos caerá y su valor se depreciará. Menos demanda y mayor oferta, pérdida de valor de la moneda.

Este es, de hecho, al dilema al que se enfrentan las economías más débiles del planeta: cómo colocar su moneda y sus bonos en los mercados cuando todos los inversores buscan refugiarse en activos más solventes. Pero no perdamos de vista que las economías fuertes también podrían terminar enfrentándose a ese dilema si proceden a hiperendeudarse y, por tanto, terminan minando las bases de la credibilidad de su deuda. En este último caso, además, no solo experimentaríamos inflación desde el lado monetario (caída de la demanda de la moneda de Estados no solventes) sino también desde el lado de los bienes (si la moneda se deprecia en los mercados internacionales, la capacidad de un país para importar se verá seriamente limitada, y, sin importaciones, un aumento del gasto interno combinado con una caída de la producción local provocará un encarecimiento de la limitada oferta nacional).

En definitiva, aunque lo previsible es que economías como la de EEUU o la de la eurozona (si se mantiene unida y no se descompone) experimenten un nuevo periodo deflacionista, no hay que descartar por entero la inflación (incluso una inflación galopante) si la situación financiera de estos Estados se deteriora tanto como para que los inversores internacionales opten por reducir su exposición financiera a sus pasivos. Desde luego, se trata de un escenario poco probable, pero es un escenario a tener presente si nuestros gobiernos se lanzan a emitir ingentes cantidades de deuda pública sin ningún tipo de plan sobre cómo amortizarla en el futuro.

Inflación y deflación pueden neutralizarse mientras se siga regando de dinero el sistema y se mantengan determinadas políticas.

Dinero fiat, banca global y políticas expansivas.

Te respondo a lo de la inflación porque me parece que es un concepto que no tienes muy claro.

Con más tiempo te respondo a los mecanismos que tienen los bancos centrales para implementar políticas restrictivas, ya te los enumeré pero tu viniste a hablar de tu libro

Y NO, crear dinero no tiene porqué crear inflación,puede hacerlo pero como se demuestra día a día hay más factores que intervienen en ello

La inflación monetaria, o sea la caída del precio del dinero, como en cualquier otro activo, bien o servicio se produce debido a la relación entre oferta y demanda.

Por lo que esta puede ser provocada, ya sea, por un incremento excesivo de la oferta de dinero o bien por una disminución en la demanda del mismo.

Aquí lo explica Rallo

¿Inflación o deflación?

Uno de los grandes debates sobre las repercusiones futuras de la presente crisis económica actual es el de si vamos hacia un escenario inflacionista o hacia uno deflacionista. A la postre, los bancos centrales han vuelto a sacar su bazuca monetario (uno de mayor tamaño y potencia que el empleado en la crisis de 2008) y, para aquellos que se adhieren a una visión estrictamente cuantitativista de los fenómenos monetarios, más oferta monetaria necesariamente conduce a mayor inflación. Intentemos aportar algo de claridad a este asunto.

Un precio no es más que la ratio a la que se intercambian dos objetos: normalmente, bienes por un lado y moneda por el otro. De ahí que el precio de un bien en términos de moneda pueda encarecerse o porque el bien se revalorice o porque la moneda se desvalorice. En este sentido, los periodos inflacionistas serán etapas o en las que el conjunto de bienes de una economía se volverán mucho más valiosos en relación con la moneda o, alternativamente, periodos en los que la moneda se volverá mucho menos valiosa en relación con el conjunto de bienes; asimismo, los periodos deflacionistas serán etapas en las que el conjunto de bienes de una economía se volverán mucho menos valiosos con relación a la moneda o, alternativamente, periodos en los que la moneda se volverá mucho más valiosa con relación al conjunto de bienes. Atendiendo a lo anterior, ¿cuáles serán las repercusiones sobre los precios de la crisis del Elbichito-19?

Por el lado de los bienes, y como ya tuvimos ocasión de explicar, el cobi19 supone un brutal 'shock' de oferta que paraliza nuestra economía: el PIB se desploma, no porque no queramos producir y consumir, sino porque no podemos (no estamos autorizados) a producir. En principio, una contracción tan colosal de la oferta de bienes y servicios debería contribuir a su encarecimiento, esto es, a la inflación por el lado real de la economía (menos oferta, precios más altos). Ahora bien, la parálisis de la producción también ha supuesto una fuerte destrucción de rentas (si no produces, no ingresas), de modo que, al menos en un primer momento, el hundimiento de la oferta también ha ido acompañado de un hundimiento de los ingresos personales y, por tanto, de la demanda: menos oferta pero también menos demanda no aumenta necesariamente los precios, sino que puede incluso reducirlos. Además, y por si lo anterior fuera poco, la incertidumbre generada con esta crisis también ha conducido a muchas familias y empresas, cuya actividad no se ha visto suspendida y cuyos ingresos consecuentemente no se han esfumado, a recortar sus gastos (reducir su demanda) para así incrementar su ahorro 'precaucionario'. En otras palabras, la primera ronda de efectos del Elbichito-19 parece apuntar más a la deflación que a la inflación por el lado del valor de los bienes.

Por el lado de la moneda, el Elbichito-19 ha provocado una fuga inversora hacia activos líquidos, lo cual ha tenido consecuencias tanto sobre la demanda monetaria como sobre la oferta monetaria. En lo que respecta a la demanda monetaria, muchos más agentes económicos desean mantener más dinero de la más alta calidad dentro de sus saldos de caja (como seguro frente a la incertidumbre): más demanda de (determinados tipos de) moneda implica que el valor de esa moneda se incrementa. En lo que respecta a la oferta monetaria, muchos de los activos que hasta la fecha venían utilizándose para articular la cadena de pagos dentro de nuestras economías (por ejemplo, deuda hipotecaria o deuda corporativa empleada como colateral en operaciones 'repo') han dejado de utilizarse como tales debido al fuerte repunte de sus riesgos subyacentes, de modo que a efectos prácticos la oferta monetaria se ha contraído. Más demanda de moneda y menos oferta de moneda implican un mayor valor para la moneda y, por tanto, menores precios de los bienes que se venden contra ella. En otras palabras, la primera ronda de efectos del Elbichito-19 también parece apuntar más a la deflación que a la inflación por el lado monetario.

Ahora bien, y aquí es donde debemos ser especialmente cautos, las políticas públicas que se están aplicando desde los gobiernos y desde los bancos centrales podrían alterar críticamente esta tendencia deflacionista.

Por el lado de los bienes, tanto las políticas monetarias como, sobre todo, las políticas fiscales buscan contrarrestar la contracción de ingresos de aquellas personas que han dejado de producir (el caso más claro, sin lugar a dudas, es el cheque de 1.200 dólares que Trump entregará a cada estadounidense). Si, en un momento de congelación de la oferta, el conjunto de rentas de la sociedad se mantuvieran estabilizadas por el Estado y si, además, esas rentas continuaran gastándose al mismo ritmo que antes de la crisis, es obvio que se producirían fuertes tensiones inflacionistas internas (menos oferta y misma demanda) que solo podrían ser contrarrestadas con una fuerte importación de mercancías (comprar fuera lo que no hemos podido producir dentro).

Pero aquí es donde los efectos desde el lado de la moneda pasan a resultar tan relevantes: actualmente, el activo monetario último de nuestras economías son los pasivos estatales (ya sea en forma de moneda 'fiat' o de bonos públicos) y, como ya hemos visto, su valor depende de su oferta y de su demanda. Si la demanda de pasivos estatales se incrementa mucho (y eso es lo que sucede cuando, como hemos mencionado, vivimos una fuga inversora hacia la calidad), el Estado puede aprovechar esa coyuntura para incrementar mucho su oferta (emisión de deuda) sin que esos pasivos estatales se deprecien. Pero démonos cuenta de que la demanda de esos pasivos estatales depende de su calidad, es decir, de la solvencia percibida por los inversores: si los inversores temen que la solvencia de los pasivos estatales se está deteriorando —que el valor presente de los ingresos tributarios futuros del Estado es inferior al valor presente de sus desembolsos futuros—, entonces la demanda por los mismos caerá y su valor se depreciará. Menos demanda y mayor oferta, pérdida de valor de la moneda.

Este es, de hecho, al dilema al que se enfrentan las economías más débiles del planeta: cómo colocar su moneda y sus bonos en los mercados cuando todos los inversores buscan refugiarse en activos más solventes. Pero no perdamos de vista que las economías fuertes también podrían terminar enfrentándose a ese dilema si proceden a hiperendeudarse y, por tanto, terminan minando las bases de la credibilidad de su deuda. En este último caso, además, no solo experimentaríamos inflación desde el lado monetario (caída de la demanda de la moneda de Estados no solventes) sino también desde el lado de los bienes (si la moneda se deprecia en los mercados internacionales, la capacidad de un país para importar se verá seriamente limitada, y, sin importaciones, un aumento del gasto interno combinado con una caída de la producción local provocará un encarecimiento de la limitada oferta nacional).

En definitiva, aunque lo previsible es que economías como la de EEUU o la de la eurozona (si se mantiene unida y no se descompone) experimenten un nuevo periodo deflacionista, no hay que descartar por entero la inflación (incluso una inflación galopante) si la situación financiera de estos Estados se deteriora tanto como para que los inversores internacionales opten por reducir su exposición financiera a sus pasivos. Desde luego, se trata de un escenario poco probable, pero es un escenario a tener presente si nuestros gobiernos se lanzan a emitir ingentes cantidades de deuda pública sin ningún tipo de plan sobre cómo amortizarla en el futuro.

