Alicante, nuevo frente de las pateras: del Estrecho al Levante
La llegada de una patera a Santa Pola, apenas días después de otra en Cartagena, ha reabierto la pregunta incómoda: ¿cómo es posible que estas embarcaciones lleguen tan lejos, más allá del Estrecho? La respuesta, según el malestar que recorre la conversación pública, no es solo geográfica, sino logística.
Hasta ahora, el relato oficial se centraba en el Mediterráneo occidental. Pero los hechos apuntan a que la ruta se ha desplazado hacia el Levante. Hay quien sostiene que las pateras ya no cruzan el Estrecho por sus propios medios: serían transportadas por barcos nodriza hasta las inmediaciones de la costa, donde se abandonan a su suerte con motor y pasaje. La presencia de motoras de alta potencia, capaces de sortear los controles, es el detalle que alimenta las sospechas.
Las acusaciones contra las ONG también planean en el ambiente, aunque sin pruebas concluyentes. Se argumenta que algunas embarcaciones de rescate, en lugar de interceptar a los migrantes, los acompañan hasta aguas españolas para garantizar que lleguen a puerto. Una versión que choca con la narrativa humanitaria y que la falta de datos oficiales no ayuda a despejar.
Y mientras la conversación se llena de teorías sobre barcos nodriza y ONG, el dato que descoloca es otro: en esa misma costa, un piso de obra nueva cuesta 500.000 euros. La llegada de pateras ya no es solo un problema de fronteras, sino un espejo incómodo del precio de la vivienda y de quién puede permitirse vivir donde desembarcan.