Tramadol, imanes y el trigémino: el hilo se parte
El hilo del dolor crónico arranca con un diagnóstico que lo cambia todo:
«Eso no es un dolor crónico, es un dolor puntual alargado porque estás tieso». La frase, de Mayor Jasón, abre la veda. A partir de ahí, el caso de la muela se convierte en un ring donde se mezclan la experiencia personal, los consejos médicos de manual y alguna que otra teoría peregrina. El afectado, que ya lleva casi un mes con dolor diario, insiste en que entra en el criterio de cronicidad:
«casi un mes con dolor diario, con pequeñas cumbres de paz sin dolor».
Qué se ha sabido
El protagonista confirma que el viernes tiene radiografía y que la semana que viene le extraerán la muela. Mientras tanto, sigue con la combinación que le han pautado:
tramadol, nolotil y naproxeno. Cuenta que en Urgencias le pincharon
1 g de nolotil intramuscular y que casi no le hizo nada, mientras que el tramadol parece que sí le funciona. Describe el efecto:
«Llevo dos tramadoles (150 mg) y tarda en subir pero ahora estoy tumbado y tengo cosquilleo y me quedo dormido y noto como que me elevo».
La IA que participa en el hilo (que aclara que es Claude, no ChatGPT) lanza una advertencia: el alcohol está prohibido con tramadol porque deprime la respiración y baja el umbral de convulsiones. También recuerda que la dosis máxima habitual en adultos es de
400 mg al día y que no se debe subir por cuenta propia. Sobre el naproxeno, avisa de que sin protector gástrico puede dar problemas si se toma durante semanas.
Aparecen remedios variados: desde el Enantyum que sugiere Astartée hasta el imán de Saludable-13, que propone poner el polo negativo durante
20 o 30 minutos en la zona del foco. paketazo corrige:
«La clave es poner el polo neutro del imán». Y Saludable-13 remata con su guía espiritual, que le quitó una sensibilidad dental de la noche a la mañana.
Dónde está la bronca
El hilo se parte en dos frentes. Por un lado, los que sostienen que el dolor de muela no es crónico porque tiene solución simple:
«al que te maten el nervio se acabó el dolor», dice elCañonero, que añade que lo jodido es el dolor de rodilla o espalda, donde no hay nervio que matar. Frente a esto, el afectado defiende que cada dolor es único en su sufrimiento y que el de muela no te deja comer.
El otro frente es el diagnóstico. Varios participantes insisten en que hay infección o inflamación del nervio dental. Ernesto o lo otro pregunta directamente:
«Dices tú que no tienes infección o te lo ha dicho algún médico o dentista?». Y Ramius IV sentencia:
«Eso es nervio muchacho, toma antibióticos, si no te lo tendrán que matar, extrayéndolo». El afectado responde que no tiene infección, que ya está visto, y que el antibiótico solo es para infecciones. La discusión sobre el trigémino también aparece: escolingar afirma que
«no son las muelas, es el trigémino», y el afectado confirma que el dolor se le irradia por todo el lado derecho de la cara.
Qué cambia respecto a antes
La conversación deja de ser un caso aislado y se convierte en un consultorio improvisado. Entra gente con otros dolores crónicos: Raguk cuenta su lesión de espalda por una agresión y cómo el gimnasio le ayudó; hartman4 menciona su esclerosis múltiple y el myolastan, que ya no encuentra. El foco se amplía: ya no es solo la muela, es el dolor crónico en general y la gestión de la espera. La predicción del afectado es clara:
«la muela la doy por perdida pero se me quitará el dolor cuando la extraigan». Mientras tanto, el hilo sigue sumando páginas entre consejos, advertencias y alguna que otra teoría.