El Pais activa el modo lloro porque los jovenes dudan del feminismo y reivindican a Franco
Hay una escena que se repite en los institutos espanoles y que tiene a mas de un docente echando humo por las orejas. Segun un reportaje de
El Pais, los profesores avisan de un aumento del discurso de ultraderecha entre sus alumnos. Los chavales, dicen, estan en contra del feminismo y hablan bien de Franco. La noticia, que en teoria describe una tension pedagogica, ha funcionado como un detonante: la reaccion mayoritaria no ha sido de alarma, sino de burla. Porque el relato del medio no cuadra con lo que muchos ven en la calle.
El articulo recoge el testimonio de Juan, un chaval de 15 anos que estudia cuarto de la ESO en el instituto publico Campo de Calatrava, en Miguelturra (Ciudad Real). El chico lo explica sin complejos: «Esta claro que Franco hizo cosas mal. Pero tambien hizo algunas bien, que hoy en dia se agradecen. Como la construccion de presas. O como organizo y levanto Espana despues de una guerra». No es un discurso de salon. Es lo que un adolescente ha oido en su casa, en TikTok o en el patio. Y eso, para el relato oficial, es un problema.
Que dice exactamente el articulo de El Pais
El reportaje sostiene que los docentes intentan contrarrestar los datos que manejan los alumnos fomentando el pensamiento critico y el desenmascaramiento de bulos. La formulacion es reveladora: los profesores no discuten con argumentos, desenmascaran bulos. Es decir, el alumno no se equivoca; esta manipulado. Y ahi empieza el choque.
La pieza describe un fenomeno que los profesores perciben como creciente: adolescentes que cuestionan el feminismo, que relativizan el franquismo y que reproducen consignas que suenan a ultraderecha. El Pais lo presenta como una ola que hay que contener. Pero la reaccion social ha sido otra: muchos lectores han visto en el reportaje un retrato condescendiente de una generacion a la que se le exige comulgar con un relato mientras se le tapa la boca con el adjetivo de bulo.
Por que los jovenes votan a Vox y no es solo cosa del instituto
El dato que mas incomoda no esta en el reportaje, sino en las encuestas que circulan por las redes al calor de la polemica. El CIS situa a Vox como favorito entre los jovenes que votan por primera vez. Unos 357.000 jovenes se sumarian a las filas de Abascal en las proximas generales, segun esa proyeccion. La cifra desmonta el mantra de que la juventud es progresista por naturaleza.
Hay una explicacion que se repite: el lavado de cerebro institucional no resiste el contacto con la realidad. Un chaval puede tragarse el relato en clase, pero sale a la calle y se encuentra con precios de vivienda imposibles, con un mercado laboral precario y con una administracion que le pide sacrificios mientras le ofrece paguitas. La rebelion, dicen algunos analisis, no es ideologica: es reactiva.
El argumento que mas duele: Franco daba vivienda y empleo
Entre los mensajes mas repetidos hay uno que incomoda especialmente: la comparacion entre el franquismo y el sistema actual. «Franco al menos daba vivienda social y empleo a todos los espanoles y se preocupaba por ellos. No se pagaban impuestos y habia industria boyante», sostiene un participante. Es una simplificacion historica, pero funciona como sintoma: cuando un adolescente idealiza una dictadura, el problema no es el adolescente, es el presente que le ha tocado vivir.
Otro mensaje lo resume con crudeza: «Los chavales hablan con sus abuelos y deben de flipar cuando se den cuenta que en puritanismo y en prohibiciones el regimen del 78 le pasa por la derecha, por la izquierda y hasta por el centro». La frase, mas alla de su exageracion, apunta a una percepcion extendida: la generacion que crecio con la democracia siente que vive con menos libertades efectivas que sus abuelos.
La respuesta de los docentes: pensamiento critico o adoctrinamiento
El reportaje insiste en que los profesores trabajan el pensamiento critico. Pero la reaccion de una parte del profesorado, segun los testimonios recogidos, ha sido la de senalar a los alumnos que discrepan. «Si a los docentes se les permite libertad de catedra y ensenar lo que les salga de los huevos, al alumno se le debe permitir libertad de creerse o no creerse lo que le salga de los cojones», resume un mensaje. La idea de fondo: la libertad de catedra no puede ser un cheque en blanco para una sola direccion.
La polemica ha derivado en un debate mas amplio sobre el papel de la educacion publica. Hay quien sostiene que las aulas llevan decadas copadas por un relato posmoderno sobre la familia y el hombre, y que lo que estamos viendo ahora es la resistencia desde dentro. Otros, en cambio, ven en la reaccion de los jovenes un simple rebote generacional contra todo lo que suene a prohibicion.
El trasfondo economico: vivienda, empleo y desencanto
Debajo del ruido ideologico hay un problema material que nadie discute. Los jovenes espanoles tienen dificultades para acceder a una vivienda, para mantener un hijo, para comprar un vehiculo. La generacion que hoy llega a la mayoria de edad es la primera que vive peor que sus padres en terminos relativos. Y cuando un discurso oficial les dice que todo va bien mientras ellos no pueden emanciparse, la desconfianza se convierte en rebeldia.
Ahi es donde el franquismo entra como herramienta retorica, no como proyecto politico. «En realidad me parece que el franquismo les da igual a los jovenes. Es ir en contra del nepotismo actual, que al ver como rajan tanto de el lo usan en plan rebelde», apunta un analisis. La figura del dictador funciona como provocacion contra un sistema que perciben como corrupto y alejado de sus intereses.
Que se puede esperar a partir de ahora
La tendencia, si se confirman las proyecciones electorales, apunta a que el voto joven seguira castigando a los partidos que han gestionado la ultima decada. Vox capitaliza ese descontento, pero el fenomeno es mas profundo: es un rechazo al relato oficial que incluye el feminismo, la memoria historica y la gestion de crisis como la de Valencia. El Pais puede seguir activando el modo lloro, pero cada reportaje de este tipo parece funcionar como un altavoz para lo que pretende combatir.
La pregunta que queda en el aire no es si los jovenes son de derechas o de izquierdas. Es cuanto tiempo mas va a aguantar el discurso oficial llamando bulo a todo lo que no encaja en su guion. La respuesta, probablemente, la den las urnas.