El bitcoin cae a 63.000 dólares y Stellantis se hunde un 27%
El bitcoin profundiza su desplome hasta los 63.000 dólares y arrastra a todo el complejo: oro, plata, bolsas y criptomonedas en rojo. En paralelo, Stellantis anuncia un ajuste contable de 22.200 millones de euros y sus acciones se hunden un 27%, mientras los datos de empleo en Estados Unidos y la producción industrial alemana alimentan la tesis de que el sistema se enfría a marchas forzadas.
Qué se ha sabido
Bitcoin cayó un 44% desde su máximo de octubre, Ethereum un 58% y Solana casi un 70%. Las criptomonedas perdieron 1,7 billones de dólares desde el techo de octubre; solo en 22 días se borró 1 billón de capitalización, unos 45.000 millones diarios. En el tramo, el BTC pasa por 67.000, 65.000 y 63.000 dólares.
Un participante comparte una tabla con el coste energético estimado de minar un bitcoin: unas 155.000 kWh, unos 74.600 dólares por unidad solo en electricidad, de modo que por debajo de esa cifra los mineros pierden dinero.
Stellantis registra un ajuste contable de 22.200 millones de euros por su repliegue eléctrico, con las acciones cayendo un 27% (un 20% en Milán hasta mínimos de cinco años), previsión de pérdidas de hasta 21.000 millones en el semestre, suspensión del dividendo y emisión de 5.000 millones en bonos.
Estados Unidos: los recortes de empleo en enero suben un 118% interanual hasta 108.435, el mayor de ese mes desde 2009 según Challenger, con la IA citada como responsable de 7.624 despidos (7% del total). Las vacantes de empleo (JOLTS) de diciembre caen a 6,542 millones desde 7,146 millones revisados, cuando se esperaban 7,250 millones. La producción industrial de Alemania cae un 0,6% interanual cuando se esperaba un +1,9%.
Se cita también que XRP cae un 20% en una jornada, que el 14,5% de los préstamos a empresas tecnológicas estaría en impago junto al 9,5% de sus bonos corporativos, y que el gasto en prestaciones por paro crece un 40% en la era Sánchez hasta superar los 24.400 millones al año. Un participante afirma que China ha proporcionado «sónicos antibuque a Irán» y otro recoge que Bessent habría dicho que han hundido a Irán secando de dólares sus bancos. Sobre la deuda pública, se sostiene que la japonesa no la compra nadie salvo su propio banco central.
Las posturas
El debate se parte entre quienes ven la caída como un movimiento orquestado y quienes la leen como agotamiento estructural. Un grupo sostiene que es una operación coordinada para mover grandes cantidades de dinero hacia ciertos objetivos, y que las instituciones han convertido el bitcoin en el activo más especulativo al imponer el papel y los derivados sobre la escasez real. Se describe la jornada como «sangre en los pasillos de las blockchains» y se compara la caída con las grandes correcciones históricas del activo.
Frente a ellos, otros defienden que el bitcoin mantiene un uso real fuera del sistema y que acabará resurgiendo, aunque admiten caídas largas. Varios subrayan que cada sacudida trasvasa monedas del minorista al institucional. Y hay quien lo desdramatiza: se sostiene que la caída del bitcoin no es sistémica y que, si se va a 20.000 dólares, el daño se concentra en apalancados y empresas especulativas. Sobre Stellantis, se apunta que Europa queda expuesta mientras las firmas americanas amortiguan el golpe.
Lo que cambia respecto a antes
Lo que era un desplome de la plata se convierte en una caída transversal de cripto, bolsas y metales. Entra con fuerza la tesis de la manipulación por parte de grandes fondos y el trasvase de bitcoin a manos institucionales. Se populariza el argumento de la «barrera absorbente» atribuido a Taleb, según el cual el valor del activo podría llegar a cero, y se recupera a Michael Burry y su advertencia sobre el efecto de la caída del bitcoin en las bolsas. Frente al pánico, un forero recuerda que la sesión del lunes marcó la mayor subida rápida del S&P y que el viernes fue aún mayor.
La tangente monetaria y bíblica
Dos participantes cruzan un largo debate sobre las funciones del dinero: uno defiende que toda moneda pasa por fases —medio de intercambio, unidad de cuenta y reserva de valor—, con la liquidez y la teoría de la regresión como base. El otro replica que las tres funciones son derivadas de la estabilidad del valor y que el dinero es una commodity con propiedades de medio de intercambio. En paralelo asoma una discusión sobre la Biblia, el descanso sabático y el panteísmo, con réplicas sobre el carácter de las leyes naturales.