Literatura en lenguas ibéricas vs. anglosajona: el mito del Siglo de Oro y la hegemonía cultural
A mediados del siglo XX, el dramaturgo británico Noël Coward cosechó un éxito internacional con "Un espíritu burlón", comedia aclamada como obra maestra. Décadas después, se demostró que era un plagio casi literal de "Un marido de ida y vuelta", del español Enrique Jardiel Poncela. La obra de Jardiel, sin embargo, apenas se recuerda hoy ni siquiera en España. Este pequeño episodio condensa la tensión que atraviesa el debate sobre la literatura en lenguas ibéricas y la anglosajona: ¿es realmente superior una tradición a otra, o hablamos de hegemonía cultural disfrazada de mérito literario?
El Siglo de Oro como pico insuperable
Quienes defienden la superioridad de la literatura española suelen apelar al Siglo de Oro. Cervantes, Lope de Vega, Calderón, Quevedo… un catálogo de genios que, sostienen, no tiene parangón en la literatura inglesa de la misma época. La comparación inevitable es entre Lope de Vega y Shakespeare. Algunos análisis señalan que Lope dominaba mejor la fórmula y el tempo dramático, mientras que Shakespeare tocaba aspectos más profundos del alma humana. Pero el punto clave es que el gran teatro francés del siglo XVII imitó al español, no al inglés; la hegemonía cultural anglosajona llegó después, con el Imperio británico y la globalización.
La lengua como campo de batalla
Un argumento recurrente es la riqueza lingüística del español frente al inglés. El español tiene modo subjuntivo, distingue entre ser y estar, y ofrece una flexibilidad que el inglés, con su gramática más rígida, no posee. De hecho, se dice que Shakespeare "le sacó el partido que podía a un idioma sin modo subjuntivo". Esta ventaja estructural permitiría a los escritores en español mayor precisión y matices. Sin embargo, los defensores de la literatura anglosajona replican que la lengua es un vehículo, no el fin: la grandeza de Shakespeare no está en el inglés, sino en su capacidad de crear universos.
El peso de la hegemonía: ¿Shakespeare sobrevalorado?
Parte del debate gira en torno a si Shakespeare está sobrevalorado por la hegemonía cultural anglosajona. Se argumenta que su lugar en el canon se debe más a la influencia del Imperio británico que a su calidad intrínseca. Como contrapunto, se señala que la comedia española del Siglo de Oro, con autores como Lope o Tirso de Molina, fue imitada por los dramaturgos franceses, mientras que el teatro isabelino apenas dejó huella en el continente. Pero quienes se oponen a esta visión recuerdan que la literatura inglesa no es solo Shakespeare: tiene a Milton, Dickens, Austen, Woolf, y una tradición novelística que en los siglos XIX y XX marcó el rumbo del realismo y la modernidad.
Literatura moderna: ¿dónde están los Cervantes de hoy?
Si el Siglo de Oro es el gran orgullo español, la literatura posterior genera más discrepancias. Algunos críticos lamentan que la novela en español, salvo excepciones, cayera en un "realismo garbancero" o en un "prosa pancho-caribeña" al estilo de García Márquez. La literatura anglosajona, en cambio, ofrece una nómina contemporánea que incluye a autores como Pynchon, Auster, DeLillo o McCarthy. El problema, se dice, es que el mercado y la crítica anglosajona imponen su criterio a nivel global, dejando en segundo plano a autores en español que no encajan en el molde.
El dato que descoloca
El caso de Jardiel Poncela es sintomático: sus obras, geniales y originales, fueron plagiadas por un autor consagrado en inglés, y hoy apenas se representan. Mientras "Un espíritu burlón" de Coward sigue siendo un clásico del teatro anglosajón, "Un marido de ida y vuelta" es un título que solo conocen los especialistas. La literatura no se mide solo en calidad, sino en visibilidad. Y la visibilidad la dicta quien tiene el altavoz más potente. Hasta que eso no cambie, el debate sobre superioridad literaria seguirá siendo, en buena medida, una cuestión de poder.