Pirineo aragonés sin nieve: el invierno que nadie esperaba
¿Se puede esquiar en pleno invierno en el Pirineo aragonés? La respuesta, a la vista de los datos que manejan las estaciones, es cada vez más incómoda. El invierno más suave que se recuerda ha dejado las pistas orientadas al sur con apenas un manto blanco, y los cañones de nieve no bastan para mantener el negocio a flote. La temporada arrancó con una nevada aceptable en la semana de Reyes, pero dos semanas de temperaturas propias de abril —hasta 15 grados en refugios a 2.000 metros— se han llevado por delante buena parte de lo caído. El resultado: estaciones que contratan con cuentagotas y un sector que mira al cielo con la misma fe con la que otros miran al BCE.
El negocio del esquí, contra las cuerdas
El problema no es solo meteorológico. Hay quien sostiene que las estaciones del Pirineo español están peor situadas que las del lado francés por su orientación sur, un argumento que en el sector se discute: la mayoría de estaciones del sur de Europa, incluidas muchas de los Alpes, se ubican en laderas orientadas al norte precisamente para conservar la nieve. La discusión sobre la orientación es secundaria cuando el termómetro no baja.
Lo que está claro es que la dependencia de los cañones de nieve se ha convertido en la norma. Sin ellos, muchas pistas no habrían abierto ni un solo día, y no es un fenómeno de este invierno: la tendencia se arrastra desde hace más de media década. Las estaciones que no se reinventen, advierten algunos análisis, tienen los días contados. La combinación de subidas de temperaturas y una ubicación geográfica adversa es, en palabras de un participante, un «combo mortal».
El dinero público que sostiene el chiringuito
La dimensión económica del asunto va más allá de la nieve. Los políticos aragoneses han invertido miles de millones de euros en empresas públicas de gestión de las estaciones. Cuando el negocio se vaya a la mierda —y hay quien lo da por hecho—, habrá que ver qué hacen con los enchufados y con las pérdidas multimillonarias. Ibercaja, el único banco que ha financiado este entramado, tendrá que lidiar con una deuda que nadie quiere asumir.
El debate sobre el calentamiento global se cuela en cada conversación. Unos lo dan por irrefutable y aseguran que arrasará con todo. Otros piden pruebas de que el origen sea antropogénico y recuerdan que el clima ha oscilado siempre: glaciaciones, períodos cálidos medievales, el óptimo del Holoceno. La discusión, lejos de cerrarse, se encona.
¿Es el calentamiento global la causa del deshielo?
Sí, según el consenso científico mayoritario, que atribuye el aumento de temperaturas globales a las emisiones de gases de efecto invernadero. El dióxido de carbono, aunque representa solo un 0,035% de la atmósfera seca, es un gas de efecto invernadero cuyo incremento por actividades humanas está correlacionado con la subida térmica. Quienes niegan esta relación suelen argumentar que el vapor de agua tiene un efecto invernadero mayor y que no lo produce el hombre, o que en Marte también hay calentamiento. La comunidad científica responde que la correlación entre CO2 y temperatura, junto con la física conocida de la absorción infrarroja, es evidencia suficiente.
Los datos que descolocan
El invierno suave no es una impresión subjetiva. En la sierra de Guadarrama se ha pasado de un frío intenso y nevadas abundantes a dos días casi de mayo en menos de 48 horas, con la nieve desapareciendo por completo. En Sierra Nevada ha habido nevadas hasta en mayo, lo que demuestra que la variabilidad es enorme. Pero la tendencia de los últimos años apunta a inviernos más suaves y veranos más largos e infernales. La pregunta que sobrevuela es si esto es cíclico o si la mano del hombre ha inclinado la balanza. Mientras tanto, las estaciones del Pirineo aragonés miran al cielo y a los cañones de nieve, que no siempre bastan.
Al final, la nieve llega cuando quiere, y el negocio del esquí depende de un capricho meteorológico que cada vez parece menos caprichoso y más estructural. Si en febrero no cae una buena, las estaciones cerrarán en marzo. Y entonces no habrá cañón que salve el balance.