Votar en las europeas de 2024: ¿sirve de algo o es la misma guano?
A menos de una semana de las
elecciones europeas de 2024, la pregunta no es a quién votar, sino si merece la pena hacerlo. El debate, abierto en un foro de política, revela un escepticismo profundo hacia la UE, pero también una creciente convicción de que estas elecciones son más importantes que las nacionales. La razón es simple: se calcula que
más del 70% de las leyes que afectan a los españoles se deciden en Bruselas, desde la política energética hasta la inmigración. Quien no vote, argumentan algunos, deja que otros lo hagan por él.
¿Por qué se dice que estas europeas son las más importantes?
El argumento más repetido es que la UE es una máquina de regular. Un participante lo resume: «La UE se está volviendo un monstruo hiper regulador y prohibicionista». Otro añade que «quien impone las políticas de verdad en los países es la UE», y que por eso conviene votar para «disminuir el poder progre» y boicotear políticas concretas. La lógica es la del mal menor: no se vota para construir, sino para evitar que otros construyan lo que no quieres.
El cálculo más optimista asume que un buen resultado de partidos críticos puede frenar la agenda de la Comisión Europea. El escenario pesimista, en cambio, sostiene que el Parlamento Europeo es un decorado y que los verdaderos poderes son la Comisión y el Consejo, donde los votos ciudadanos no llegan. La presidenta de la Comisión,
Ursula von der Leyen, es el blanco de todas las iras: se la acusa de buscar pactos con la primera ministra italiana,
Giorgia Meloni, lo que genera recelos incluso entre quienes comparten grupo parlamentario con ella.
El voto como castigo: a Irene Montero y a otros
Una de las motivaciones más explícitas es el voto de castigo. El mensaje inicial lo dice sin rodeos: «Este año 2024 la número 1 sería básicamente echar a la pedorra de Irene Montero y dejarla sin sueldo ni poltrona». Aunque la expresión es soez, refleja un sentimiento extendido: votar para echar a alguien, más que para poner a otro. En esa línea, algunos apuestan por
Alvise Pérez, un agitador que se presenta como azote de las élites extractivas, con la esperanza de que su resultado impida que Podemos o Junts entren en el reparto.
Pero no todos compran ese billete. Hay quien sostiene que Alvise es «un producto del CNI» colocado para dividir el voto y que votarle es, en la práctica, votar al PPSOE. La desconfianza hacia los partidos emergentes es transversal: desde los que ven en Vox una opción insuficiente hasta los que prefieren a
Iustitia Europa o a Izquierda Española como voto de castigo contra el PSOE.
¿Qué peso tiene la abstención en estas elecciones?
La abstención es la gran protagonista silenciosa. Un participante lo plantea con crudeza: «Si el 80% de la población no votase en las europeas seguramente ocurriría eso que dice usted, que seguirían con toda su jeta ocupando los escaños y embolsandose el dinero por tocarse las gónadas, lo harían legalmente. Pero tendrían un serio problema de legitimidad». Es decir, no votar no cambia el resultado legal, pero erosiona la legitimidad del sistema. Otro añade que la UE tiene «pánico a la abstención» y que por eso moviliza a influencers y activistas.
El contraargumento es que la abstención nunca ha tumbado nada. «Normalizarían gradualmente que vote poca gente es normal y bueno», sostiene un escéptico. «Dirían comités de expertos que es mejor solo votar cuando estás muy seguro y bien formado (salvo que votes extrema derecha)». La discusión deriva hacia si la falta de legitimidad puede generar un clima prerrevolucionario o si, por el contrario, el sistema se adapta a la apatía sin despeinarse.
El voto como herramienta de castigo y de cambio
Más allá del castigo, hay quien ve en estas elecciones una oportunidad para enviar un mensaje. «Hay que votar por las siguientes razones: 1 Tratar que el PSOE obtenga malos resultados. 2 Tratar que el PP no suba y siga trabajando en comerse a Vox por el voto útil. 3 Protestar contra la Comisión Europea y Van der brujen. 4 Dar esperanzas a la gente de que el sistema puede cambiar en unos años». Es una lista que mezcla táctica, castigo y esperanza.
El problema es que el Parlamento Europeo tiene siete grupos y los partidos españoles se reparten entre ellos. Vox está en el grupo ECR, liderado por Meloni, lo que genera dudas entre quienes no comulgan con la italiana. El PPE, los socialdemócratas, los liberales de Renew, los verdes y la izquierda completan el tablero. Para algunos, la clave está en qué grupo tendrá más peso, no en qué partido español saque más escaños.
La UE como mafia: la postura abstencionista
No todos ven motivos para votar. «La UE me parece una puta mafia que hay que erradicar sí o sí», dice el autor del mensaje inicial, que confiesa no haber votado nunca en unas europeas. Otros directamente rechazan el sistema: «Nunca voto, pues votar es la invención del poderoso para que el siervo crea que pinta algo en la gran fiesta de la risa». La abstención se presenta como una forma de boicot, aunque algunos admiten que no sirve para echar a nadie.
La discusión también toca el Tratado de la UE y la posibilidad de abandonarlo. «No hay ninguna opción que hable abiertamente de abandonar la UE, luego no pienso votar», dice un participante. Para otros, en cambio, la UE es precisamente el motivo para votar: «La UE se está volviendo un monstruo hiper regulador y prohibicionista. Claro que hay que votar».
Conclusión: el voto como mal menor
A una semana de las elecciones, el debate no resuelve la pregunta. Unos votarán para castigar, otros para frenar, otros para legitimar. Los hay que no votarán porque consideran que el juego está amañado. Lo que nadie discute es que las decisiones que se toman en Bruselas afectan a la vida diaria, desde las restricciones económicas hasta la política migratoria. La duda es si el voto ciudadano tiene algún peso en ese engranaje o si, como sostiene un escéptico, «son las más mierda de todas, cuanto más se alejan del municipio, más insignificantes son». La pregunta queda abierta: ¿merece la pena votar para cambiar algo o solo para evitar que otros lo cambien por ti?