Cada vez que llega un shock la ventana de transición se abre, y cada vez que el precio baja, se cierra.
Los años 70 dieron de 10 a 15 años de ventana, hasta que llegó Reagan y no se aprovechó.
La crisis de 2008 y Fukushima abrieron otra ventana que se aprovechó parcialmente con el boom solar y eólico.
Ahora Ormuz abre otra y ya veremos qué pasa
En 1973 la solar era ciencia ficción como alternativa, hoy no tanto, y el almacenamiento con litio tampoco existía como opción viable entonces.
Pero es cierto que en los 70 el retorno del petróleo convencional todavía era altísimo y había margen energético de sobra para financiar una transición.
Hoy los fósiles tienen retornos decrecientes y como bien ha dicho, es necesario construir toda la infraestructura renovable mientras el sistema fósil se degrada.
Como la transformación energética està unida a la monetaria, esto va por barrios.
Si solo miráramos la energía, no sería ni el colapso de Turiel ni la transición limpia de los más optimistas.
Sería algo más desordenado, con electrificación acelerada donde se pueda, racionamiento donde no se pueda, reorganización de cadenas de suministro, y un reparto muy desigual de las consecuencias.
Los países con sol, viento y capacidad industrial se adaptarían, y los que dependen de importar todo, energía y tecnología, lo pasarían bastante peor.
Y España, energéticamente, está en un barrio relativamente bueno, con sol de sobra, infraestructura renovable ya significativa, aunque sin soberanía industrial sobre componentes críticos.
Pero claro, en el proceso de destrucción de la moneda en el que estamos, todo esto es secundario.
Los años 70 dieron de 10 a 15 años de ventana, hasta que llegó Reagan y no se aprovechó.
La crisis de 2008 y Fukushima abrieron otra ventana que se aprovechó parcialmente con el boom solar y eólico.
Ahora Ormuz abre otra y ya veremos qué pasa
En 1973 la solar era ciencia ficción como alternativa, hoy no tanto, y el almacenamiento con litio tampoco existía como opción viable entonces.
Pero es cierto que en los 70 el retorno del petróleo convencional todavía era altísimo y había margen energético de sobra para financiar una transición.
Hoy los fósiles tienen retornos decrecientes y como bien ha dicho, es necesario construir toda la infraestructura renovable mientras el sistema fósil se degrada.
Como la transformación energética està unida a la monetaria, esto va por barrios.
Si solo miráramos la energía, no sería ni el colapso de Turiel ni la transición limpia de los más optimistas.
Sería algo más desordenado, con electrificación acelerada donde se pueda, racionamiento donde no se pueda, reorganización de cadenas de suministro, y un reparto muy desigual de las consecuencias.
Los países con sol, viento y capacidad industrial se adaptarían, y los que dependen de importar todo, energía y tecnología, lo pasarían bastante peor.
Y España, energéticamente, está en un barrio relativamente bueno, con sol de sobra, infraestructura renovable ya significativa, aunque sin soberanía industrial sobre componentes críticos.
Pero claro, en el proceso de destrucción de la moneda en el que estamos, todo esto es secundario.