Hace años estos casos eran esporádicos y se limitaban sobre todo a niños con patología oncológica procedentes de Perú, que el sistema absorbía sin dificultad. En los últimos meses la situación ha cambiado radicalmente: ya no son sólo niños, sino también adultos; no sólo oncología, sino patologías neurológicas, endocrinológicas, digestivas, pulmonares o reumatológicas; no sólo personas sin recursos, sino también de clase acomodada; no sólo casos agudos graves, sino también crónicos complejos. Los países de origen se han multiplicado (Venezuela, Bolivia, Panamá, Colombia, Guatemala, El Salvador, República Dominicana, Honduras…). Ya no es un caso al mes: el mismo día pueden llegar a un mismo servicio de urgencias dos pacientes procedentes de vuelos distintos.