Aldama y el sobre: la bomba que aún no ha explotado
Hay una acusación que lleva tiempo circulando por los mentideros y que, de momento, no ha hecho caer a nadie. El empresario Víctor de Aldama, implicado en el caso Koldo, aseguró en la cadena COPE que existe un sobre con información comprometedora para el Gobierno. Según esa versión, el contenido no solo afectaría a Begoña Gómez, esposa del presidente, sino que incluiría una cuenta en República Dominicana a nombre de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, con más de un millón de euros. La cifra que se maneja para el caso de Gómez son seis millones.
El problema, señalan voces críticas, es que Aldama no ha aportado todavía ninguna prueba de lo que dice. «Es un fantasmón de tomo y lomo», resume una de las intervenciones más repetidas. La acusación, por tanto, queda en el aire: ni confirmada ni desmentida, pero con un recorrido mediático que ya ha obligado a Montero a ser mencionada en un contexto de presunta corrupción.
¿Qué hay dentro del sobre de Aldama?
El núcleo del asunto es precisamente ese: un sobre cerrado del que se habla pero cuyo contenido nadie ha visto. Aldama lo mencionó en COPE, y poco antes el periodista Castillón ya había adelantado su existencia. La secuencia importa: primero se filtra la existencia del sobre, después se detalla su contenido en un medio afín al Gobierno, y finalmente el propio Aldama lo confirma. Para algunos analistas, ese orden no es casual. Para otros, es la prueba de que hay una operación coordinada para desgastar al Ejecutivo.
Lo cierto es que la acusación contra Montero es la más grave. Una cuenta en República Dominicana a nombre de la ministra de Hacienda, con más de un millón de euros, sería un escándalo de primer orden si se demostrara. De momento, ni la ministra ni el PSOE han dado explicaciones públicas sobre este punto concreto, más allá de desmentidos genéricos.
El precedente de Pablo Iglesias y Eduardo Inda
La comparación más repetida en el debate es la del supuesto informe sobre una cuenta bancaria de Pablo Iglesias en Venezuela. Aquella acusación, lanzada por Eduardo Inda, se demostró judicialmente falsa, pero el daño electoral ya estaba hecho. ¿Estamos ante un caso similar? La respuesta no es sencilla. En el caso de Iglesias, el daño se produjo antes de que la justicia se pronunciara. En el de Aldama, el daño aún no se ha materializado en las urnas, pero la maquinaria mediática ya está engrasada.
La diferencia fundamental es que Aldama no es un periodista, sino un empresario implicado en una trama de corrupción. Su credibilidad, por tanto, está en cuestión desde el principio. Eso no significa que mienta, pero sí que su testimonio requiere una verificación exhaustiva que, de momento, no se ha producido.
La estrategia de comunicación del Gobierno
El Ejecutivo controla una parte importante del ecosistema mediático. RTVE, La Sexta, la SER, El País, Público, El Diario y El Plural forman lo que algunos denominan el «EOS», el ecosistema oficialista. Además, el Gobierno mantiene influencia sobre la línea editorial de Telecinco y Cuatro, donde presenta a sus propios tertulianos para dar apariencia de pluralidad. Antena 3, ABC, La Razón, El Mundo y COPE juegan en el campo contrario, pero atacan más a Vox que a Sánchez.
Esa correlación de fuerzas explica por qué la bomba de Aldama no ha estallado del todo. El relato oficial tiene suficiente capacidad de amortiguación como para que una acusación sin pruebas no derive en una crisis de Gobierno. Al menos, por ahora.
¿Por qué no dimite Sánchez?
Hace siete años, cuando Sánchez llegó a La Moncloa, la dimisión de un ministro por un asunto menor era la norma. Maxim Huerta dimitió a los dos días de ser nombrado por una sociedad instrumental. Nadie imaginaba entonces que un presidente pudiera aferrarse al poder con la obstinación que lo ha hecho. La pregunta que sobrevuela el debate es si existe algún límite. La respuesta que se impone es que no.
«Sánchez presidente hasta el 2247», ironiza una de las voces más pesimistas. Otras sostienen que solo un golpe militar podría desalojarlo, y que los militares están igualmente contaminados por la logia. El nadapasismo, la corriente que sostiene que no va a pasar nada, se ha convertido en la postura dominante.
El contexto internacional: narcotráfico y chantaje
Hay quien va más allá y sitúa el caso español en el marco de un narcorégimen más amplio. Según esta tesis, las instituciones no estarían compradas, sino chantajeadas, con infiltrados del narcotráfico en puestos clave. Colombia, Venezuela, Perú y Ecuador serían la base del problema, y España uno de los mayores centros de blanqueo de capitales de Europa. La mención a una cuenta en República Dominicana encaja en ese esquema.
Esta interpretación, sin embargo, no está respaldada por ninguna prueba en el material disponible. Se trata de una hipótesis que circula en determinados círculos y que, de momento, no ha sido validada por ninguna autoridad judicial.
Lo que queda por saber
El caso Aldama sigue abierto. El sobre existe, según quienes lo han mencionado, pero su contenido no se ha hecho público. Las acusaciones contra Begoña Gómez y María Jesús Montero están sobre la mesa, pero sin pruebas que las sustenten. La única certeza es que el debate político español ha entrado en una fase en la que las acusaciones sin verificar forman parte del paisaje cotidiano. ¿Cuánto tiempo puede sostenerse un Gobierno sobre esa base?