El portal de vivienda pública con 638 pisos que no cambia nada
El Gobierno ha lanzado un portal público de vivienda con la promesa de «cambiar las reglas del juego». La cifra que lo sustenta: 638 viviendas para toda España. Ni una más. La ministra Isabel Rodríguez García lo presentó como un hito con contratos de hasta 75 años y criterios «objetivos y transparentes», pero la escala del inventario invita al escepticismo.
638 viviendas frente a una demanda de millones
El dato es tan contundente que se comenta solo. Para que un programa de estas características tuviera un impacto real en el mercado, haría falta construir al menos medio millón de viviendas, según los cálculos más conservadores. Con 638, el efecto es estadísticamente irrelevante: equivale a unas pocas decenas por provincia, cuando la demanda acumulada de vivienda asequible se cuenta por cientos de miles.
La comparación con la presión migratoria tampoco ayuda. En el tiempo que se tarda en tramitar una de estas viviendas, la población extranjera que llega al país supera con creces la oferta disponible. El resultado: un programa que, en la práctica, apenas roza la superficie del problema.
El coste de la web y la transparencia del proceso
Otra de las críticas que planea sobre el lanzamiento es el coste de desarrollo del propio portal. No se ha hecho público el desembolso, pero la sospecha de que la plataforma digital haya costado más que el beneficio social que aporta es difícil de desterrar. Y no es solo una cuestión de dinero: los primeros usuarios ya reportan problemas de funcionamiento, con la web desenfocada o con elementos que no responden.
La promesa de «criterios objetivos y transparentes» choca con la realidad de un sistema de asignación que, según se argumenta, podría acabar beneficiando a perfiles concretos. La opacidad en los baremos y la falta de información sobre cómo se distribuirán las viviendas alimentan la desconfianza.
Un gesto más que una solución
El lanzamiento de este portal tiene más de gesto político que de solución estructural. Con 638 viviendas, el impacto en el mercado es mínimo, y la percepción de que se trata de una medida cosmética se refuerza con cada dato que se analiza. La vivienda pública en España necesita un plan masivo, no una web con un catálogo simbólico.
Mientras tanto, la promesa de «contratos para toda la vida de hasta 75 años» suena bien en los titulares, pero no resuelve el problema de fondo: la falta de oferta. Y sin oferta, cualquier portal, por muy bien diseñado que esté, será solo un escaparate de buenas intenciones.
La pregunta que queda en el aire es si este portal será el embrión de una política seria de vivienda o simplemente un brindis al sol. Con 638 viviendas, la balanza se inclina hacia lo segundo. Pero quizás lo más preocupante no sea la cifra, sino la facilidad con la que se vende como un cambio de paradigma.