De contemplar el escenario en el cual China ata su moneda digital al oro ni hablar, por lo que veo, en cuyo caso tendré que buscar el dinero de calidad.

Dinero de calidad y barato, necesito que me de el aire.
 
Aclarando otros dos temas básicos;

1) El 95% del dinero en circulación lo crea la banca comercial abriendo depósitos


2)Las reservas bancarias no pueden crear inflación. Ni aunque hubiese un trillón al mes en vez de 80.000 millones. Las reservas no se pueden prestar a los clientes ni usar para comprar bienes y servicios.

" Hace falta que haya creación de depósitos para haber inflación."

Y éstos son independientes de la cantidad de reservas que haya en cualquier momento dado.

Es por ello que el BCE es incapaz de crear inflación, el BCE no tiene control sobre la cantidad préstamos que dan los bancos, y si éstos no dan préstamos, no hay nuevos depósitos, independientemente de las nuevas reservas que meta el BCE.

Después del great reset y la digitalización forzosa, como alguien siga hablando de "dinero en circulación", yo me voy a sentir ofendido.
 
Aclarando otros dos temas básicos;

1) El 95% del dinero en circulación lo crea la banca comercial abriendo depósitos


2)Las reservas bancarias no pueden crear inflación. Ni aunque hubiese un trillón al mes en vez de 80.000 millones. Las reservas no se pueden prestar a los clientes ni usar para comprar bienes y servicios.

" Hace falta que haya creación de depósitos para haber inflación."

Y éstos son independientes de la cantidad de reservas que haya en cualquier momento dado.

Es por ello que el BCE es incapaz de crear inflación, el BCE no tiene control sobre la cantidad préstamos que dan los bancos, y si éstos no dan préstamos, no hay nuevos depósitos, independientemente de las nuevas reservas que meta el BCE.

Usted trabaja en un banco, ¿verdad?.

Porque al final el dinero, sea oro, fiat, bitcoin o cigarrillos en la cárcel no es más que un acuerdo social para facilitar las transacciones, una promesa hecha por consenso, y que solo se hace efectiva cuando el dinero cambia de manos.

Un acuerdo social, acuerdo crear un estado, acuerdo que este reconozca a su banco central como la máxima autoridad en materia monetaria, acuerdo que ambas instituciones le otorguen a la banca privada la exclusividad de depositar dinero, acuerdo que este dinero sea fiat, humo.

Pues muy bien, hombre.

Esto de hacer acuerdos sociales no debe ser lo mío.
 
Suscribo 100% sus respuestas @ Harkkonen.

Mr Harkkonen parte de premisas falsas:

1-El dinero actual (activos financieros) no están sustentado en ningún valor ni presente ni futuro, cuando se desvinculó el USD del patrón oro surgió el petrodólar y han estado intentando sostenerlo con reservas ocultas, fracking,,,,pero es que ni con esas se sostien el fiat.

2-Si se es retorticero se puede afirmar que la oferta monetaria no provoca inflación, lo cual es verdad, pues por si sola no la provoca. Lo que provoca inflación es el des-equilibrio oferta demanda.Pero como norma general cuando hay oferta de dinero, los acreedores prestan sin mucho reparo, y los deudores adeudan sin miramientos para comprar bienes/servicios que es lo que provocará inflación.

3-Lo de los depósitos da para otro debate, pues se sabe desde hace años que el dinero en circulación a nivel mundial supera el PIB en múltiplos a nivel de cuantía total. Por lo que usted me contará o el milagro de los panes y los peces puede hacerse o alguien miente.

Usted trabaja en un banco, ¿verdad?.



Un acuerdo social, acuerdo crear un estado, acuerdo que este reconozca a su banco central como la máxima autoridad en materia monetaria, acuerdo que ambas instituciones le otorguen a la banca privada la exclusividad de depositar dinero, acuerdo que este dinero sea fiat, humo.

Pues muy bien, hombre.

Esto de hacer acuerdos sociales no debe ser lo mío.
 
parece que la M1 tambien se va a las bolsas lo cual hace dificil que haya inflacion

Convoy Investments: The Bull Market Of Our Lifetime Is Explained By Two Words

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habria que irse al dinero en circulacion para hacer el analisis
 
Última edición:
Ahora eres tu el que está afirmando implícitamente que la expansión se distribuye uniformemente a los precios de bienes.

No es el caso. La expansión SIEMPRE se dirige primero a los que la sustentan, los gobiernos y sus empresas asociadas, corporaciones y sistema bancario-financiero.
Bueno, estas oligarquias creen profundamente en el efecto Cantillon. Lo de la miel y el plato.

Lo que pasa es que la gente no nos enteramos de nada, pero tambien esto son temas ampliamente estudiados.

Efecto Cantillon | Economipedia

El Parlamento ultima la ley que convertirá en fijos a 660.000 interinos de la Administración

Iria cerrando el hilo, porque esta todo atado y bien atado....

Tooooma!! Y ¿sabeis cuanto supondrá a las arcas del estado, para el resto de los tiempos? 1.700.000.000 € AL MES.
Jojojo. Todos fijos, con derechos, sueldos de media un 50% por encima de la privada y PARA SIEMPRE. ¿No es eso comprar votos?
Si no podemos pagar el lastre actual, ¿como se compromete el gobierno a soportar un 20% mas?

¿Sabeis lo que pienso? Que se estan simpaticeando de todos. Creo que esta gente sabe que al chiringuito le quedan cuatro dias y se la pela todo.

Buen post. Solo voy a hacer un par de comentarios sobre como funcionaban las cosas hace un par de decadas.

Antes de 2007 los bancos centrales prestaban dinero a los bancos comerciales, y estos dejaban deuda publica como colateral al BC. Aunque posiblemente esto se siga haciendo, ahora con las compras directas de deuda, ese mecanismo de inyecccion de dinero ya es irrelevante.

Antes de que en 2007 empezasen los QE (compras directas de activos), los bancos centrales fijaban los tipos a corto plazo, y era el mercado de deuda publica el que fijaba los tipos a largo plazo. Ahora con las compras de activos ya es el banco central el que fija los tipos a corto y a largo. Al comprar bonos de empresas, ya no es que el banco central fije los tipos de interes. Tambien controla las primas de riesgo de la deuda corporativa. En un banco central como la FED o el BoJ la deuda publica tiene riesgo 0 (al ser la autoridad monetaria y la autoridad fiscal la misma cosa). El caso del BCE es mas complicado al haber una autoridad monetaria y 20 paises distintos y la deuda publica de los paises si tiene prima de riesgo. El siguiente paso ya es comprar acciones directamente y que sea el banco central el que fije las cotizaciones de las empresas y los indices bursatiles.

Bueno, esto ya esta ocurriendo. ¿O crees que la bolsa sube porque la economia va boyante? Actualmente el BCE compra deuda corporativa.

Te respondo a lo de la inflación porque me parece que es un concepto que no tienes muy claro.

Con más tiempo te respondo a los mecanismos que tienen los bancos centrales para implementar políticas restrictivas, ya te los enumeré pero tu viniste a hablar de tu libro

Y NO, crear dinero no tiene porqué crear inflación,puede hacerlo pero como se demuestra día a día hay más factores que intervienen en ello

La inflación monetaria, o sea la caída del precio del dinero, como en cualquier otro activo, bien o servicio se produce debido a la relación entre oferta y demanda.

Por lo que esta puede ser provocada, ya sea, por un incremento excesivo de la oferta de dinero o bien por una disminución en la demanda del mismo.

Aquí lo explica Rallo

¿Inflación o deflación?

Uno de los grandes debates sobre las repercusiones futuras de la presente crisis económica actual es el de si vamos hacia un escenario inflacionista o hacia uno deflacionista. A la postre, los bancos centrales han vuelto a sacar su bazuca monetario (uno de mayor tamaño y potencia que el empleado en la crisis de 2008) y, para aquellos que se adhieren a una visión estrictamente cuantitativista de los fenómenos monetarios, más oferta monetaria necesariamente conduce a mayor inflación. Intentemos aportar algo de claridad a este asunto.

Un precio no es más que la ratio a la que se intercambian dos objetos: normalmente, bienes por un lado y moneda por el otro. De ahí que el precio de un bien en términos de moneda pueda encarecerse o porque el bien se revalorice o porque la moneda se desvalorice. En este sentido, los periodos inflacionistas serán etapas o en las que el conjunto de bienes de una economía se volverán mucho más valiosos en relación con la moneda o, alternativamente, periodos en los que la moneda se volverá mucho menos valiosa en relación con el conjunto de bienes; asimismo, los periodos deflacionistas serán etapas en las que el conjunto de bienes de una economía se volverán mucho menos valiosos con relación a la moneda o, alternativamente, periodos en los que la moneda se volverá mucho más valiosa con relación al conjunto de bienes. Atendiendo a lo anterior, ¿cuáles serán las repercusiones sobre los precios de la crisis del Elbichito-19?

