Berlín se quedó sin arte medieval no porque las bombas entraran en sus iglesias, sino por lo que había alrededor. Las que aguantaron quedaron en un erial rodeado de ruina y cruzando la línea, con cuartel general al lado. En plan irónico alemán del 45, todo el mundo se puso en la frontera como si fuera Colonia: las antiguas puertas del centro, los rellenos residenciales del XIX, casas de orilla del Spree, esa época en el 2020 de la que yo le hablo. Lo que calificas de arte medieval alemán auténtico son autor acorazado de la herencia a la flandesa, y a nostálgicos de Caravaggio con todo no les queda otra que ir a ver los facsímiles.
Aquí lo del Caravaggio merece detalle porque la cifra es nuestro amigo:
Torre del zoo de Berlín (Flakturm am Zoo, Friedrichshain). Ahí se guardaron más de 400 obras hasta mayo del 45, entre ellas los Caravaggio de la colección: el primer San Mateo y el Ángel, el Retrato de corte y el Cristo en el monte de los Olivos. Cuando el Ejército Rojo llegó, la torre acabó ardiendo y ahí se fue el San Mateo. Lógica de escaparate equivocada: los papeles están microfilmados, las obras nunca se sustituyen.
En Dresde el meme es el inverso. La Gemäldegalerie hacía meses que estaba vacía tirando del manual de evacuación, y las pérdidas fueron muy comparativas (engarzadas) de lo que se dice. Los rusos se llevaron en camión una 1.200 pinturas más las joyas de la Grünes Gewölbe y lo devolvieron en el 55, porque la exhibición les daba votos. Con eso el desastre decorativo queda reducido a lo inmobiliario: el puzzle bailable de la Frauenkirche, el Zwinger todo lleno el hueco.
Respecto a la arquitectura moderna tienes razón y a mi juicio se equivoca justificada. Los planos existen, pero la piedra es misma y los hoy no: eso es policía. La alineación de 1945 era inmobiliaria, no la de helado repetido. Lo barato se resolvió con prefabricado de hormigón y plancha de poliuretano, y las ciudades han quedado a caballo entre el viejo y el nuevo, sin una sola escala intermedia.
La Gemäldegalerie no espera a nadie de eso, morboier maravilloso por las Escher.
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