27 días y 6 ordenadores: la burocracia que bloquea Extranjería
En pleno agosto, la Oficina de Extranjería de Ceuta era un retrato del colapso administrativo: un solo ordenador para cinco funcionarios. Según relató un empleado público en Antena 3, el equipo llevaba casi un mes en esa situación. La reposición tardó 27 días. Seis ordenadores nuevos, por fin, sobre la mesa. La pregunta es si el sistema de contratación pública ha convertido lo trivial en una odisea.
El expediente de los seis ordenadores
Lo curioso es que nadie discute el fondo: una oficina con competencias en expedientes de expulsión y tramitación de documentos, con un hardware mínimo, no puede trabajar. Pero el camino desde la petición hasta la entrega es un laberinto: redactar una licitación, constituir mesa calificadora, publicar en el Boletín Oficial, esperar los quince días hábiles de rigor, resolver y aprobar el resultado. En agosto. Resulta casi un milagro que los equipos hayan llegado en 27 días. La ironía no puede ser más elegante: la propia maquinaria que debería resolver los trámites de los ciudadanos es incapaz de agilizar ni su propio material.
Un Estado que no puede con su propia burocracia
El incidente no es aislado. La escasez de medios en oficinas periféricas se repite, pero en Ceuta adquiere un matiz especial por la presión migratoria. Expedientes de expulsión, recursos, citas previas: todo se acumula mientras el personal se turna para usar un teclado. Hay quien ve en la demora una estrategia deliberada para frenar trámites; otros, simple incompetencia. No hay datos públicos que midan cuánto tarda un expediente medio ni cuántos ordenadores hay por empleado. La única cifra real es la que dio el funcionario: un equipo para cinco personas. Y ahora, seis. Para un mes de espera. Nadie explica por qué esa reposición no se resolvió con una simple orden de compra. Esa explicación sigue sin llegar.