Por el lado de los bienes, y como ya tuvimos ocasión de explicar, el cobi19 supone un brutal 'shock' de oferta que paraliza nuestra economía: el PIB se desploma, no porque no queramos producir y consumir, sino porque no podemos (no estamos autorizados) a producir. En principio, una contracción tan colosal de la oferta de bienes y servicios debería contribuir a su encarecimiento, esto es, a la inflación por el lado real de la economía (menos oferta, precios más altos). Ahora bien, la parálisis de la producción también ha supuesto una fuerte destrucción de rentas (si no produces, no ingresas), de modo que, al menos en un primer momento, el hundimiento de la oferta también ha ido acompañado de un hundimiento de los ingresos personales y, por tanto, de la demanda: menos oferta pero también menos demanda no aumenta necesariamente los precios, sino que puede incluso reducirlos. Además, y por si lo anterior fuera poco, la incertidumbre generada con esta crisis también ha conducido a muchas familias y empresas, cuya actividad no se ha visto suspendida y cuyos ingresos consecuentemente no se han esfumado, a recortar sus gastos (reducir su demanda) para así incrementar su ahorro 'precaucionario'. En otras palabras, la primera ronda de efectos del Elbichito-19 parece apuntar más a la deflación que a la inflación por el lado del valor de los bienes.

Por el lado de la moneda, el Elbichito-19 ha provocado una fuga inversora hacia activos líquidos, lo cual ha tenido consecuencias tanto sobre la demanda monetaria como sobre la oferta monetaria. En lo que respecta a la demanda monetaria, muchos más agentes económicos desean mantener más dinero de la más alta calidad dentro de sus saldos de caja (como seguro frente a la incertidumbre): más demanda de (determinados tipos de) moneda implica que el valor de esa moneda se incrementa. En lo que respecta a la oferta monetaria, muchos de los activos que hasta la fecha venían utilizándose para articular la cadena de pagos dentro de nuestras economías (por ejemplo, deuda hipotecaria o deuda corporativa empleada como colateral en operaciones 'repo') han dejado de utilizarse como tales debido al fuerte repunte de sus riesgos subyacentes, de modo que a efectos prácticos la oferta monetaria se ha contraído. Más demanda de moneda y menos oferta de moneda implican un mayor valor para la moneda y, por tanto, menores precios de los bienes que se venden contra ella. En otras palabras, la primera ronda de efectos del Elbichito-19 también parece apuntar más a la deflación que a la inflación por el lado monetario.

Ahora bien, y aquí es donde debemos ser especialmente cautos, las políticas públicas que se están aplicando desde los gobiernos y desde los bancos centrales podrían alterar críticamente esta tendencia deflacionista.

Por el lado de los bienes, tanto las políticas monetarias como, sobre todo, las políticas fiscales buscan contrarrestar la contracción de ingresos de aquellas personas que han dejado de producir (el caso más claro, sin lugar a dudas, es el cheque de 1.200 dólares que Trump entregará a cada estadounidense). Si, en un momento de congelación de la oferta, el conjunto de rentas de la sociedad se mantuvieran estabilizadas por el Estado y si, además, esas rentas continuaran gastándose al mismo ritmo que antes de la crisis, es obvio que se producirían fuertes tensiones inflacionistas internas (menos oferta y misma demanda) que solo podrían ser contrarrestadas con una fuerte importación de mercancías (comprar fuera lo que no hemos podido producir dentro).

Pero aquí es donde los efectos desde el lado de la moneda pasan a resultar tan relevantes: actualmente, el activo monetario último de nuestras economías son los pasivos estatales (ya sea en forma de moneda 'fiat' o de bonos públicos) y, como ya hemos visto, su valor depende de su oferta y de su demanda. Si la demanda de pasivos estatales se incrementa mucho (y eso es lo que sucede cuando, como hemos mencionado, vivimos una fuga inversora hacia la calidad), el Estado puede aprovechar esa coyuntura para incrementar mucho su oferta (emisión de deuda) sin que esos pasivos estatales se deprecien. Pero démonos cuenta de que la demanda de esos pasivos estatales depende de su calidad, es decir, de la solvencia percibida por los inversores: si los inversores temen que la solvencia de los pasivos estatales se está deteriorando —que el valor presente de los ingresos tributarios futuros del Estado es inferior al valor presente de sus desembolsos futuros—, entonces la demanda por los mismos caerá y su valor se depreciará. Menos demanda y mayor oferta, pérdida de valor de la moneda.

Este es, de hecho, al dilema al que se enfrentan las economías más débiles del planeta: cómo colocar su moneda y sus bonos en los mercados cuando todos los inversores buscan refugiarse en activos más solventes. Pero no perdamos de vista que las economías fuertes también podrían terminar enfrentándose a ese dilema si proceden a hiperendeudarse y, por tanto, terminan minando las bases de la credibilidad de su deuda. En este último caso, además, no solo experimentaríamos inflación desde el lado monetario (caída de la demanda de la moneda de Estados no solventes) sino también desde el lado de los bienes (si la moneda se deprecia en los mercados internacionales, la capacidad de un país para importar se verá seriamente limitada, y, sin importaciones, un aumento del gasto interno combinado con una caída de la producción local provocará un encarecimiento de la limitada oferta nacional).

En definitiva, aunque lo previsible es que economías como la de EEUU o la de la eurozona (si se mantiene unida y no se descompone) experimenten un nuevo periodo deflacionista, no hay que descartar por entero la inflación (incluso una inflación galopante) si la situación financiera de estos Estados se deteriora tanto como para que los inversores internacionales opten por reducir su exposición financiera a sus pasivos. Desde luego, se trata de un escenario poco probable, pero es un escenario a tener presente si nuestros gobiernos se lanzan a emitir ingentes cantidades de deuda pública sin ningún tipo de plan sobre cómo amortizarla en el futuro.

Voy a dar mi opinión, solo eso. Siempre ondeais la bandera de la oferta y la demanda. Pero esa idea podria ser valida cuando la oferta y la demanda es libre y en condiciones de "igualdad", es decir, los actores pueden elegir libremente donde ofertar y donde demandar.
Pero actualmente con el dinero no pasa. La oferta es tramposa. La oferta no juega en un mercado escaso y paritario, si no que juega con todas las ventajas de su parte. Por eso todas las teorias sobre oferta y demanda monetaria son obsoletas.

Usted trabaja en un banco, ¿verdad?.

Un acuerdo social, acuerdo crear un estado, acuerdo que este reconozca a su banco central como la máxima autoridad en materia monetaria, acuerdo que ambas instituciones le otorguen a la banca privada la exclusividad de depositar dinero, acuerdo que este dinero sea fiat, humo.

Pues muy bien, hombre.

Esto de hacer acuerdos sociales no debe ser lo mío.

Es que esto está mas que estudiado. Todas las organizaciones complejas, independientemente de cuán democráticas sean cuando comenzaron, eventualmente se convierten en oligarquías.

Ley de hierro de la oligarquía - Ley de hierro de la oligarquía - Iron law of oligarchy - qaz.wiki

Entonces llega un momento en que la gran mayoria de las decisiones las toman oligarquias, que evidentemente, trabajan por sus intereses. Es entonces cuando entran en conflicto con aspirantes a oligarcas con otros intereses y surgen las "revoluciones".

The Rise and Fall of Cliometrics, and the Coming Rise of Cliodynamics

Yo creo que ahora mismo estamos en ese punto. Una lucha feroz por el dominio global donde los viejos poderes se defienden de los aspirantes, mientras los segundos intentan provocar el maximo desorden para forzar la caida de las oligarquias imperantes. Estas oligarquias imperantes se defienden con toda su artilleria, desafíando todos los acuerdos establecidos habidos y por haber. Y cuanto mas desafian sus propias " normas" mas caos provocan y mas presionados son por sus oponentes para defenderse desafiando todo acuerdo establecido.
 
Bueno, estas oligarquias creen profundamente en el efecto Cantillon. Lo de la miel y el plato.

Lo que pasa es que la gente no nos enteramos de nada, pero tambien esto son temas ampliamente estudiados.

Efecto Cantillon | Economipedia

Tooooma!! Y ¿sabeis cuanto supondrá a las arcas del estado, para el resto de los tiempos? 1.700.000.000 € AL MES.
Jojojo. Todos fijos, con derechos, sueldos de media un 50% por encima de la privada y PARA SIEMPRE. ¿No es eso comprar votos?
Si no podemos pagar el lastre actual, ¿como se compromete el gobierno a soportar un 20% mas?

¿Sabeis lo que pienso? Que se estan simpaticeando de todos. Creo que esta gente sabe que al chiringuito le quedan cuatro dias y se la pela todo.

Bueno, esto ya esta ocurriendo. ¿O crees que la bolsa sube porque la economia va boyante? Actualmente el BCE compra deuda corporativa.

Voy a dar mi opinión, solo eso. Siempre ondeais la bandera de la oferta y la demanda. Pero esa idea podria ser valida cuando la oferta y la demanda es libre y en condiciones de "igualdad", es decir, los actores pueden elegir libremente donde ofertar y donde demandar.
Pero actualmente con el dinero no pasa. La oferta es tramposa. La oferta no juega en un mercado escaso y paritario, si no que juega con todas las ventajas de su parte. Por eso todas las teorias sobre oferta y demanda monetaria son obsoletas.

Es que esto está mas que estudiado. Todas las organizaciones complejas, independientemente de cuán democráticas sean cuando comenzaron, eventualmente se convierten en oligarquías.

Ley de hierro de la oligarquía - Ley de hierro de la oligarquía - Iron law of oligarchy - qaz.wiki

Entonces llega un momento en que la gran mayoria de las decisiones las toman oligarquias, que evidentemente, trabajan por sus intereses. Es entonces cuando entran en conflicto con aspirantes a oligarcas con otros intereses y surgen las "revoluciones".

