El SEPE colapsa: citas imposibles y webs que no funcionan
Conseguir cita en el SEPE dentro del plazo legal de 15 días es, en la práctica, una misión imposible en buena parte del país, según relatan varios participantes del hilo. La paradoja es que, mientras las oficinas aparecen desiertas, las pocas citas que se publican se agotan en segundos y hay quien sostiene que aplicaciones externas las capturan para revenderlas. El resultado, denuncian, es una desprotección del ciudadano que paga sus impuestos y se queda sin la prestación por un fallo del sistema.
El problema no es solo la falta de citas. La página web del organismo se cae con frecuencia, es confusa y poco intuitiva, con captchas ilegibles y métodos de autenticación que fallan, según los afectados. Un afectado relata que renunció a la cita previa y que la web no le reconoce la cuenta bancaria pese a introducirla correctamente, por lo que se quedará sin paro. La atención telefónica, cuando existe, tampoco resuelve.
La cita previa como barrera de acceso
La cita previa se ha convertido en el cuello de botella de todos los organismos públicos, según varios foreros. En el SEPE, las nuevas citas se vuelcan a partir de las doce de la noche de lunes a viernes, según quienes han logrado alguna. En Sevilla funcionan con distrito único y hay disponibilidad en la mayoría de las 34 oficinas provinciales; en Madrid, en cambio, es prácticamente imposible. La diferencia territorial es enorme y no depende del usuario.
Hay quien apunta a que la solución pasa por conectarse a las 00:00 y refrescar la página para capturar las plazas del día siguiente. Otros sostienen que hay que llamar al 060 de 9 a 14 horas en días laborables para reportar incidencias. Ninguna de estas tácticas es oficial ni aparece en la web del SEPE. El ciudadano debe descubrir por su cuenta los trucos para acceder a un derecho.
El certificado digital y la clave permanente tampoco salvan
La digitalización se presenta como la alternativa, pero falla igual. El certificado digital da problemas según el navegador, y la clave permanente requiere una cita previa en la Seguridad Social, que puede ser peor que la del SEPE. Un afectado relata que tuvo que activar la clave y la firma digital en Hacienda, sin cita, en un solo día, y que fue lo único que funcionó en este lodazal.
Los fijos discontinuos son los más castigados. El sistema no les deja reactivar la prestación online en la mayoría de las ocasiones porque salta un error como si estuvieran en un ERTE. Al final toca ir en persona. Un fijo discontinuo explica que pudo reactivar la paga por teléfono durante meses, pero que en junio no le dejó hacerlo online y no había citas telefónicas hasta veinte días después, aunque sí presenciales en otro municipio.
Oficinas vacías y funcionarios que no atienden
La escena se repite, según varios foreros: oficinas con veinte escritorios donde solo tres personas despachan una cola de treinta que espera durante horas para que en tres minutos les digan que vuelvan otro día con un documento. Hay quien sospecha que se dan pocas citas para poder holgazanear, y quien recuerda que en una ocasión dos personas se levantaron a dar voces y la jefa puso a todos los funcionarios a atender, acabando la cola en veinte minutos.
La externalización al ciudadano es total, denuncian. El afectado debe hacer el trabajo del funcionario, pagando el triple: con sus impuestos, con su tiempo y con sus desplazamientos. Hay quien se tiene que ir a otras localidades limítrofes por saturación, pagando de su bolsillo el viaje. Y si el trámite se hace mal, el paro se pierde.
El problema no es nuevo: Larra ya lo contaba
El «vuelva usted mañana» que Larra retrató en el siglo XIX sigue vigente, según un participante. Un participante con experiencia en dos organismos estatales y dos autonómicos describe la evolución: hace 25 años todo era lento pero se hacía bien y con cariño; hace seis años, en la Tesorería General de la Seguridad Social, le pedían algo, lo entregaba en plazo, pasaban dos meses y aún no lo habían mirado. Incompetencia y explicaciones repetidas.
La presencia de seguridad privada en las puertas del SEPE tiene su lógica, según quienes lo han visto: acude mucho paguitero de oficio dudoso. Pero el segurata no resuelve el problema de fondo. La cita previa fue un invento genial para eliminar de un plumazo las colas del paro, ironizan algunos. El premio Nobel de Economía se lo deberían dar.
La trampa de los cursos y la formación fantasma
El SEPE anuncia cursos de formación gratuitos que llevan más de tres años sin impartirse, según un forero. La empresa que los imparte lo ha comunicado al organismo, pero el SEPE no actualiza la información y sigue recibiendo llamadas de gente interesada. La mitad de los cursos ya están adjudicados y la otra mitad no existen. Es la dejadez convertida en política activa, denuncia.
Mientras tanto, el trámite del U1 se envía obligatoriamente por correo ordinario, no por email, según un participante. La burocracia se protege a sí misma. Y el ciudadano, si necesita el dinero, está bien jodido. La pregunta no es si el sistema falla, sino cuántos se quedan por el camino sin que nadie lo cuente.