Asurbanipal
Será en Octubre
Wafae Atid y el inmenso placer de dormir en la calle
No basta con jugarse la vida; hay que ajustarse al cliché de forastero que los demás consideran aceptableBajo los neones de una oficina sin ventanas o en el interior de un vagón de metro, hasta el bronceado playero más sano se transforma rápidamente en una especie de ictericia macilenta, pero hay circunstancias que pueden acelerar increíblemente la corrupción de la melanina vacacional. Sentarse en el transporte público en pleno agosto y leer una publicidad que dice “Mudarse moooooola” es una de ellas. Así es como ha decidido promocionarse una empresa de alquiler de trasteros en una ciudad donde los ancianos son
desahuciados por fondos buitre para crear viviendas turísticas y en la que ya se subarriendan habitaciones en edificios de protección oficial franquista a 600 euros.
Es la misma ciudad donde vive la presidenta que compra áticos de lujo con dinero público. Me gustaría saber si ella opina también, ahora que se acaba de instalar en una urbanización de rentas altas y piscinas profundas, que mudarse mola. Al fin y al cabo, pertenece a mi generación, la de los que pudimos viajar a todas partes con asombrosa facilidad, pero no quedarnos siempre en el mismo sitio. A mí, que me he mudado 10 veces desde que vine a la metrópoli a ganarme el pan, no me mola nada el olor a cartón de las cajas donde he tenido que meter periódicamente toda mi existencia. Y, aun así, todavía gozo de derechos que algunos quieren convertir en privilegios: tengo un trabajo que me paga las vacaciones y esta noche dormiré sin miedo con un techo sobre mi cabeza.
Wafae Atid y el inmenso placer de dormir en la calle
No basta con jugarse la vida; hay que ajustarse al cliché de forastero que los demás consideran aceptable