¿Solo el 37% de la población española trabaja? Las cuentas que encienden el debate
El 37% de la población ocupada: la cifra que la economista Leticia Poole lanzó en El Blog Salmón ha levantado ampollas. El dato, a simple vista, pinta un país insostenible: apenas 18 millones de ocupados sobre 48 millones de habitantes. Pero el matiz es clave: se cuenta sobre el total, incluidos niños y jubilados. Si se acota a la población en edad de trabajar (16-67 años), la tasa de actividad se dispara al 59% según algunos análisis. Aun así, el esqueleto del debate no es la foto fija, sino quién paga las facturas.
El IRPF: un país sostenido por 5 millones de contribuyentes
Uno de los hilos del debate se centró en la distribución del IRPF. Según los datos manejados, de 48 millones de españoles, solo 21 millones declaran el impuesto. Es decir, 27 millones quedan al margen. Y dentro de esos 21 millones, el 80% del IRPF recaudado lo pagan los que declaran más de 32.000 euros brutos al año: aproximadamente 5 millones de personas, el 25% de los cotizantes. El 15% de la recaudación lo aportan quienes ganan entre 20.000 y 32.000 euros (8 millones de contribuyentes), y solo el 5% procede de los que declaran menos de 20.000 euros (otros 8 millones). En resumen, el 73% de la población —35 millones de personas— apenas contribuye un 5% al IRPF. Pero la fotografía se complica al incluir otros impuestos.
El IVA y la Seguridad Social: la carga silenciosa sobre las rentas bajas
La crítica a la lectura anterior no se hizo esperar. Señalar que los pobres apenas pagan IRPF es una trampa si se ignoran los impuestos regresivos. Las cotizaciones a la Seguridad Social y el IVA se llevan hasta el 40% del sueldo de un trabajador con ingresos medios o bajos. Según un cálculo, esos 8 millones de trabajadores que solo aportan el 5% del IRPF pagan unos 70.000 millones de euros entre IVA y SS, el 20% de la recaudación total del Estado. Mientras, un gran patrimonial con ingresos por dividendos tributa al 19% en el IRPF y apenas cotiza a la SS, porque sus ingresos no provienen de una nómina. La paradoja es que la mayor parte de la recaudación del IRPF la pagan los ricos, pero la mayor parte de la SS la pagan los pobres, y la SS recauda más que el IRPF.
Comparativa internacional: España no es tan anómala
Para poner en contexto, se aportaron datos de otros países. En Italia la proporción de ocupados sobre población total es menor; en Francia ronda el mismo entorno. Alemania infla sus cifras con el Hartz IV, un paro encubierto. Estados Unidos, con 163 millones de ocupados sobre 343 millones, alcanza un 47%, uno de los más altos de la OCDE. En España, si se usan las métricas más laxas del Gobierno, la tasa supera el 40%. El problema no es tanto el porcentaje de ocupados como la estructura de la recaudación y el gasto.
Un país que importa pagadores de impuestos
Una de las observaciones más afiladas apunta a que España no solo tiene una población activa reducida, sino que además importa paguiteros a un ritmo sorprendente, en referencia a la inmigración que no siempre cotiza. Mientras, el Estado del bienestar se mantiene con el esfuerzo de una minoría que, según algunos, empieza a preguntarse si el juego sigue mereciendo la pena.
La pregunta que queda en el aire: ¿puede sostenerse un país donde 5 millones de contribuyentes soportan el 80% del IRPF, mientras la mayoría apenas paga o recibe más de lo que aporta? El debate está lejos de cerrarse.
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