Japón sube tipos al 1% y gasta 63.000 millones en defender el yen
El Banco de Japón sube su tipo al 1%, el mayor desde 1995, y el yen queda igualmente en 160,22 por dólar: con el bono estadounidense a 10 años por encima del 4,4% frente al 1% japonés, el carry trade sigue intacto. La defensa de la divisa se come 63.310 millones en un solo mes, la mayor intervención mensual registrada hasta la fecha, y el efecto se borra en pocos días. En paralelo, el sentimiento del consumidor estadounidense cae a 49,8 en abril, el mínimo de la serie que arranca en 1952, y Turquía cierra mayo con una inflación oficial del 32,6% y una medición alternativa del 53,13%. El tramo acaba con otro frente abierto: varios grandes gestores de crédito privado limitan los reembolsos de sus fondos.
Qué se ha sabido
Japón vuelve a subir tipos y el yen no reacciona. El bono japonés a 10 años está en el 2,6% y el rendimiento a 40 años se mantiene en máximos, mientras el primer ministro insiste en que la emisión total de deuda no aumentará pese a un presupuesto suplementario de unos 3 billones de yenes (unos 19.000 millones de dólares) para combustible y suministros. El rendimiento del bono nipón es el más alto en 40 años.
El desplome del consumidor estadounidense llega con otro dato: anticipa una inflación del 4,8% a doce meses y el índice cae un 21% desde febrero de 2026. El SHiller CAPE se sitúa en 41,33 en mayo de 2026, el segundo registro más alto en 140 años solo por detrás de diciembre de 1999 (44,19). El NASDAQ se dejó un 4,5% en una jornada tras un dato de empleo fuerte y con un IPC previsto malo. El Gobierno federal ingresó 336.000 millones en mayo y gastó 628.000 millones.
Rusia reduce sus reservas de oro: las tenencias del banco central caen 900.000 onzas en los primeros cuatro meses de 2026, hasta 73,9 millones de onzas, el nivel más bajo desde febrero de 2022, con ventas estimadas en unos 4.300 millones de dólares. Turquía colocó su inflación anual en el 32,6% en mayo, y el grupo independiente ENAG la sitúa en el 53,13%.
En España, el salario más frecuente es de 16.520 euros brutos anuales, un 44% por debajo del salario medio (29.540). Las sociedades disueltas suben un 24,9% interanual en abril. Un informe del Tribunal de Cuentas cifra en 84.569 las empresas que pidieron ayuda del ICO en la pandemia y han quebrado, cerrado o son ilocalizables: el 22% de las 388.424 que la recibieron. La Seguridad Social suma 312.000 pluriempleados más que la EPA y eleva el total a 900.000. El impago de alquiler en la Comunidad de Madrid sube un 18% en un año y el 56% de los potenciales inquilinos presenta algún riesgo de impago.
El crédito privado muestra fisuras: Blackstone recibió peticiones de reembolso del 10% en su fondo BCRED (4.400 millones) y aplicó por primera vez un tope del 5%; Cliffwater atendió solicitudes del 17% en su fondo de 31.300 millones y recortó el límite al 5%. El precio de los fertilizantes sube un 87% en lo que va de año y supera los 720 dólares por tonelada, según Hedgeye. La petrolera estatal de Emiratos sitúa la recuperación total del flujo por Ormuz en el primer semestre de 2027. Trump anuncia que invocará la Ley de Producción de Defensa para destinar casi 700 millones a la industria del carbón, y Nvidia planea invertir hasta 150.000 millones anuales en Taiwán. El brent cae hasta los 80 dólares. Tether eleva sus reservas de oro a 19.800 millones de dólares.
Las posturas
El foro dedica buena parte del tramo al choque entre «algopasistas» y «nadapasistas»: quienes esperan un evento concreto y quienes sostienen que nada cambia de golpe. Un participante defiende que los eventos son síntomas de procesos orgánicos de larga duración. Frente a él, otro responde que si alguien de 1970 viajara a 2026 se suicidaría y que los nadapasistas solo serían personas sin el umbral mínimo para entender la realidad. Un tercero plantea que el problema de la IA no es la tecnología en sí, sino que una misma parte acumule el monopolio del dinero, la energía y los datos.
La disputa sobre la deuda enfrenta a quienes sostienen que la inflación transfiere renta del tenedor de bonos al Estado y a quienes lo niegan por incomparable. Uno lo resume con la idea de que la deuda es un derecho sobre bienes futuros y que el euro es una regla que encoge mientras mide. Otro replica que no existe tal transferencia y que no hay forma de comparar poder de compra entre fechas, y un tercero le reprocha que se contradice al usar la misma comparación real que antes llamaba quimérica, además de atribuirle saltos de criterio entre mensajes.
Sobre la banca, un participante insiste en que el sistema se mantiene solo por las repos y que el descalce entre pasivo a corto y activo a largo no tiene solución. Otro añade que la liquidez es la confianza colectiva y que si se duda, cae el conjunto. Un tercero sostiene que los tipos reales negativos se consolidarán y que el control de la curva será el nuevo régimen monetario global en un plazo de 12 a 18 meses. Hay quien atribuye la caída del índice a que las grandes gestoras necesitan hacer hueco en cartera para una macro salida a bolsa prevista, y quien lo reduce a una simple relación mecánica entre empleo fuerte, IPC alto y expectativa de tipos.
Lo que cambia respecto a antes
La crisis deja de ser solo de tipos y pasa a la mecánica de los fondos: los topes de reembolso en el crédito privado entran en escena. España pierde su puesto en la cúpula del BCE y entra un representante croata. El brent se desploma de los 93 a los 80 dólares, lo que desactiva parte del relato de escasez inmediata. La IA deja de ser un frente abstracto: una gran tecnológica pide a sus ingenieros que dejen de usarla y una empresa se queda sin presupuesto anual de IA en cuatro meses. Irrumpe además el aviso del Departamento de Estado por el brote de ébola en África Central con entrada restringida por un aeropuerto de Washington, y se cruzan datos nuevos sobre la subida de tipos en Japón y la caída del yen que antes del tramo no habían aparecido.
El cálculo que se repite
Varios mensajes cruzan los niveles de los bonos a diez años: el alemán ya supera el 3%, el español se queda en el 3,4%, el francés en el 3,7%, el italiano en el 3,8%, el estadounidense en el 4,5% y el inglés en el 4,8%, frente al japonés en el 2,6% y el suizo en el 0,40%. La lectura dominante es que por debajo del 3% el juego no compensa y que todo lo que pasa de ahí se interpreta como señal de ruptura. En paralelo circula la cifra de que la eurozona enfrenta un récord de emisiones brutas de deuda soberana en 2026, y de que la presidenta de la patronal bancaria cifra en 300.000 millones el ahorro europeo invertido fuera de la UE, con una necesidad de financiación que el BCE estima en 1,2 billones anuales para infraestructuras, transición y defensa.