El Gobierno propone blindar el aborto en la Constitución
El Gobierno ha propuesto incluir el derecho al aborto en la Constitución española. La jugada sitúa al Partido Popular ante un dilema: votar a favor y perder el voto católico comprometido, o votar en contra y ser señalado como enemigo de los derechos de las mujeres, según sostienen algunos participantes. La propuesta, anunciada por Pedro Sánchez, llega en un contexto de bloqueo presupuestario. Hay quien la lee como una operación política para dividir al principal partido de la oposición y movilizar a su electorado.
Qué propone exactamente el Gobierno
La iniciativa busca blindar el derecho al aborto en la Constitución, lo que exigiría una reforma agravada: dos tercios del Congreso y del Senado, disolución de las Cortes, nuevas elecciones y ratificación por las nuevas cámaras, según señalan varios mensajes. El propio Sánchez ha anunciado medidas complementarias, como impedir información engañosa sobre el aborto mediante reforma de un real decreto.
Hay quien sostiene que se trata de una cortina de humo para tapar la incapacidad de aprobar los Presupuestos. El argumento es que el Gobierno no puede sacar adelante las cuentas y recurre a medidas extraordinarias para legislar. Parte de la oposición lo interpreta como una maniobra electoralista para recuperar voto femenino perdido.
El dilema del PP: votar sí o votar no
El Partido Popular se enfrenta, según varios mensajes, a un callejón sin salida. Si vota a favor, perdería el voto de los católicos comprometidos, un sector que, según un participante, ya ha aceptado en la práctica las leyes de aborto vigentes pero que no aceptaría que el PP promueva activamente su inclusión en la Constitución. Si vota en contra, será acusado de querer retroceder cincuenta años y de atentar contra los derechos de las mujeres.
La dirección popular ha mantenido hasta ahora las leyes de aborto del PSOE sin promover ninguna iniciativa propia, según se afirma en el debate. Esa posición de perfil bajo se rompe con esta votación. Algunos mensajes apuntan a que el PP se humilla solo, que no necesita que el PSOE lo haga. Otros creen que el partido hará lo que haga falta para seguir en la oposición, evitando cualquier confrontación directa.
El argumento religioso y el quinto mandamiento
Una parte del debate recupera el argumento religioso: el aborto es un homicidio según la doctrina católica, y el quinto mandamiento lo prohíbe. Se citan declaraciones papales y textos del catecismo. Sin embargo, otros participantes señalan que el católico español de a pie ha aceptado en la práctica el aborto, y que el PP ha mantenido las leyes vigentes sin cuestionarlas.
La discusión deriva hacia la relación entre ley natural y ley positiva. Hay quien defiende que el código penal debe corresponderse con los mandamientos, y quien recuerda que las leyes son resultado de la acción de gobierno y se pueden derogar, mientras que la Constitución es mucho más difícil de modificar.
La reacción de Vox y el espacio político
Vox aparece en el debate como posible beneficiario de la operación. Si el PP vota a favor, según un participante, el voto que le quede se irá a Vox. Si vota en contra, el PP queda señalado como ultraderecha. En ambos escenarios, según esta lectura, el partido de Santiago Abascal gana terreno.
Algunos mensajes van más allá y piden que se reconozca al concebido no nacido como parte de la unidad familiar, una medida que la Comunidad de Madrid ha empezado a desarrollar según una noticia citada. La propuesta permitiría a los progenitores acceder a ayudas y beneficios como si el bebé hubiera nacido.
El aborto masculino y la brecha de género
Una corriente del debate introduce el concepto de aborto masculino: que el varón pueda decidir no tener responsabilidades sobre el niño. Se argumenta que el hombre queda desprotegido si una mujer le engaña para dejarla embarazada, y que debería existir un consentimiento expreso para la paternidad. También se propone que el régimen económico matrimonial por defecto sea la separación de bienes, lo que según esta tesis reduciría la brecha de género.
Estas propuestas no forman parte de la iniciativa del Gobierno, pero reflejan un malestar expresado por algunos participantes.
El contexto político: presupuestos y reforma constitucional
El Gobierno no es capaz de aprobar unos Presupuestos Generales del Estado, pero impulsa una modificación de la Constitución, según señalan varios mensajes. Esa contradicción es señalada por algunos participantes como muestra de que no vivimos en una democracia plena, sino en un régimen que gobierna por medidas extraordinarias.
La reforma del artículo 49 para incluir la discriminación de género en la atención a los discapacitados se cita como precedente de reformas constitucionales. El PP, según una opinión expresada en el debate, se metió en un callejón sin salida desde que empezó a legitimar al PSOE.
¿Tiene sentido reformar la Constitución para blindar un derecho que ya está garantizado por ley? La pregunta queda abierta. Mientras tanto, el PP no ha anunciado oficialmente su posición, y el PSOE celebra un paso parlamentario que aún no se ha completado.