Exactamente de eso se trata.
En cuanto el último cenizo capitule, entonces justo ahí, ni antes ni después, sucederá.
Imaginemos la batería de un coche, un elemento necesario para mover un vehículo, y más si es eléctrico.
No hace falta entender que esta batería tiene una vida útil, un número de ciclos de carga y descarga.
Con un uso normal, esta batería debe dar un servicio normal al vehículo, pero si hacemos un mal uso de ella, se descarga.
¿Perecid? No, solo descargada, no ocurre nada, le metemos carga y seguimos funcionando. ¿Durará para siempre?
No, esta batería tiene una lógica vida útil, porque todo recurso material, sin excepción, tiene una vida útil limitada.
La batería se agotará por completo el 15 de febrero de 2020. Mentira, es imposible adivinar el día o mes concreto de su agotamiento, pero ese día llegará; a mayor consumo de la misma, a más ciclos de carga y descarga, antes pasará, pero acabará pasando.
Todo recurso tiene un tiempo de duración, y eso parece que la teoría del capitalismo no lo entiende; aunque se genere deuda no importa, porque llegará un punto en que no habrá bastante materia prima para producir más.
¿Es esto tan difícil de comprender?
Aunque todos tuviéramos millones de euros, o dólares, no valdrían para nada, porque no podríamos comprar todo lo que ese dinero tendría capacidad de obtener.