Ábalos, la derecha y el giro de El Plural: ¿traición o tactiqueo?
¿Se ha vendido José Luis Ábalos a la derecha? La pregunta ya no es una conspiración de pasillo: la ha puesto sobre la mesa El Plural, un diario que hasta ahora había ejercido de altavoz del sanchismo. Con una inclinación de ceja y un titular que no admite matices, el medio firmado por José María Garrido asegura que es "probable" que el exministro haya cruzado la línea. El contexto: una nueva condena para Alvise, obligado a pagar 20.000 euros más por daños morales al ex número tres del PSOE.
El argumentario del giro: del varapalo judicial a la sospecha
La pieza, fechada el 12 de mayo de 2025, enmarca el movimiento como "la fase final de la cacería contra Pedro Sánchez". La tesis es clara: parte del entorno socialista ya da por hecho que Ábalos ha decidido cantar lo que sabe, y para ello ha encontrado acomodo en el relato de la derecha. No es un análisis aislado. En la trastienda política se recuerda que El País pedía en 2016 la salida de Sánchez con una dureza que hoy firmaría cualquier medio conservador. Y que el propio Ábalos llegó a la Moncloa como escudero del líder al que ahora podría estar señalando.
Las lecturas encontradas
Hay quien ve el movimiento de El Plural como puro pragmatismo empresarial: el diario, históricamente próximo al PSOE, busca cubrirse las espaldas ante un posible vuelco interno. Otros van más lejos y hablan de una operación orquestada desde la propia dirección socialista para desactivar al exministro: si filtra información que le compromete, sería porque tiene vía libre de arriba. Y no faltan los que sostienen que Ábalos, acorralado por los tribunales, intenta pactar su supervivencia con el bando que lo necesita como testigo incómodo. Unas cifras han sobrevolado el debate: los 400 millones en publicidad institucional que habrían adornado las cuentas de los medios afines en el último año, y que explicarían ciertos silencios y ciertas palabras.
Ninguna de las lecturas es inocente. Y el único hecho objetivo es que la trama se ha movido de sitio: lo que antes era un escándalo de presunta corrupción ahora se ha convertido en la coartada perfecta para que cada cual negocie su futuro. Si alguien esperaba que el caso Ábalos aclarara algo, va a esperar sentado. Aquí todos hablan de la verdad, pero ninguno deja de mirar de reojo la factura.