El día que Pradera y Cortez aprobaron el examen que hoy nadie pasa
María Dolores Pradera y Alberto Cortez frente al marcador. Suena la pregunta, uno responde sin dudar, el presentador avanza a la siguiente. Ocurrió en Televisión Española hace unos cuarenta años, en el concurso
Un, dos, tres, y el fragmento que ha vuelto a circular deja una escena que hoy chirría: dos veteranos del escenario recitando autores clásicos como quien repasa la lista de la compra. Nadie falló. De ahí el revuelo.
Qué preguntaban y quién estaba sentado en el plató
La mecánica no daba tregua. Los concursantes encadenaban títulos y autores sin margen de error y una sola respuesta fallida cerraba la ronda. Entre los invitados de aquel plató estaban María Dolores Pradera, actriz y cantante de coplas y romancero, y el cantautor argentino Alberto Cortez. La presentadora era cubana. El detalle importa: ninguno de los dos era especialista en literatura.
Quienes recuerdan el programa subrayan que Pradera llevaba toda una vida sobre las tablas —estuvo casada con Fernando Fernán Gómez— y que algo del repertorio teatral tenía que sonarle. Del otro, en cambio, se dudaba más. El único nombre que se le resistió a buena parte de los que repasan el vídeo fue el de Edgar Neville, más conocido por su cine y por
La torre de los siete jorobados que por figurar en un temario.
EGB contra ESO: el lamento que recorre el país
El fragmento ha servido de espejo, y el reflejo no gusta. Muchos de quienes lo comentan sitúan su propio paso por el aula en el viejo sistema: el Graduado Escolar se obtenía a los 14 años, al terminar 8º de EGB, y sin aprobarlo no se pasaba al BUP. En 2º de BUP había Latín y Literatura; en 3º y COU, Lengua española y Filosofía. Y también para los de ciencias: en COU cada falta de ortografía restaba
medio punto, hasta el extremo de que algunos acabaron con nota negativa.
La comparación con el presente se formula sin matices. La idea que se repite es que cada día la enseñanza es peor, que el estudio, la memorización y el sacrificio han desaparecido del aula y que el sistema actual produce alumnos dóciles y poco preparados. El diagnóstico es común: lo que antes se empollaba de carrerilla hoy casi no se estudia.
¿Saberse el nombre de mil pokémon es cultura?
Aquí el consenso se rompe. Una corriente sostiene que recitar binomios de autor y obra sin haber leído una página no es cultura, sino la misma habilidad que memorizar pokémons: sirve para ganar concursos y poco más. La otra responde que conocer el contexto y la importancia de los clásicos sí forma criterio, y que el problema no es el dato memorizado sino no haberlo leído jamás.
A la sospecha de truco se suma otra más incómoda: que las respuestas estuvieran pactadas de antemano. El formato permitía preparar a los invitados y, con 40 años de distancia, la memoria se vuelve selectiva. Nadie lo prueba; casi todos lo intuyen.
De Calderón a la termodinámica
Como suele pasar, la conversación derivó. Del Siglo de Oro se saltó a la termodinámica, a la transformada de Kutta-Zhukovsky y al vuelo de los hermanos Wright, y de ahí a la materia oscura como epiciclo moderno. La conclusión, compartida a regañadientes: saber de literatura no garantiza entender el mundo, y saber de física tampoco.
Apareció también la cita de Houellebecq según la cual la literatura no sirve para nada, y la réplica con Dostoievski y
Los demonios: la literatura como espejo de una sociedad que se enamora de quien la arruina.
La televisión que ya no existe
Entre los recuerdos que salen a flote aparece
La Clave, el espacio de debate que dirigía José Luis Balbín, donde la gente discutía durante horas sin gritar. Ese contraste con la parrilla actual —concursos de famosos y tertulias a voces— explica por qué un fragmento de hace cuatro décadas se cuela entre lo más visto. Quien lo resume mejor apunta que enseñárselo a un joven de hoy es como mostrarle un ovni.
El cierre no llega. Con el vídeo delante, unos ven una edad dorada de la cultura televisada y otros, simple memoria entrenada para un concurso. Lo que nadie discute es que aquello ya no se emite.