The Rise and Fall of Cliometrics, and the Coming Rise of Cliodynamics

Yo creo que ahora mismo estamos en ese punto. Una lucha feroz por el dominio global donde los viejos poderes se defienden de los aspirantes, mientras los segundos intentan provocar el maximo desorden para forzar la caida de las oligarquias imperantes. Estas oligarquias imperantes se defienden con toda su artilleria, desafíando todos los acuerdos establecidos habidos y por haber. Y cuanto mas desafian sus propias " normas" mas caos provocan y mas presionados son por sus oponentes para defenderse desafiando todo acuerdo establecido.
por ejemplo, las tecno?
 
 
CRISTO MURIO POR TUS PECADOS

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La Fed mantiene los tipos sin cambios y mejora sus perspectivas económicas

El Comité Federal de Mercados Abiertos (FOMC, por sus siglas en inglés) de la Reserva Federal concluyó el miércoles su última reunión de política monetaria de 2020. Un año en que el banco central de Estados Unidos se ha visto obligado a engullir más de 3 billones de dólares en activos y volver a situar el precio del dinero en un rango del 0% y el 0,25% para enfrentar el impacto económico de la esa época en el 2020 de la que yo le hablo.

En el comunicado emitido al cierre de su comitiva de dos días, los diez miembros con derecho a voto optaron como estaba previsto por mantener la tasa de los fondos federales en los niveles actuales, donde se mantendrán inamovibles hasta que las condiciones del mercado laboral hayan alcanzado niveles consistentes con el máximo empleo y la inflación esté en camino de exceder moderadamente el 2% por algún tiempo.

Sin embargo, el FOMC realizó ciertos cambios a la hora de abordar su programa de compras de bonos del Tesoro y activos respaldados por hipotecas, comúnmente referido como flexibilización cuantitativa (QE, por sus siglas en inglés).

El Comité se comprometió a mantener sin cambios el ritmo de las compras pero en su mensaje adelantó que estas se mantendrán "hasta que se haya avanzado sustancialmente más hacia las metas de máximo empleo y estabilidad de precios". En ocasiones anteriores, el FOMC se había limitado a asegurar que su flexibilización cuantitativa continuaría "durante los próximos meses".

Actualmente, la Reserva Federal compra al mes 80.000 millones de dólares en bonos del Tesoro y otros 40.000 millones de dólares en activos hipotecarios y su balance alcanza los 7,24 billones de dólares.


La última reunión del año llegó acompañada de una actualización del cuadro macro del banco central, que también incluyó el diagrama de puntos (dot plot) en el que los 17 funcionarios del FOMC ofrecen sus perspectivas sobre dónde se situarán los tipos de interés a corto, medio y largo plazo.

La media sigue indicando que el banco central no moverá ficha en lo que al precio del dinero se refiere por lo menos hasta finales de 2023. Sin embargo, cinco de los 17 miembros del FOMC ya observan al menos entre una y tres subidas de tipos de interés para entonces.

En lo que a la coyuntura macroeconómica se refiere, la Fed mejora sus perspectivas para la economía de EEUU, con la media de funcionarios proyectando una contracción del -2,4% este año frente al -3,7% prevista en septiembre. También mejora en dos décimas su perspectivas para 2021 y 2022, cuando el PIB crecerá un 4,2% y un 3,2% respectivamente.

La Reserva Federal también considera que el desempleo será más bajo de lo esperado hace tres meses con la tasa de paro situándose este año en el 6,7% y cayendo al 5% el año que viene. Para 2022 y 2023, la senda bajista situará el desempleo en el 4,2% y el 3,7% respectivamente.

Sobre la inflación, la media de los participantes creen que esta alcanzará este año el 1,2% y subirá al 1,8% en 2021 para situarse en el 1,9% un año después. En 2023 ésta logrará la meta del 2%. La lectura subyacente sigue una senda similar, salvo la tímida rebaja realizada para el año en curso.

El Tesoro corta las alas de los programas de emergencia de la Fed
La Reserva Federal se verá obligada a dejar expirar buena parte de los programas de emergencia puestos en marcha por el banco central desde el azote de la esa época en el 2020 de la que yo le hablo el próximo 31 de diciembre tras la petición expresa del Departamento del Tesoro.

El Congreso, a través del paquete de estímulo aprobado el 27 de marzo, derivó 454.000 millones de dólares al Departamento del Tesoro para respaldar la capacidad de los préstamos de la Fed. Mnuchin puso 195.000 millones de dólares a disposición de cinco de las facilidades de crédito que cerrarán a finales de este año.

Es el caso de dos de los programas que permiten al banco central de EEUU comprar bonos corporativos, así como el Programa de Préstamos a Main Street, que esta dirigido a pequeñas y medianas empresas. Éste último ha contado con baja aceptación dadas las complicaciones derivadas de su puesta en marcha. La Fed también prometió comprar hasta 750.000 millones de dólares en deuda de grandes empresas con grado de inversión pero solo ha absorbido algo más de 13.500 millones de dólares.

No obstante, el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, pidió que, "con mucha precaución", el banco central mantenga en funcionamiento la Facilidad de Financiación de Papel Comercial (CPFF, por sus siglas en inglés) y la Facilidad de Préstamos del Mercado Monetario (MMLF, por sus siglas en inglés), ninguna de las cuales requiere la aprobación de la Fed, así como la Facilidad de Liquidez del Programa de Protección de Nóminas (PPPLF, por sus siglas en inglés).
 

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En Meneame un usuario llamado Metalagm ha publicado este interesante articulo.
Habria de comprobar los numeros, pero a primera vista parecen verosimiles. Os adelanto las conclusiones por si os da pereza el tocho.

(mensaje citado en revisión)

¿Están en España los precios inflados?

¿Son en España los productos mucho más caros que en el resto de países europeos? ¿Como nos encontramos en relación al ratio salario/precio de cada pais? ¿Perdemos poder adquisitivo y nos cuesta más ganar 1€ realizando el mismo tipo de trabajo que otros europeos?
De manera resumida y general, la respuesta a la pregunta del titulo es que sí, en algunos productos más y en otros menos. O eso, o que los salarios no son lo altos que deberían ser para tener un poder adquisitivo al nivel de los países de centro o norte de europa, con los cuales se comparte una misma moneda (a excepción de Suecia, Dinamarca y Noruega), lo que se traduce en que para un mismo trabajo y una misma moneda, en España 1€ cuesta más ganarlo o ahorrarlo que en Alemania o Finlandia por ejemplo.
Pero para tener una mejor visión de la situación, es interesante analizar los datos. Para ello, se ha utilizado una misma web de comparativa de precios y salarios entre diferentes paises (preciosmundi.com/): España, Suecia, Finlandia, Alemania, Austria, Bélgica, Franciae Italia. Hay que tener en cuenta que los precios son medios de todo el país, por lo que es probable que en grandes las diferencias de precios y salarios sean mayores en determinados productos como la vivienda.
En resumen, lo que más lastra a Europa en precios es la vivienda en propiedad, donde los precios y relación entre precios y salarios son más o menos equivalentes en la media, pero en precio de alquileres las diferencias juegan en contra de España, donde sale perdiendo con gran diferencia.
Para empezar analicemos los sueldos medios mensuales netos (después de descontar impuestos) de diferentes países a comparar:
  • España: 1307,88€
  • Suecia: 2423,91€
  • Finlandia: 2414,56€
  • Alemania: 2414,56€
  • Austria: 2112,75€
  • Bélgica: 2012,14€
  • Francia: 2012,14€
  • Italia: 1408,50€
En base a esto, vamos a realizar una compración de precios medios en diferentes productos básicos y de ocio en relación al salario medio neto de cada pais:
  1. Básicos (Electricidad, Gas, Agua, […], etc): [Salario medio neto / precio]
  • España: 118,71€ [11,02]
  • Suecia: 72,32€ [33,52]
  • Finlandia: 101,61€ [23,76]
  • Alemania: 221,33€ [10,91]
  • Austria: 198,20€ [10,66]
  • Bélgica: 139,85€ [14,39]
  • Francia: 146,89€ [13,70]
  • Italia: 156,95€ [8,97]
Es decir, en este punto, el ranking ordenados por el coeficiente de relación entre salario medio neto mensual y coste del producto, sería el siguiente:
Suecia [33,52] > Finlandia [23,76] > Bélgica [13,70] > Francia [13,70] > España [11,02] > Alemania [10,91] > Austria [10,66] > Italia [8,97]
En el aspecto de productos básicos (Electricdad, Gas, Agua, […], etc) destacan Suecia y Finlandia con los mejores precios con diferencia, España se situaría en la media siendo Italia el que tendría los precios más altos en relación a su sueldo medio neto con diferencia.
2. Vivienda. En este punto, hay que diferenciar entre alquiler y compra. Veamos la comparativa en compra:
2.1 Compra de vivienda en las afueras de la ciudad (100m²) [Precio / salario medio mensual neto]

