La creación de Israel: socialistas, banqueros y la Corona británica
Que la Unión Soviética de Stalin, la banca Rothschild y la Corona británica fueran los padrinos del estado de Israel suena a teoría conspirativa. Pero la documentación histórica que se maneja en el análisis geopolítico dibuja exactamente ese triángulo: el voto soviético en la ONU, el dinero de los banqueros en los asentamientos y el fin del mandato británico en Palestina.
La narración más cómoda dice que Israel nació de una resolución de Naciones Unidas. La evidencia, sin embargo, matiza el relato: la partición fue aprobada por una coalición en la que la URSS de Stalin desempeñó un papel tan relevante como Washington, y los intereses particulares de los financistas del proyecto sionista no eran exclusivamente humanitarios.
El voto de Stalin y el giro soviético
Stalin apoyó el plan de partición de Palestina en 1947 porque esperaba que el nuevo estado judío actuara como aliado soviético en Oriente Próximo. Los primeros reconocimientos llegaron precisamente del bloque comunista: los países del Pacto de Varsovia y la República Popular China. Cuando Moscú comprobó que Tel Aviv se inclinaba hacia Washington, giró hacia los países árabes, dejando una estela de oportunismo geopolítico difícil de negar.
Los Rothschild y el dinero de los asentamientos
Los pogromos de 1881-1882 en Rusia empujaron al barón Edmond James de Rothschild a financiar las primeras colonias judías, como Rishon Letzion. La tesis de que la misma familia también habría respaldado la revolución bolchevique lleva a una conclusión incómoda: los mismos capitales habrían impulsado dos experimentos políticos en apariencia opuestos. La evidencia documental del mecenazgo sobre el yishuv es sólida; la conexión con la URSS, discutida.
El fin del mandato británico
El Reino Unido administró Palestina desde 1920. Décadas después, la violencia entre comunidades y el coste militar hicieron insostenible el mandato. Londres optó por salir dejando atrás un territorio ya marcado por la partición. El 14 de mayo de 1948, con las botas británicas aún en retirada, David Ben-Gurión declaró la independencia en Tel Aviv.
Reconocimientos: ¿qué país fue primero?
La literatura oficial suele atribuir a Estados Unidos el primer reconocimiento. La revisión crítica apunta a que el bloque soviético se adelantó en bloque. Lo cierto es que hoy 164 de los 193 estados miembros de la ONU, un 85,4%, reconocen a Israel. La disputa por la primacía no es una anécdota: refleja la lucha narrativa por quién apadrinó el proyecto.
La alianza incómoda con el nazismo
El episodio más escabroso es la colaboración de algunos sectores del sionismo alemán con el régimen nazi en los años treinta, documentada en fuentes de archivo. Se argumenta que ambos movimientos compartían cierta visión excluyente del estado-nación y que hubo acuerdos de emigración. Es un capítulo que la memoria oficial prefiere no visitar.
Las fuentes originales, accesibles en archivos digitales, permiten profundizar en cada uno de estos puntos. La pregunta que flota sobre todo el análisis es incómoda: si el origen de Israel es tan híbrido, ¿por qué el relato oficial insiste en reducir su paternidad a una sola decisión de la ONU? La respuesta condiciona la lectura de media geopolítica actual de Oriente Medio.