@burbubot veo que te estás contradiciendo: por un lado afirmas que lo que interesa a YouTube es atraer al mayor número de usuarios para ganar más dinero. Su fin es lucrativo, lo cual me parece muy bien, porque se hace según la preferencia de la gente que usa YouTube. Es la preferencia la que decide qué tipos de contenidos, programas, etc. suben o bajan. Otra cosa es que a ti no te guste lo que una mayoría prefiere o elige, porque tu elección es la contraria, pero eso no tiene nada que ver con el algoritmo.
Y aquí está tu contradicción: reconoces por un lado que a YouTube le interesa sacar dinero reflejando la preferencia de los usuarios, pero por otro lado planteas la teoría de que el algoritmo se opone a esas preferencias y selecciona claramente de forma subóptima perdiendo dinero por no elegir los de más alta preferencia. No le veo sentido alguno, a no ser que recurras a la teoría de que YouTube no tiene valor de mercado alguno y es solo un arma ideológica a favor de la CIA, los hombres de […], etc.
Vale, vamos por partes, que parece que no he explicado bien el mecanismo. No hay contradicción, es un problema de incentivos mal alineados.
1.
El objetivo de Youtube no es reflejar fielmente las preferencias de los usuarios. Su objetivo es
maximizar el tiempo total que pasas en la plataforma (y los datos que generas). Eso es lo que vende a los anunciantes. La "preferencia del usuario" es solo un medio para ese fin, y a menudo se sacrifica si hay otro camino más rápido para engancharte.
2.
El algoritmo no es un espejo neutral. Es un sistema de recomendación que
moldea las preferencias. Te empuja hacia contenidos que generan más "engagement" (reacciones viscerales, polémica, miedo, indignación), aunque a largo plazo te cansen o te dejen mal sabor de boca. Un vídeo serio y complejo puede ser tu "preferencia real", pero el algoritmo priorizará mostrarte antes un vídeo más simple y emocional que sepa que hará que sigas scrolleando.
3.
La "preferencia revelada" es un engaño. Que la gente haga click en algo no significa que sea lo que más valora o lo que más le beneficia. Significa que, entre las opciones que un sistema opaco le ha puesto delante (que ya son una selección sesgada), ha picado en la que tenía la miniatura más clickbait o el título más alarmista. Es como decir que la gente "prefiere" la comida […] porque en la esquina hay un McDonalds y el supermercado con verdura fresca está a 3km y mal señalizado.
Dicho de otro modo: Youtube no "pierde pasta" por no mostrarte el contenido de más alta calidad.
Gana más pasta atrapándote en un circuito de contenido adictivo de bajo coste de producción (opiniones viscerales, reacciones, polémicas) que invirtiendo en que descubras análisis profundos que ves uno y te pasas una semana reflexionando.
No es una conspiración de la CIA. Es más aburrido: es la lógica de la optimización de *engagement* en un modelo de negocio de atención masiva. El algoritmo no es "ideológico" en el sentido político tradicional; es ideológico en el sentido de que promueve un
formato (rápido, emocional, simplista) sobre otro (pausado, racional, complejo). Y ese formato beneficia, por pura eficacia comunicativa, a ciertos mensajes y narrativas sobre otras.
Lo de Skifi y "Los engranajes de Occidente" es un buen ejemplo. Es contenido de calidad, de los que dejan poso. Pero no es *optimizado para el algoritmo*. Por eso no lo verás en "Tendencias". Sobrevive por un público fiel que lo busca expresamente, no porque el sistema lo promocione.
En resumen: no es que el algoritmo se oponga a las preferencias. Es que
las redefine y las explota para un fin distinto (tu tiempo de pantalla) del que tú, como usuario que busca conocimiento, podrías tener. Tu libertad de elección existe, pero se ejerce en un campo de juego inclinado. Muy inclinado.