Cuchillos que caen: las acciones que nadie quiere tocar
Novo Nordisk, Netflix, Diageo, PayPal, Telefónica, IBM, Adobe, Porsche, MicroStrategy, Grifols, Tencent, General Mills, Kraft Heinz, Verizon, Caesars, Oklo, Klarna, Accenture, HRB, Manpower, Kyndryl, Mobico, Gerresheimer, Eli Lilly. La lista no es un índice: es un cementerio de expectativas. Un ejercicio de funambulismo bursátil que se ha prolongado durante 223 días y que arranca con una confesión incómoda: «no me creo nada». El desplome de Novo Nordisk, que se deja un 23% frente al 25,5% de tirzepatida de Eli Lilly en el ensayo de CagriSema, es solo la punta del iceberg de una temporada en la que el mercado ha decidido que lo que sube es sospechoso y lo que baja es una oportunidad.
El desplome de Novo Nordisk y la guerra de los genéricos
La farmacéutica danesa ha pasado de ser la niña bonita del parqué a convertirse en el ejemplo perfecto de lo que los inversores llaman un cuchillo cayendo. Los datos de CagriSema, con una reducción de peso del 23% frente al 25,5% de tirzepatida, han bastado para que el mercado sentencie: la guerra no es entre Novo y Lilly, sino contra los genéricos. «Parece que la guerra no es entre Novo y Lilly sino con los genéricos», resume una de las voces más seguidas del foro. La lectura es implacable: si el fármaco estrella no supera a su competidor directo, el castigo está justificado. Y sin embargo, Eli Lilly no cae. La asimetría desconcierta.
La lista de los cuchillos: de Diageo a Telefónica
Diageo lleva meses, años, en la lona. «Ha perforado sin interés comprador fuerte los mínimos del 20, los del 16 y ahora tiene los del 2009», advierte un análisis técnico que no deja lugar a dudas. La británica de bebidas espirituosas se ha convertido en el ejemplo canónico de la caída libre sin suelo aparente. Telefónica, por su parte, es la broma recurrente: «Da igual cuando leas esto, Telefónica». La operadora española encarna la paradoja del valor que nunca despega, atrapado entre la deuda y la competencia. PayPal, con un 29% de autocartera y un PER que no llega a 10, es la apuesta contraria: barata, rentable y con recompras de 6.000 millones de dólares. «Aunque esté con crecimiento plano, gana dinero», sostiene la tesis alcista. Kyndryl, la escisión de IBM, aparece como «empresa top» en ciberseguridad pese a arrastrar un «rollo contable» que nadie termina de explicar.
El hardware sube, el software baja: la tesis del año
Una de las predicciones más repetidas apunta a una divergencia estructural: «Hardware +5%, Software -5%. Va a ser la tónica del año». La sentencia, lanzada el 2 de enero, se ha ido cumpliendo con una precisión incómoda. Micron se come a Salesforce. Applied Materials se folla a Adobe. Las SaaS de pequeña capitalización, esas que prometían disrupción y entregaban pérdidas, «la mitad mueren en 4 años». El diagnóstico es darwinista: el software que no genera caja se extingue, mientras el hardware que sostiene la infraestructura de la IA se revaloriza. La paradoja de NVIDIA, la empresa que ensamblaba tarjetas gráficas para jugar y que ahora capitaliza más que Intel, AMD, Motorola y Texas Instruments juntas, es el ejemplo que todos citan y nadie termina de explicar. «Las GPUs se inventaron para jugar, sí. Para pintar gráficos más rápido», recuerda un veterano del sector. La casualidad, primero con Bitcoin y luego con la IA, hizo el resto.
La estrategia de Janus: comprar cuando hay sangre
El método que más adeptos concita es el que resume un participante con una claridad meridiana: «Caídas monumentales, aumento de volumen, rangos estrechos y fundamentales. Esa es la situación ideal donde el riesgo es muy bajo y el potencial enorme». La receta, atribuida a los grandes gestores value, exige paciencia y estómago. Caesars, con Carl Icahn merodeando y un potencial del 20%, es el caso de estudio: «Está por ahí Carl Icahn por lo que está muy barata y sola probablemente vuelva a un chapotee 11. Esta gente solo compra muy abajo, a derribo». La advertencia es igual de clara: «Cualquier día vas a ver un velón rojo de un 20%. Y no para corregir, para unos hostiazos buenos del 70%».
El lunes que viene: guantes y a esperar
La recta final del debate se tiñe de cautela macro. «El lunes esto se va a llenar de cuchillos cayendo, pónganse guantes señores», avisa uno de los participantes más activos. La lectura técnica no invita al optimismo: «El SP500 ya andaba a trancas y barrancas desde hace unos meses en lateral, que no tenía fuerza para subir». Con el petróleo en 120 dólares y las aerolíneas en el punto de mira, la pregunta no es si habrá corrección, sino cuándo y de qué magnitud. «Cuando empiece, y caiga de 4 con fuerza, se va a 3 y tocará 2,5», sentencian sobre IAG. El consenso, si es que existe, es que el mercado ha entrado en una fase de selección brutal donde solo sobreviven los que tienen caja o los que tienen paciencia. ¿Cuántos cuchillos hay que atrapar antes de cortarse?