Reconstruir la zona quemada: ¿un Plan Marshall de vivienda?
¿Tiene sentido construir vivienda masiva donde ardió el monte? Tras los incendios que arrasaron la periferia de Madrid, resurge una idea vieja y polémica: usar el suelo calcinado para levantar decenas de miles de pisos. La propuesta tiene nombre de viejo plan: algo así como un 'Plan Marshall' de vivienda pública. Pero la realidad urbanística es tozuda.
El espejismo de Benidorm
Quien defiende la idea suele poner el ejemplo de Benidorm: rascacielos de 25 alturas, máxima densidad. Sin embargo, el cálculo de viviendas por metro cuadrado no es tan favorable. Las torres benidormenses arrastran piscina, jardín, aparcamiento… Al final, la densidad por hectárea se parece a la de una ciudad de cuatro alturas. Y los pisos, mini apartamentos. No es una solución milagro.
Competencias y suelo quemado
Otro escollo es quién manda. La competencia urbanística es autonómica, pero el suelo lo decide el ayuntamiento. Sin voluntad municipal, el plan es papel mojado. Y por si fuera poco, construir sobre terreno quemado implica riesgos técnicos: escorrentías, inestabilidad, contaminación. Algo que no se resuelve con prisa.
El mercado no es casualidad
Hay quien sostiene que la carestía de la vivienda responde a políticas deliberadas, no a la falta de suelo. Mientras no se toquen los incentivos de fondo, ni un Plan Marshall moverá la aguja del precio. La oportunidad del incendio choca con la realidad: la vivienda no se va a abaratar por mucha prisa que se eche.
Ironía final: el dictador que algunos añoran para poner orden en el ladrillo hoy tendría que enfrentarse a la burocracia, al Banco de España y a los vecinos del chalé de al lado. Quizá por eso ya no resucita nadie.