  • España: 2012,14€ m² x 100 = 201214,00€ [153,85] (12,82 años de salario)
  • Suecia: 3196,04€ m² x 100 = 319604,00€ [131,85] (10,98 años de salario)
  • Finlandia: 3018,20€ m² x 100 = 301820,00€ [125] (10,41 años de salario)
  • Alemania: 3521,24€ m² x 100 = 352124,00€ [145,83] (12,15 años de salario)
  • Austria: 3621,84€ m² x 100 = 362184,00€ [171,43] (14,28 años de salario)
  • Bélgica: 2515,17€ m² x 100 = 251517,00€ [125] (10,41 años de salario)
  • Francia: 4325,10€ m² x 100 = 432610,00€ [215] (17,81 años de salario)
  • Italia: 2012,14€ m² x 100 = 201214,00€ [142,86] (11,90 años de salario)
2.2 Compra de vivienda en el centro de la ciudad (100m²) [Precio / salario medio mensual neto]
  • España: 3118,81€ m² x 100 = 311881€ [238,46] (19,87 años de salario)
  • Suecia: 4965,10€ m² x 100 = 496510€ [204,84] (17,07 años de salario)
  • Finlandia: 5231,56€ m² x 100 = 523156,00€ [216,66] (18,05 años de salario)
  • Alemania: 5030,34€ m² x 100 = 503034€ [208,33] (17,36 años de salario)
  • Austria: 5030,34€ m² x 100 = 503034€ [238,09] (19,84 años de salario)
  • Bélgica: 3219,42€ m² x 100 = 321942€ [160] (13,33 años de salario)
  • Francia: 6740,65€ m² x 100 = 674065€ [335] (27,91 años de salario)
  • Italia: 5231,56€ m² x 100 = 523156€ [216,66] (18,05 años de salario)
En cuanto a la comparativa en alquileres, la diferencia entre Francia, Italia y España es notable con respecto al resto de paises de centro-norte. Entre corchetes se encuentra calculada la cantidad media después de descontar el precio del alquiler al salario medio mensual neto.
2.3 Alquiler de Vivienda (3 habitaciones) en las afueras [Salario medio mensual neto - precio]
  • España: 774,68€ [533,20€]
  • Suecia: 928,52€ [1495,39€]
  • Finlandia: 965,83€ [1448,73€]
  • Alemania: 1106,67€ [1307,89€]
  • Austria: 1006,07€ [1106,68€]
  • Bélgica: 955,76€ [1056,38€]
  • Francia: 985,95 [1026,19€]
  • Italia: 784,73€ [623,77€]
Es decir, en este apartado España estaría a la cola en cuanto a salario medio neto que quedaría tras alquilar la vivienda.
2.4 Alquiler de Vivienda (3 habitaciones) en centro de la ciudad [Salario medio mensual neto - precio]
  • España: 1006,07€ [301,81€]
  • Suecia: 1260,82€ [1163,09€]
  • Finlandia: 1307,88€ [1106,68€]
  • Alemania: 1408,50€ [1006,06€]
  • Austria: 1307,88€ [804,87€]
  • Bélgica: 1207,28€ [804,86€]
  • Francia: 1307,88€ [704,26€]
  • Italia: 1106,67€ [301,83€]
En este apartado, España se situaría también a la cola, junto con Italia, y también habría grandes diferencias con el resto de paises en cuando a salario medio neto mensual que quedaría tras el alquiler.
2.5 Alquiler de Apartamento (1 dormitorio) en las afueras [Salario medio mensual neto - precio]
  • España: 503,03€ [804,85€]
  • Suecia: 566,88€ [1857,03€]
  • Finlandia: 583,52€ [1831,04€]
  • Alemania: 563,39€ [1851,17€]
  • Austria: 573,46€ [1539,29€]
  • Bélgica: 603,64€ [1408,50€]
  • Francia: 523,16€ [1488,98€]
  • Italia: 462,79€ [945,71€]
2.6 Alquiler de Apartamento (1 dormitorio) en el centro de la ciudad [Salario medio mensual neto - precio]
  • España: 674,07€ [633,81€]
  • Suecia: 781,91e [1642,00€]
  • Finlandia: 744,49€ [1670,07€]
  • Alemania: 744,49€ [1670,07€]
  • Austria: 724,37€ [1388,38€]
  • Bélgica: 724,37€ [1287,77€]
  • Francia: 684,13€ [1328,01€]
  • Italia: 603,64€ [804,86€]
En estos últimos dos apartados de alquiler de vivienda, España también se sitúa a la cola de poder adquisitivo después del alquiler.
Vamos ahora analizar otros productos, como la compra de un coche y de la gasolina:
3. Vehículo (Volkswagen Golf 1.4 90 KW o vehículo nuevo equivalente) + gasolina [Precio / salario medio mensual neto]
  • España: 20121,36€ + 1,29€/litro [15,38] (1,28 años de salario medio neto) y 1013,86 litros
  • Suecia: 21482,89€ + 1,51€/litro [8,86] (0,73 años de salario medio neto) y 1605,24 litros
  • Finlandia: 24447,46€ + 1,54€/litro [10,13] (0,84 años de salario medio neto) y 1567,90 litros
  • Alemania: 22133,50€ + 1,41€/litro [9,17] (0,76 años de salario medio neto) y 1712,45 litros
  • Austria: 21630,47€ + 1,23€/litro [10,24] (0,85 años de salario medio neto) y 1717,68 litros
  • Bélgica: 24145,64€ + 1,43€/litro [12] (1 año de salario medio neto) y 1407,09 litros
  • Francia: 22133,50€ + 1,49€/litro [11] (0,91 años de salario medio neto) y 1350,43 litros
  • Italia: 22435,32€ + 1,55€/litro [15,93] (1,32 años de salario medio neto) y 908,71 litros
En este apartado, en España e Italia se tardaría más tiempo en comprar el mismo coche y con el salario de un mes se llenarían muchos menos litros de gasolina que en el resto de paises.
4. Transporte publico
4.1. Billete de ida [Salario medio mensual neto / precio]
  • España: 1,46€ [895,81]
  • Suecia: 2,93€ [827,27]
  • Finlandia: 3,02€ [799,52]
  • Alemania: 2,82€ [856,23]
  • Austria: 2,42€ [873,04]
  • Bélgica: 2,52€ [798,47]
  • Francia: 1,71€ [1176,69]
  • Italia: 1,51€ [932,78]
4.2 Abono Mensual [Salario medio mensual neto / precio]
  • España: 40,24€ [32,50]
  • Suecia: 82,10€ [29,52]
  • Finlandia: 56,34€ [42,86]
  • Alemania: 70,42€ [34,29]
  • Austria: 48,29€ [43,75]
  • Bélgica: 49,30€ [40,81]
  • Francia: 54,32€ [37,04]
  • Italia: 35,21€ [40]
En el transporte público España esta en la parte alta en cuanto a relación media entre precio medio y salario medio en billetes sencillos, pero en abono mensual únicamente Suecia está por detrás con precios más caros.
5. Internet (50 Mbps o más, tarifa plana, Cable /ADSL) [Salario medio mensual neto / precio]
  • España: 40,40€ [32,34]
  • Suecia: 28,34€ [85,53]
  • Finlandia: 24,35€ [99,16]
  • Alemania: 32,39€ [74,55]
  • Austria: 32,20€ [65,61]
  • Bélgica: 46,58€ [43,20]
  • Francia: 27,57€ [72,98]
  • Italia: 29,07€ [48,45]
En cuanto a las telecomunicaciones e internet, los precios en España estan altamente disparados en comparación con el resto de paises, con una diferencia bastante apreciable en relación precio/salario.
En el siguiente grupo, se comparan algunos productos de supermercado, como lechuga, patatas, naranjas, leche, cigot y cerveza.
6. Productos de Supermercado [Salario medio mensual neto / precio]
*{Lechuga (1 unidad) | Patatas (1 kg) | Naranjas (1 kg) | Leche (1 kg) | Cigot (1 kg) | Cerveza (1 kg)}

