Vaya, qué sorpresa.
Siete aliados de Estados Unidos anunciaron en una declaración conjunta hoy jueves
su apoyo a una posible coalición para reabrir el estrecho de Ormuz a buques comerciales y petroleros.
Japón, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Canadá.
La declaración no incluye ningún compromiso de enviar buques de guerra u otros recursos para que eso suceda.
Por ahora, es en gran medida un gesto para aplacar al presidente Trump, quien ha criticado a sus aliados por negarse a ayudar a asegurar el estrecho y advirtió que no hacerlo podría socavar el futuro de la OTAN.
Japón se unió al comunicado en el último minuto, Rutte y Starmer tuvieron que convencer personalmente a Macron esta misma mañana del jueves para que levantara su oposición al comunicado.
Los ausentes notables respecto a la lista original de Trump son China, Corea del Sur y Australia que no firman, de momento.
Los tres países que más dependen del crudo del Golfo después de Japón. Corea del Sur y Australia ya habían dicho que no enviarían buques y China ni aparece.
Ormuz como mesa de negociación monetaria
La guerra contra Irán es el mecanismo para forzar la renovación del orden monetario existente bajo condiciones americanas actualizadas, destruyendo de paso la única alternativa viable que estaba emergiendo.
El cierre de Ormuz crea la crisis y la reapertura bajo coalición liderada por EEUU establecería las condiciones occidentales y denominación en dólares.
El escenario más probable sigue siendo el acuerdo nuclear iraní, la coalición naval bajo liderazgo americano, la normalización Israel-Arabia Saudí, Japón y Corea profundizando su integración militar, y China negociando su acceso al crudo del Golfo sin desafiar abiertamente la arquitectura del dólar.