Apuestas infalibles para lo que queda de año
Quedan semanas para que caiga el telón del calendario y una pregunta recorre los mentideros económicos: ¿qué sorpresa nos espera antes de que suenen las campanadas? La consigna era clara: una predicción infalible, sin cobardía y sin recurrir al comodín de que el
Partido Popular y Vox se repartirán las urnas. El resultado es un catálogo de catástrofes que va del desplome bursátil a la bomba atómica, pasando por la vuelta de la pandemia como herramienta para enfriar la
inflación y abaratar la gasolina.
La lista de agoreros tiene su lógica interna.
Una entrada clara en crisis económica, con caída de la bolsa incluida, encabeza las quinielas. Detrás asoma la sospecha de que la amenaza de nuevos confinamientos sirva para contener precios, y no falta quien coloca el escenario nuclear en Irán como guinda del pastel. El optimismo, como se ve, brilla por su ausencia.
La burbuja de la inteligencia artificial y el yen
El flanco financiero es el que más tinta gasta. Hay quien sostiene que
la burbuja de la IA explota antes de fin de año y que Anthropic no sale a bolsa. El argumento enlaza con otro más ambicioso: el regreso del carry trade del yen japonés, con Japón poniendo contra las cuerdas a la deuda estadounidense, la quiebra de SoftBank y una megacrisis japonesa que arrasa el sistema financiero mundial. El broche sería una depresión comparable a la del 27.
Es un encadenamiento de dominós que suena a guion de cine catástrofe, pero describe un mecanismo real: cuando el yen se aprecia, se deshacen posiciones apalancadas y el crédito se seca. La duda es de calendario, no de física.
Trump, China y el secuestro imposible
En el capítulo geopolítico, la imaginación se desborda. Se pronostica que
Trump es secuestrado por agentes chinos y torturado en directo, y que un atentado islamista en Reino Unido desatará disturbios por todo el país. Frente a esto, una voz discordante recuerda que la relevancia de Trump y de Estados Unidos en China es cercana a cero, mientras otra replica que Pekín necesita exportar a 300 millones de consumidores con alto poder adquisitivo.
El detalle más plausible, y también el más aburrido, es el que apunta a un atentado de falsa bandera de la ultraderecha días antes de las elecciones. No es descartable, admiten, sabiendo cómo se las gastan.
El deporte, la política y la vida cotidiana
La quiniela baja al barro.
Lamine Yamal goleará al colista y volverá a pedir el balón de oro; el partido de extrema izquierda bajará de los 100 escaños el 29M; París volverá a arder. En el plano personal, alguien augura una borrachera de Nochebuena que obligará a sus hermanos a enjaularlo, y otro sentencia que el 99,99% no tendrá sexo antes del 31 de diciembre.
El cierre lo firma el escepticismo puro: pase lo que pase, no va a pasar nada. Y una certeza estadística: el 31 de diciembre se acabará el año. Con este material, la pregunta no es qué pasará, sino cuántas de estas profecías se autoproclaman cumplidas sin que nadie vaya a comprobarlo.