  • España: 0,96€ [1362,38] | 1,13€ [1157,42] | 1,42€ [921,04] | 0,80€ [1634,85] | 1,85€ [706,96] | 2,52€ [519]
  • Suecia: 1,78€ [1361,75] | 1,12€ [2164,21] | 2,53€ [958,07] | 1,12€ [2164,21] | 2,80€ [865,68] | 6,55€ [370,06]
  • Finlandia: 1,54€ [1567,90] | 0,96€ [2515,17] | 1,94€ [1244,62] | 0,94€ [2568,68] | 2,04€ [1183,61] | 6,04€ [399,76]
  • Alemania: 0,96€ [2515,17] | 1,30€ [1857,75] | 1,88€ [1284,34] | 0,85€ [2840,66] | 2,24€ [1077,93] | 3,52 [685,95]
  • Austria: 1,30€ [1625,19] | 1,40€ [1509,11] | 2,42€ [873,04] | 1,11€ [1903,38] | 2,85€ [741,32] | 3,92€ [538,97]
  • Bélgica: 1,15€ [1749,69] | 1,50€ [1341,43] | 2,40€ [838,39] | 0,96€ [2095,98] | 2,56€ [785,99] | 4,02€ [500,53]
  • Francia: 1,19€ [1690,87] | 1,80€ [1117,86] | 2,52€ [798,47] | 0,97€ [2074,37] | 3,01€ [668,49] | 6,04€ [333,14]
  • Italia: 1,05 [1341,43] | 1,23€ [1145,12] | 1,82€ [773,90] | 1,15€ [1224,78] | 2,81€ [501,25] | 5,03€ [280,02]
En este grupo de productos de supermercado, los paises con peores relación precio-salario medio serían Italia, España y Francia, aunque depende del producto, las diferencias no son muy grandes, excepto en cerveza nacional donde las más caras estan en Suecia, Finlandia, Francia e Italia.
7. Menu McDonalds, Comida para dos en restaurante a la carta (dos platos y postre)
  • España: 7,54€ [173,46] | 40,24€ [32,50]
  • Suecia: 7,82€ [309,96] | 63,53€ [38,15]
  • Finlandia: 8,05€ [299,95] | 70,42€ [34,29]
  • Alemania: 8,05€ [299,95] | 50,30€ [48]
  • Austria: 8,05€ [262,45] | 50,30€ [42]
  • Bélgica: 8,45€ [238,12] | 61,37€ [32,79]
  • Francia: 8,56€ [235,06] | 50,30€ [40]
  • Italia: 8,05€ [174,97] | 55,34€ [25,45]
En cuanto a menus de McDonalds, Burgers y comidas en restaurantes a la carta, España pierde poder adquisitivo conjuntamente con Italia en cuanto al nivel de precios/salarios medios.
8. Ropa
*{ 1 Vestido (Zara, H&M, etc) | Vaqueros Levis 501 (o equivalente)}
  • España: 29,28€ [44,67] | 71,43€ [18,31]
  • Suecia: 34,21€ [70,85] | 82,10€ [29,52]
  • Finlandia: 35,01€ [68,97] | 85,51€ [28,24]
  • Alemania: 35,31€ [68,38] | 77,47€ [31,17]
  • Austria: 33,91€ [62,30] | 85,51€ [24,71]
  • Bélgica: 37,73€ [53,33] | 83,50€ [24,10]
  • Francia: 35,11€ [57,31] | 79,48€ [25,32]
  • Italia: 30,99€ [45,45] | 77,47€ [18,18]
En ropa España junto con Italia son los países que más poder adquisitivo pierden a la hora de comprar este tipo de productos.
En general, aun teniendo precios más altos, al disponer de un mayor salario mensual neto los paises de centro o norte de europa gozan de mayor poder adquisitivo y de poder llegar mejor a final de mes. En los paises como España o Italia, los precios no son tan bajos como deberian o por contra, los sueldos no estan ajustados al valor del euro, por lo que 1€ del centro o norte de europa vale más que uno del sur de europa.
 
(mensaje citado en revisión)
Los CM's de izquierdas insisten con el SMI. La subida del SMI esconde una necesidad de aumentar los ingresos del Estado. Con visiones cortoplacistas, como las de nuestros políticos, acostumbrados a dar patada a la lata, esta subida supondría un incremento de ingresos a corto, más aún ahora que con los ERTEs los empresarios están cautivos para poder despedir.

Un aumento de 50€ mensuales del SMI supone un aumento de recaudación de impuestos de aproximadamente 400€ por trabajador al año y 1.000€ más de coste para el empresario. Está claro que a largo plazo las tornas se giran y aumenta el paro, pero con visión cortoplacista es una salida temporal.
No solo eso, subir el SMI implica subir el salario de categorías laborales inmediatamente por encima del SMI (no puede cobrar lo mismo un aprendiz que un oficial de 2ª), por lo que las categorías más bajas, por encima del SMI, también deben incrementarse y consecuentemente algunas empezarán a tributar más renta (los tramos del IRPF no los cambian).

Si los políticos aumentan impuestos, la ciudadanía se subleva, pero si aumenta el SMI, aunque ni tan siquiera nos afecte, aplaudimos con las orejas.

Estas medidas populistas están envenenadas, pero cada vez serán más necesarias ya que lo que realmente esconden es que, con todo intervenido, el libre mercado no podrá garantizar un nivel salarial aceptable, porque en Europa y EEUU NO VA A HABER TRABAJO. Habrá poco trabajo y mucha gente optando a él, por eso creo que se están adelantando, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, para que no se hunda todo de un día para otro.
 
Que la deuda es impagable lo sabe cualquier que lea en el hilo desde hace años.

Pero no, quebrarán los estados y aquella parte del sector privado que depende de la expansión monetaria (que es en realidad una parte del estado)..

Aquellos que mantengan sus ahorros en oro, plata y BTC, podrán comprar activos durante el crash con un descuento muy superior al valor de sus ahorros (como ocurrió en 1923 con los ahorradores de oro alemanes, que pudieron literalmente comprar manzanas residenciales enteras por unas pocas onzas, o los que mantuvieron oro en 1929, que compraron el Dow con descuentos escandalosos).
Ya sé que es lo más complicado, pero ¿tienes un timing para los acontecimientos que relatas?
 
Pero ¿qué inflación ni ocho cuartos? No hay inflación ni se la espera a corto plazo, los BC cancelar por esa inflación que diluyera las deudas. ¿No os dais cuenta de que solo hay dos caminos de salir de esta, impagos de deudas soberanas, jubileo o llámalo X, o INFLACIÓN? ¿Cuál pensáis que prefieren?

Pues inflación, y ¿cómo es posible que imprimiendo trillones y trillones por todo el globo no se genere inflación? Es más, no es que ni siquiera se genere inflación, es que cada vez nos adentramos más en deflación. Bien, pues porque la correa de transmisión de la política monetaria está rota, estamos en una trampa de liquidez de libro. Casi todo el dinero generado no sale del circuito bancario y de la deuda pública, y el poco que sí filtra, acaba en bolsa e inmuebles generando esta inmensa burbuja everywhere.

Leed la teoría cuantitativa del dinero, la velocidad del dinero está hundida, repito, hundida, y con una velocidad del dinero tendiente a 0, es imposible que haya inflación.

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¿Quieres inflación? Mete 100.000 € en cada cuenta corriente de las famélicas clases medias europeas y verás como generas inflación, porque disparas la velocidad del dinero. Tranquilos, que no lo van a hacer, al menos no así directamente en esta etapa.

Bueno, pues me diréis: vale, no hay inflación, entonces ¿nos vamos a default de deudas soberanas? No, tampoco. Nos vamos a un método alternativo que no necesite de la correa de transmisión de la política monetaria a través de bancos comerciales, nos vamos a las Monedas Digitales de los Bancos Centrales, que ya empiezan a asomar la patita e incluso en China ya hay pruebas piloto en marcha.

Una vez implementadas, el dilema es cuál va a ser la conversión con las monedas fíats actuales, tendrán algún tipo de interés (el dinero por definición no lo tiene), las sustituyen o son complementarias y qué papel juega el Bitcoin, ese debate para otra oportunidad.

Con estas monedas implementadas, y con Manolo Español con cuenta en el banco central de turno, ya pueden generar esa inflación que tanto buscan, implementar la Renta Básica y hacer lo que les dé la gana, básicamente el sistema de puntos chinos si quieren...

Entonces, y solo entonces, se pueden empezar a preocupar por la inflación.

Taluec

En mi opinión la obligatoriedad de las monedas digitales o que sigan las tradicionales es irrelevante, la clave de lo que se quiere hacer es la desaparición del efectivo. Porque de esa forma se puede meter intereses negativos reales a los saldos bancarios. Esto se puede hacer mediante intereses negativos o mediante un método mas bonito que propugnan algunos economistas que es darle fecha de caducidad al dinero que ganas, es decir, que para gastarte tus ingresos de un mes, tengas X meses y a partir de ahí ese dinero caduque y desaparezca de tu cuenta y del sistema. Supongo que el interes en las monedas digitales sea esta segunda opción, porque con el sistema actual la conversión sería muy complicada.

Ah por cierto, España tiene un sistema propio de meterle intereses negativos al dinero: el Impuesto del Patrimonio. Aquí no precisamos monedas digitales ni leches, es cambiar la norma reguladora de ese impuesto para que afecte a todos desde el primer euro, poner unos tramos crecientes para que la gente esté contenta con que pagan mas los ricos, y santas pascuas.
 
Última edición:
Sí hay inflación.

Inflación = aumento de la masa monetaria.

Lo que tú dices es que no hay aumento de precios, pero si te basas en el IPC para decirlo, siento decirte que ese indicador no es fiable.

La inmobiliaria y los mercados financieros sí están burbujeados, pero no se tienen en cuenta al elaborar indicadores como el IPC, pero si cuentas dónde gasta la gente su dinero, verás que gran parte se lo gasta en vivienda.

Ademas no hay que olvidar que si bien en España la gente compra vivienda, hasta ahora (veremos por cuanto tiempo) no han tenido que ahorrar demasiado para la pensión. Pero tu piensa el caso de la gente de 40-50 años de USA, allí los planes de pensiones son las inversiones en bolsa, y por ende estan "comprando carísima y burbujeada su futura pensión", ademas de la vivienda (que tambien es cara en ciertas zonas pero no tanto en paridad de poder adquisitivo si sales de zonas premium, obviamente no hablamos de Manhattan ni primera linea de costa de Miami).

Esto significa que si esa burbuja pinchase, USA se enfrentaría a un grave problema social. Y en que política económica diseñan para evitar que la burbuja se pinche esta la clave de lo que va a pasar.
 
Ya sé que es lo más complicado, pero ¿tienes un timing para los acontecimientos que relatas?

Realmente no. Es imposible inferir con precisión el futuro basado en lo acontecido en el pasado. Si alguien pretende que puede pronosticar el mínimo de mercado, miente o se autoengaña. Cada crash es diferente y su desarollo depende de miles de millones de valoraciones subjetivas y eventos únicos que no se repiten en el tiempo.

Personalmente, manejo un rango entre varios años y una década para la deflación de activos que dará una ventana de oportunidad histórica a aquellos que logren preservar el valor de sus ahorros.

