La IA rastrea el sumerio en todas las lenguas del mundo y no encuentra familia
Hay un idioma que podemos leer con soltura desde hace más de un siglo y del que, aun así, no tenemos la menor idea de dónde salió. El sumerio se descifró en el siglo XIX a partir de miles de tablillas de arcilla, pero el problema no era el alfabeto: era que buena parte de lo que se leía estaba en acadio, una lengua semítica, escrita con caracteres inventados por otro pueblo anterior. Cuando los lingüistas aislaron las tablillas más antiguas, las que no cuadraban con el acadio, se toparon con una lengua sin parientes conocidos. Ni uno. Décadas de comparaciones manuales no sirvieron para emparentarla con nada. Ahora, un proyecto apoyado en inteligencia artificial ha repetido el ejercicio a escala global y el resultado, según los materiales que circulan, sigue siendo el mismo:
el sumerio no tiene familia lingüística identificada.
Qué es exactamente el problema del sumerio
La clave está en un detalle que suele pasarse por alto. El nombre «sumerio» no lo pusieron los sumerios: es como los acadios llamaban a un pueblo anterior que ya vivía en el sur de Mesopotamia cuando ellos llegaron. Las ruinas sumerias se localizaron precisamente porque los arqueólogos buscaban a ese pueblo previo. Y cuando aparecieron sus tablillas, el idioma resultó ser un
bicho raro: sin parentesco con el acadio, sin parentesco con las lenguas semíticas vecinas, sin parentesco con nada.
La traducción fue posible gracias a una tablilla redactada por un maestro de escuela acadio que, para enseñar a sus alumnos, listó palabras sumerias con su equivalente acadio. Una Piedra Rosetta doméstica. El sumerio, además, siguió usándose siglos después como lengua erudita, igual que el latín en los documentos eclesiásticos.
Por qué no encaja con ninguna familia lingüística
Según se plantea en el hilo, todas las lenguas del planeta pertenecen a familias emparentadas con vecinos o con pueblos que pasaron por allí. El español comparte raíz con el portugués, el francés o el italiano, y ha absorbido préstamos árabes como almohada o alfajor. El acadio es semítico y tiene parientes claros. El sumerio, no. Es un
aislado, y eso ha alimentado décadas de hipótesis sin confirmar.
Según el relato del hilo, la potencia de cálculo ha permitido comparar el corpus sumerio palabra por palabra, con significados y variantes, contra lenguas presentes y muertas. El resultado no ha cerrado el enigma.
De dónde venían los sumerios: genética frente a leyenda
En el hilo se menciona una hipótesis que situaba su origen en la costa noroeste de la India, cerca de lo que luego sería la civilización del Valle del Indo. Según se sostiene en el hilo, los datos genéticos la debilitan: los genomas neolíticos de Mesopotamia, norte de Irak y Zagros muestran un continuum de Asia occidental, con componentes de Zagros, Anatolia, Levante y Cáucaso, no una sustitución poblacional procedente del Indo. A esto se suma, según la misma fuente, un problema cronológico serio: la urbanización de Uruk y la escritura proto-cuneiforme son anteriores a cualquier conexión plausible con el Indo.
Otra línea mencionada apunta a la cultura Obeid y a Eridu como punto de partida. Y hay quien sostiene que el sistema de conteo sumerio, base 60 y origen de los 360 grados, es en realidad la suma de dos sistemas distintos, lo que sugeriría la fusión de dos pueblos. En el hilo se sostiene que la hipótesis del Golfo Pérsico emergido y de Dilmun como paraíso original pertenece al terreno del mito, no al arqueológico.
El dato que descoloca
Según se afirma en el hilo, la cerveza ya se consumía en los yacimientos neolíticos de Tas Tepeler, al menos 8.000 años antes de que aparecieran los sumerios. El resumen del video que se enlaza indica que Uruk llegó a albergar unos 40.000 habitantes hacia el 3000 a. C. Y el sumerio, mientras tanto, sigue sin pariente.