Esta jugando al juego de los chinos, devaluar el dolar para hacer que america vuelva a fabricar y mejorar la competitividad de sus exportaciones. Es un empresario puro y duro, otra cosa es que sea eficiente aplicado a un estado global como es USA
Si tienen el déficit comercial que tienen, es precisamente por que importan mas que exportan. Se han especializado en el sector servicios (terciario, miren los 7 magníficos y la banca) y dicho sector ya de por sí, poca devaluación necesitan para competir, de hecho les lastraría un dólar débil en los márgenes, ya que no tienen competidor real, unas por puro motivo técnico y otras por motivos geopolíticos. El imaginar que a día de hoy USA tiene una industria potente (al margen del complejo militar industrial, plenamente subvencionado y los 7 magníficos), es habitar en el país de las maravillas irrealizables.
No tiene ningún sentido a nivel de balanza comercial en su caso particular devaluar el dólar, sólo están siendo arrastrados por sus propias circunstancias.
Si se sacrifica la parte larga del mercado de bonos, al devaluar la moneda, esto les lleva inexorablemente al colapso de su economía y por ende la mundial,
ya que el Rust Belt no tiene capacidad instalada ni mano de obra cualificada para reactivarse antes de que el coste del capital los devore. No puedes reindustrializar un país con rentabilidades del bono a 10 años disparadas, el encarecimiento del crédito anula cualquier ventaja competitiva de un dólar débil.
Al final, lo único que consiguen es importar inflación masiva mientras destruyen el valor del colateral global (el Tesoro americano), provocando un shock de liquidez sistémico que quebraría las cadenas de suministro internacionales mucho antes de que una sola fábrica de acero en Pensacola vuelva a ser rentable.
En definitiva, pretender que una devaluación competitiva salvará el corazón industrial de EE. UU. es ignorar que su verdadera infraestructura es financiera, no manufacturera.
Sin una base industrial sólida que soporte el golpe, la caída del dólar no es un estímulo, sino un quitarse la vida monetario: el país perdería su único privilegio exorbitante que no es otro que el control del capital global, sin recuperar a cambio el músculo productivo del siglo pasado. Es cambiar el dominio del mundo por una ilusión de competitividad que solo dejaría una economía en ruinas y un sistema financiero internacional sin ancla, lo cual es un sinsentido hacerlo voluntariamente, solo se ven arrastrados por las circunstancias y venden la narrativa de que están al timón de una locura de proporciones mayúsculas.
Saludos.