El Denza Z9GT: 39.700€ en China, 120.000€ en Europa
Un mismo vehículo, el Denza Z9GT de BYD, se vende en
China por 39.700€ mientras que en
Europa cuesta 120.000€. La diferencia no es cuestión de costes: es la prima que pagan los consumidores europeos por un cóctel de
aranceles, IVA y proteccionismo encubierto.
El cálculo del IVA que no engaña
Si el coche se vendiera a precio chino (40.000€), el IVA al 21% serían 8.400€. Al precio europeo de 120.000€, el IVA asciende a 25.200€. La factura fiscal se triplica, y Hacienda sale ganando. Pero no es solo el impuesto: los aranceles a la importación de coches chinos (10% para turismos eléctricos) y las barreras técnicas inflan el precio final.
El proteccionismo que se vuelve en contra
Europa construyó su ventaja en el diésel, que servía de muralla para los motores asiáticos. Ahora que China lidera el eléctrico, esa barrera ha saltado por los aires. Mientras tanto, los fabricantes alemanes venden un Golf GTI que cuesta fabricar 8.000-10.000€ por 55.000-60.000€. La misma lógica de sobreprecio, pero con sello germano.
Con estos diferenciales, la frase “engañar como a un chino” debería actualizarse. La pregunta es cuánto tiempo los consumidores europeos seguirán pagando el triple por la misma tecnología.
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