El IMV se come el 60% del presupuesto anual en solo cuatro meses
El gasto en el Ingreso Mínimo Vital se ha disparado un 22% hasta abril, alcanzando los 1.700 millones de euros y consumiendo ya seis de cada diez euros presupuestados para todo el año. La cifra, publicada por el Ministerio de Seguridad Social, deja un margen escaso para los ocho meses restantes y reabre el debate sobre la sostenibilidad de la prestación.
El gasto se acelera: 1.700 millones en cuatro meses
El desembolso del IMV en el primer cuatrimestre del año ha sido de 1.700 millones de euros, un 22% más que en el mismo periodo de 2023. Esto supone que el programa ha agotado el 60% de su dotación presupuestaria anual, cuando apenas ha transcurrido un tercio del ejercicio. Las proyecciones apuntan a que, de mantenerse el ritmo, el presupuesto se quedará corto antes de final de año, obligando a una ampliación o a un recorte de prestaciones.
Detrás del incremento: regularizaciones y acceso sin condiciones
Detrás del aumento del gasto hay dos fenómenos señalados por los analistas. Por un lado, las regularizaciones masivas de inmigrantes en los últimos años: desde 2020, el número de personas regularizadas se ha multiplicado por cuatro, superando las 200.000 anuales en 2022 y 2023. Este colectivo, al no tener ingresos previos, accede con facilidad al IMV. Por otro, la cuantía de la prestación –unos 740 euros al mes para un hogar unipersonal– se ha equiparado al Salario Mínimo Interprofesional, lo que desincentiva la búsqueda de empleo.
Comparación con otras prestaciones: el desequilibrio
Mientras el IMV crece sin apenas requisitos de cotización previa, otras ayudas como el subsidio para mayores de 52 años apenas llegan a 480 euros y exigen haber cotizado al menos 15 años, estar despedido y buscar empleo activamente. La diferencia de condiciones –y de cuantía– ha generado un clamor entre quienes defienden un sistema más equilibrado. Algunos proponen limitar el IMV en el tiempo y exigir periodos de cotización, para evitar la dependencia permanente del Estado.
Con estos números sobre la mesa, la pregunta es si el Gobierno tendrá que ampliar la partida o endurecer los requisitos. De momento, la caja se vacía a un ritmo que ni los Presupuestos Generales del Estado habían previsto.
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