Pero cualquier idea que yo pueda tener al respecto, puede ser dilatada en el tiempo a golpe de decisión sobre política monetaria. Si los bancos centrales claudican y terminan subiendo los tipos de interés, los activos en burbuja colapsarán (y los inversores huirán hacia el oro, la plata y el BTC), mientras que si deciden sostenerlos por medio de inflación monetaria, colapsará el valor del papel moneda (y los inversores huirán hacia el oro, la plata y el BTC).
 
Ya sé que es lo más complicado, pero ¿tienes un timing para los acontecimientos que relatas?

No hay timing posible. Los bancos centrales y los gobiernos han demostrado que tienen más potencia de fuego de la esperada sacándonos de la crisis de Lehman. Sí, más paro, se llega peor a fin de mes, algunas escenas dramáticas con lo de los desahucios... pero al menos en España y en Italia (creo que en Grecia andan peor) no se han visto dramas sociales como los de la crisis del 29 en USA.

Además, los gobiernos aún tienen una bala en la recámara para aumentar los ingresos, que es meterle mano en serio (¿hay voluntad?) a los negocios sucios: tráfico de drojas y armas, redes de prespitación, redes de tráfico de forasteros etc...
 
En Meneame un usuario llamado Metalagm ha publicado este interesante articulo.
Habria de comprobar los numeros, pero a primera vista parecen verosimiles. Os adelanto las conclusiones por si os da pereza el tocho.

¿Están en España los precios inflados?

¿Son en España los productos mucho más caros que en el resto de países europeos? ¿Como nos encontramos en relación al ratio salario/precio de cada pais? ¿Perdemos poder adquisitivo y nos cuesta más ganar 1€ realizando el mismo tipo de trabajo que otros europeos?
De manera resumida y general, la respuesta a la pregunta del titulo es que sí, en algunos productos más y en otros menos. O eso, o que los salarios no son lo altos que deberían ser para tener un poder adquisitivo al nivel de los países de centro o norte de europa, con los cuales se comparte una misma moneda (a excepción de Suecia, Dinamarca y Noruega), lo que se traduce en que para un mismo trabajo y una misma moneda, en España 1€ cuesta más ganarlo o ahorrarlo que en Alemania o Finlandia por ejemplo.
Pero para tener una mejor visión de la situación, es interesante analizar los datos. Para ello, se ha utilizado una misma web de comparativa de precios y salarios entre diferentes paises (preciosmundi.com/): España, Suecia, Finlandia, Alemania, Austria, Bélgica, Franciae Italia. Hay que tener en cuenta que los precios son medios de todo el país, por lo que es probable que en grandes las diferencias de precios y salarios sean mayores en determinados productos como la vivienda.
En resumen, lo que más lastra a Europa en precios es la vivienda en propiedad, donde los precios y relación entre precios y salarios son más o menos equivalentes en la media, pero en precio de alquileres las diferencias juegan en contra de España, donde sale perdiendo con gran diferencia.
Para empezar analicemos los sueldos medios mensuales netos (después de descontar impuestos) de diferentes países a comparar:
  • España: 1307,88€
  • Suecia: 2423,91€
  • Finlandia: 2414,56€
  • Alemania: 2414,56€
  • Austria: 2112,75€
  • Bélgica: 2012,14€
  • Francia: 2012,14€
  • Italia: 1408,50€
En base a esto, vamos a realizar una compración de precios medios en diferentes productos básicos y de ocio en relación al salario medio neto de cada pais:
  1. Básicos (Electricidad, Gas, Agua, […], etc): [Salario medio neto / precio]
  • España: 118,71€ [11,02]
  • Suecia: 72,32€ [33,52]
  • Finlandia: 101,61€ [23,76]
  • Alemania: 221,33€ [10,91]
  • Austria: 198,20€ [10,66]
  • Bélgica: 139,85€ [14,39]
  • Francia: 146,89€ [13,70]
  • Italia: 156,95€ [8,97]
Es decir, en este punto, el ranking ordenados por el coeficiente de relación entre salario medio neto mensual y coste del producto, sería el siguiente:
Suecia [33,52] > Finlandia [23,76] > Bélgica [13,70] > Francia [13,70] > España [11,02] > Alemania [10,91] > Austria [10,66] > Italia [8,97]
En el aspecto de productos básicos (Electricdad, Gas, Agua, […], etc) destacan Suecia y Finlandia con los mejores precios con diferencia, España se situaría en la media siendo Italia el que tendría los precios más altos en relación a su sueldo medio neto con diferencia.
2. Vivienda. En este punto, hay que diferenciar entre alquiler y compra. Veamos la comparativa en compra:
2.1 Compra de vivienda en las afueras de la ciudad (100m²) [Precio / salario medio mensual neto]

  • España: 2012,14€ m² x 100 = 201214,00€ [153,85] (12,82 años de salario)
  • Suecia: 3196,04€ m² x 100 = 319604,00€ [131,85] (10,98 años de salario)
  • Finlandia: 3018,20€ m² x 100 = 301820,00€ [125] (10,41 años de salario)
  • Alemania: 3521,24€ m² x 100 = 352124,00€ [145,83] (12,15 años de salario)
  • Austria: 3621,84€ m² x 100 = 362184,00€ [171,43] (14,28 años de salario)
  • Bélgica: 2515,17€ m² x 100 = 251517,00€ [125] (10,41 años de salario)
  • Francia: 4325,10€ m² x 100 = 432610,00€ [215] (17,81 años de salario)
  • Italia: 2012,14€ m² x 100 = 201214,00€ [142,86] (11,90 años de salario)
2.2 Compra de vivienda en el centro de la ciudad (100m²) [Precio / salario medio mensual neto]
  • España: 3118,81€ m² x 100 = 311881€ [238,46] (19,87 años de salario)
  • Suecia: 4965,10€ m² x 100 = 496510€ [204,84] (17,07 años de salario)
  • Finlandia: 5231,56€ m² x 100 = 523156,00€ [216,66] (18,05 años de salario)
  • Alemania: 5030,34€ m² x 100 = 503034€ [208,33] (17,36 años de salario)
  • Austria: 5030,34€ m² x 100 = 503034€ [238,09] (19,84 años de salario)
  • Bélgica: 3219,42€ m² x 100 = 321942€ [160] (13,33 años de salario)
  • Francia: 6740,65€ m² x 100 = 674065€ [335] (27,91 años de salario)
  • Italia: 5231,56€ m² x 100 = 523156€ [216,66] (18,05 años de salario)
En cuanto a la comparativa en alquileres, la diferencia entre Francia, Italia y España es notable con respecto al resto de paises de centro-norte. Entre corchetes se encuentra calculada la cantidad media después de descontar el precio del alquiler al salario medio mensual neto.
2.3 Alquiler de Vivienda (3 habitaciones) en las afueras [Salario medio mensual neto - precio]
  • España: 774,68€ [533,20€]
  • Suecia: 928,52€ [1495,39€]
  • Finlandia: 965,83€ [1448,73€]
  • Alemania: 1106,67€ [1307,89€]
  • Austria: 1006,07€ [1106,68€]
  • Bélgica: 955,76€ [1056,38€]
  • Francia: 985,95 [1026,19€]
  • Italia: 784,73€ [623,77€]
Es decir, en este apartado España estaría a la cola en cuanto a salario medio neto que quedaría tras alquilar la vivienda.
2.4 Alquiler de Vivienda (3 habitaciones) en centro de la ciudad [Salario medio mensual neto - precio]
  • España: 1006,07€ [301,81€]
  • Suecia: 1260,82€ [1163,09€]
  • Finlandia: 1307,88€ [1106,68€]
  • Alemania: 1408,50€ [1006,06€]
  • Austria: 1307,88€ [804,87€]
  • Bélgica: 1207,28€ [804,86€]
  • Francia: 1307,88€ [704,26€]
  • Italia: 1106,67€ [301,83€]
En este apartado, España se situaría también a la cola, junto con Italia, y también habría grandes diferencias con el resto de paises en cuando a salario medio neto mensual que quedaría tras el alquiler.
2.5 Alquiler de Apartamento (1 dormitorio) en las afueras [Salario medio mensual neto - precio]
  • España: 503,03€ [804,85€]
  • Suecia: 566,88€ [1857,03€]
  • Finlandia: 583,52€ [1831,04€]
  • Alemania: 563,39€ [1851,17€]
  • Austria: 573,46€ [1539,29€]
  • Bélgica: 603,64€ [1408,50€]
  • Francia: 523,16€ [1488,98€]
  • Italia: 462,79€ [945,71€]
2.6 Alquiler de Apartamento (1 dormitorio) en el centro de la ciudad [Salario medio mensual neto - precio]
  • España: 674,07€ [633,81€]
  • Suecia: 781,91e [1642,00€]
  • Finlandia: 744,49€ [1670,07€]
  • Alemania: 744,49€ [1670,07€]
  • Austria: 724,37€ [1388,38€]
  • Bélgica: 724,37€ [1287,77€]
  • Francia: 684,13€ [1328,01€]
  • Italia: 603,64€ [804,86€]
En estos últimos dos apartados de alquiler de vivienda, España también se sitúa a la cola de poder adquisitivo después del alquiler.
Vamos ahora analizar otros productos, como la compra de un coche y de la gasolina:
3. Vehículo (Volkswagen Golf 1.4 90 KW o vehículo nuevo equivalente) + gasolina [Precio / salario medio mensual neto]
  • España: 20121,36€ + 1,29€/litro [15,38] (1,28 años de salario medio neto) y 1013,86 litros
  • Suecia: 21482,89€ + 1,51€/litro [8,86] (0,73 años de salario medio neto) y 1605,24 litros
  • Finlandia: 24447,46€ + 1,54€/litro [10,13] (0,84 años de salario medio neto) y 1567,90 litros
  • Alemania: 22133,50€ + 1,41€/litro [9,17] (0,76 años de salario medio neto) y 1712,45 litros
  • Austria: 21630,47€ + 1,23€/litro [10,24] (0,85 años de salario medio neto) y 1717,68 litros
  • Bélgica: 24145,64€ + 1,43€/litro [12] (1 año de salario medio neto) y 1407,09 litros
  • Francia: 22133,50€ + 1,49€/litro [11] (0,91 años de salario medio neto) y 1350,43 litros
  • Italia: 22435,32€ + 1,55€/litro [15,93] (1,32 años de salario medio neto) y 908,71 litros
En este apartado, en España e Italia se tardaría más tiempo en comprar el mismo coche y con el salario de un mes se llenarían muchos menos litros de gasolina que en el resto de paises.
4. Transporte publico
4.1. Billete de ida [Salario medio mensual neto / precio]
  • España: 1,46€ [895,81]
  • Suecia: 2,93€ [827,27]
  • Finlandia: 3,02€ [799,52]
  • Alemania: 2,82€ [856,23]
  • Austria: 2,42€ [873,04]
  • Bélgica: 2,52€ [798,47]
  • Francia: 1,71€ [1176,69]
  • Italia: 1,51€ [932,78]
4.2 Abono Mensual [Salario medio mensual neto / precio]
  • España: 40,24€ [32,50]
  • Suecia: 82,10€ [29,52]
  • Finlandia: 56,34€ [42,86]
  • Alemania: 70,42€ [34,29]
  • Austria: 48,29€ [43,75]
  • Bélgica: 49,30€ [40,81]
  • Francia: 54,32€ [37,04]
  • Italia: 35,21€ [40]
En el transporte público España esta en la parte alta en cuanto a relación media entre precio medio y salario medio en billetes sencillos, pero en abono mensual únicamente Suecia está por detrás con precios más caros.
5. Internet (50 Mbps o más, tarifa plana, Cable /ADSL) [Salario medio mensual neto / precio]
  • España: 40,40€ [32,34]
  • Suecia: 28,34€ [85,53]
  • Finlandia: 24,35€ [99,16]
  • Alemania: 32,39€ [74,55]
  • Austria: 32,20€ [65,61]
  • Bélgica: 46,58€ [43,20]
  • Francia: 27,57€ [72,98]
  • Italia: 29,07€ [48,45]
En cuanto a las telecomunicaciones e internet, los precios en España estan altamente disparados en comparación con el resto de paises, con una diferencia bastante apreciable en relación precio/salario.
En el siguiente grupo, se comparan algunos productos de supermercado, como lechuga, patatas, naranjas, leche, cigot y cerveza.
6. Productos de Supermercado [Salario medio mensual neto / precio]
*{Lechuga (1 unidad) | Patatas (1 kg) | Naranjas (1 kg) | Leche (1 kg) | Cigot (1 kg) | Cerveza (1 kg)}

