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El trabajador que cobra el salario medio en España paga entre IRPF y cotizaciones un 17,6% más en términos reales que en 2018, mientras su renta disponible ha caído un 3,8%. La causa principal es que los tramos del IRPF no se actualizan con el IPC.
El trabajador que cobra el salario medio en España paga entre IRPF y cotizaciones un 17,6% más en términos reales que en 2018, mientras su renta disponible ha caído un 3,8%. La causa principal es que los tramos del IRPF no se actualizan con el IPC.
La nómina del trabajador medio español cuenta una historia que no suele salir en los titulares de récord. Entre el primer trimestre de 2018 y el segundo de 2026, la factura conjunta de IRPF y cotizaciones sociales que soporta directamente el asalariado que cobra el salario medio ha crecido un 17,6% en términos reales. En ese mismo periodo, su renta disponible ha perdido un 3,8%. Son las dos cifras que resumen el informe El sacrificio fiscal de los contribuyentes españoles. La verdadera carga tributaria en tiempos de recaudación récord, firmado por Diego Sánchez de la Cruz y Santiago Calvo López y publicado por el Instituto Juan de Mariana.
El salario bruto medio pasó de 1.909,66 a 2.464,45 euros al mes entre esas dos fechas, un avance nominal del 29,1%. Suena bien hasta que se compara con la inflación acumulada del mismo tramo: 28,6%. La mejora real del bruto queda en un 0,4%, prácticamente calderilla. Ese es el punto de partida: el sueldo antes de descuentos apenas ha ganado poder de compra en ocho años.
El problema llega después, cuando se aplican las retenciones. Los descuentos mensuales sobre la nómina del asalariado tipo han pasado de absorber un 19,4% de la retribución bruta a un 22,8%. Es decir, de cada euro de subida, una parte creciente se queda por el camino antes de llegar a la cuenta corriente.
La clave de ese salto está en la combinación de dos factores. El primero son las cotizaciones sociales. El segundo, y más pesado, es la negativa a ajustar los tramos del IRPF según el IPC. Cuando los salarios suben solo para compensar la inflación, el trabajador no es más rico, pero el sistema lo trata como si lo fuera: parte de ese aumento nominal lo empuja a tramos superiores y le cobra un tipo mayor sobre una renta que en términos reales no ha mejorado.
El resultado es una progresividad en frío que grava subidas que no son tales. El informe lo traduce a euros: para recuperar la capacidad de compra de 2018, el trabajador medio necesitaría ingresar hoy unos 75,34 euros netos adicionales al mes, alrededor de 904 euros al año.
Todo esto ocurre en un contexto de ingresos públicos en máximos. En 2025 la presión fiscal en España escaló hasta el 38,0% del PIB, con una recaudación total de 641.669 millones de euros frente a los 591.679 millones del ejercicio anterior. El estudio sitúa el sacrificio fiscal español por encima del alemán, con 12 puntos del PIB de diferencia.
La conclusión que se extrae no es que los impuestos hayan subido por decreto, sino que el diseño del IRPF hace que suban solos cuando la inflación empuja los salarios hacia arriba. Un mecanismo silencioso, sin anuncio ni debate parlamentario, que explica cómo se puede pagar más que nunca mientras el bolsillo adelgaza. Conviene recordar que las cifras proceden de un informe de un centro de estudios con una orientación ideológica concreta y que los cálculos sobre salario medio son promedios: la situación de cada hogar depende de su nivel de renta, su comunidad autónoma y su estructura familiar.
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