Chomsky, Epstein y el Pentágono: la tempestad perfecta contra el icono de la izquierda
Febrero de 2026. La esposa de Noam Chomsky pide perdón por la relación del filósofo con Jeffrey Epstein, calificándola de «grave error». La noticia, publicada por El País, abre la caja de Pandora. En apenas horas, el debate ya no es sobre el contenido de su obra, sino sobre los vínculos que manchan su biografía: Epstein, el Departamento de Defensa de EE.UU., y un feminismo que lo tilda de patriarcal. ¿Se derrumba el último mito de la intelectualidad progresista?
La conexión Epstein: ¿un error o algo más?
La petición de perdón de Valeria Wasserman no deja lugar a dudas: la relación con el financiero convicto por tráfico sexual fue un error. Pero en los análisis se cuestiona si fue solo eso. Mientras unos apuntan a que Epstein donó más a demócratas que a republicanos, otros recuerdan que Chomsky trabajó para el Departamento de Defensa durante la Guerra Fría. La pregunta que surge: ¿se trata de un ataque selectivo contra una figura incómoda o de la purga interna de la izquierda? Lo cierto es que el pasado del lingüista levanta ampollas tanto en sectores feministas como en los más escépticos con el establishment.
El feminismo y la excomunión de la izquierda
El calificativo de «machirulo fachanazi heteropatriarcal» no es anécdota. Refleja una corriente que ve en Chomsky a un representante del viejo orden: blanco, varón, crítico con ciertas corrientes del feminismo moderno. Algunos analistas sostienen que la izquierda, convertida en religión posmoderna, necesita excomulgar a sus herejes. Y Chomsky, con su escepticismo hacia el posmodernismo, es candidato perfecto. La cuestión de fondo es si las ideas deben juzgarse por su contenido o por los rumores sobre quien las formula, como apunta una de las reflexiones más lúcidas de este debate.
No hay consenso. Lo que sí parece claro es que el siglo XXI no perdona a sus viejos ídolos. Chomsky, el intelectual que desenmascaró la propaganda, ahora es pasto de la misma.