No es casualidad, si una capa de la cebolla se pudre, la quitan. Ya queda una capa menos, y no la reponen entera. En cuanto pasa con unas capas más, te quedas sin cebolla, y ya estás desabrigado. Para colmo está la probable orden, seguramente verbal, de dar marcha total saltándose los protocolos de máximo nivel de seguridad para dar sensación de normalidad. Más que casualidad, son los vicios de una administración con problemas que en el caso de Adif ha dejado una segunda tanda de víctimas.