  • España: 0,96€ [1362,38] | 1,13€ [1157,42] | 1,42€ [921,04] | 0,80€ [1634,85] | 1,85€ [706,96] | 2,52€ [519]
  • Suecia: 1,78€ [1361,75] | 1,12€ [2164,21] | 2,53€ [958,07] | 1,12€ [2164,21] | 2,80€ [865,68] | 6,55€ [370,06]
  • Finlandia: 1,54€ [1567,90] | 0,96€ [2515,17] | 1,94€ [1244,62] | 0,94€ [2568,68] | 2,04€ [1183,61] | 6,04€ [399,76]
  • Alemania: 0,96€ [2515,17] | 1,30€ [1857,75] | 1,88€ [1284,34] | 0,85€ [2840,66] | 2,24€ [1077,93] | 3,52 [685,95]
  • Austria: 1,30€ [1625,19] | 1,40€ [1509,11] | 2,42€ [873,04] | 1,11€ [1903,38] | 2,85€ [741,32] | 3,92€ [538,97]
  • Bélgica: 1,15€ [1749,69] | 1,50€ [1341,43] | 2,40€ [838,39] | 0,96€ [2095,98] | 2,56€ [785,99] | 4,02€ [500,53]
  • Francia: 1,19€ [1690,87] | 1,80€ [1117,86] | 2,52€ [798,47] | 0,97€ [2074,37] | 3,01€ [668,49] | 6,04€ [333,14]
  • Italia: 1,05 [1341,43] | 1,23€ [1145,12] | 1,82€ [773,90] | 1,15€ [1224,78] | 2,81€ [501,25] | 5,03€ [280,02]
En este grupo de productos de supermercado, los paises con peores relación precio-salario medio serían Italia, España y Francia, aunque depende del producto, las diferencias no son muy grandes, excepto en cerveza nacional donde las más caras estan en Suecia, Finlandia, Francia e Italia.
7. Menu McDonalds, Comida para dos en restaurante a la carta (dos platos y postre)
  • España: 7,54€ [173,46] | 40,24€ [32,50]
  • Suecia: 7,82€ [309,96] | 63,53€ [38,15]
  • Finlandia: 8,05€ [299,95] | 70,42€ [34,29]
  • Alemania: 8,05€ [299,95] | 50,30€ [48]
  • Austria: 8,05€ [262,45] | 50,30€ [42]
  • Bélgica: 8,45€ [238,12] | 61,37€ [32,79]
  • Francia: 8,56€ [235,06] | 50,30€ [40]
  • Italia: 8,05€ [174,97] | 55,34€ [25,45]
En cuanto a menus de McDonalds, Burgers y comidas en restaurantes a la carta, España pierde poder adquisitivo conjuntamente con Italia en cuanto al nivel de precios/salarios medios.
8. Ropa
*{ 1 Vestido (Zara, H&M, etc) | Vaqueros Levis 501 (o equivalente)}
  • España: 29,28€ [44,67] | 71,43€ [18,31]
  • Suecia: 34,21€ [70,85] | 82,10€ [29,52]
  • Finlandia: 35,01€ [68,97] | 85,51€ [28,24]
  • Alemania: 35,31€ [68,38] | 77,47€ [31,17]
  • Austria: 33,91€ [62,30] | 85,51€ [24,71]
  • Bélgica: 37,73€ [53,33] | 83,50€ [24,10]
  • Francia: 35,11€ [57,31] | 79,48€ [25,32]
  • Italia: 30,99€ [45,45] | 77,47€ [18,18]
En ropa España junto con Italia son los países que más poder adquisitivo pierden a la hora de comprar este tipo de productos.
En general, aun teniendo precios más altos, al disponer de un mayor salario mensual neto los paises de centro o norte de europa gozan de mayor poder adquisitivo y de poder llegar mejor a final de mes. En los paises como España o Italia, los precios no son tan bajos como deberian o por contra, los sueldos no estan ajustados al valor del euro, por lo que 1€ del centro o norte de europa vale más que uno del sur de europa.

No me cuadran nada esos 1307,88 de sueldo medio neto, nada. Debe ser más. Recordemos también que aquí en las estadísticas se hacen con 14 pagas.
A partir de ahí estarían todos los cálculos mal
 
Alberto Rivera (ex-jesuita) nos cuenta cómo se infiltraba en las organizaciones protestantes para destruirlas. Estas personas llamadas "infiltrados" vienen a hacer de maestros, pastores y demás ministerios dentro de la Iglesia. Ellos no son parte de la Iglesia, sino que son enviados de los forjadores Iluminatis-Jesuitas del NUEVO ORDEN MUNDIAL. O sea, son satanistas que vienen a buscar controlar la Iglesia desde adentro. jesuitas infiltrados en la iglesia evangelica.pdf
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CUIDADO: LA VIOLENCIA NO TIENE GÉNERO, LA MUJER TAMBIÉN MATA, acusa falsamente, se adueña de los descendientes, maltrata y se victimiza

El "femicidio" como el "travesticidio" y todos los "cidios" que se le ocurren a los de la agenda LGTB es un invento de los mentores del NUEVO ORDEN MUNDIAL a través de la IDEOLOGÍA DE GÉNERO, donde con "ingeniería social" tergiversan la realidad. Nadie niega la VIOLENCIA INTRAFAMILIAR que siempre existió y se potencia por estar en los TIEMPOS FINALES donde el amor se ha enfriado y la MALDAD va creciendo exponencialmente, pero no debemos dejar que hagan POLÍTICA llevando al MARXISMO CULTURAL adelante DESTRUYENDO LA FAMILIA, creación de Dios en el Edén y que los movimientos ateos de izquierda buscan destruir a toda costa, ya que odian a Dios el creador de la familia, como acabo de señalar.
Además la agenda antes señalada busca junto al Aborto y otras medidas propulsar la gaiización de la sociedad para la DESPOBLACIÓN MUNDIAL, para lo cual atacan el "PATRIARCADO" incitando al hombre a ser menos hombre y probar otras "experiencias" bombardeándolo con la INGENIERÍA SOCIAL (películas, series, televisión, periódicos, revistas etc) /ver Tavistock.

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