Max Kraven
Madmaxista
- Desde
- 17 Oct 2013
- Mensajes
- 5.050
- Fruta
- 8.736
Sánchez convierte su mitin en Fuenlabrada en una declaración de amor a su mujer, a la espera de juicio: "Nos han intentado quebrar, pero estamos más unidos y fuertes. Te quiero"
Así, en plan novela televisiva.
Por la megafonía sonaba la canción Malibu del artista Rusowsky, cuya letra describe un amor profundo y nostálgico, cuando Pedro Sánchez ha entrado en el Centro de Arte Tomás y Valiente de Fuenlabrada (Madrid) acompañado de su mujer, muy animada bailando al ritmo de la música. Tras el preceptivo reparto de besos y abrazos a los asistentes de las primeras filas, ya sobre el escenario, Begoña Gómez ha abrazado a su marido, le ha estampado un beso en la boca -una imagen que ha sorprendido de forma unánime incluso al núcleo más próximo al líder del PSOE- y ha recibido una ovación de las 3.000 personas que han abarrotado el recinto.
También militante, la esposa del presidente del Gobierno, que está a la espera de juicio por tráfico de influencias y malversación, no suele prodigarse en actos del partido y cuando lo ha hecho ha sido sin que fuera anunciada previamente su presencia. La última vez que hasta la fecha que había sido arropada en público por los suyos fue en el Congreso Federal de Sevilla de diciembre de 2024. Meses antes había acudido a un mitin de las elecciones europeas en Benalmádena (Málaga) el día después de que el juez Juan Carlos Peinado la hubiera citado a declarar como investigada por presunta corrupción en su actividad profesional.
"Hoy me acompaña Begoña", ha dicho Sánchez al inicio de su primer mitin tras ser proclamado oficialmente por el Comité Federal del PSOE como candidato a las elecciones del próximo 29 de noviembre. "Gracias por ser mi esposa, la progenitora mis hijas y mi mujer. Nos han intentado quebrar de todas las maneras y han logrado justo lo contrario. Hoy estamos más unidos y somos más fuertes que nunca. Así que que lo escuchen alto y claro: te quiero", le ha dicho después públicamente a ella, al borde de las lágrimas, ante el sonoro aplauso del público mientras coreaba "qué bonito, qué bonito".
A lo que no ha hecho ninguna referencia el presidente durante su discurso ha sido a la dimisión de la hasta este viernes portavoz del partido, Montse Mínguez, tras la polémica por las informaciones de los "30 pisos" de alquiler de su pareja. En cambio, ha vuelto a agitar el mantra de su predisposición a acabar con los "fondos buitres" y los que hacen "negocio" y "mercadean con los derechos de la gente", un mensaje que entra en colisión con el negocio de la familia de la ya ex fruta por Lérida.
En su intervención, el líder de los socialistas ha marcado otra de las líneas maestras de la campaña del 29-N: la defensa de las pensiones frente a las "privatizaciones" que, asegura que, acometerá Alberto Núñez Feijóo si llega a La Moncloa. Asimismo, ha apelado a la movilización de los votantes "pogre" para volver a gobernar alertando de los "recortes disfrazados de sacrificios" del PP.
Inusualmente animado, con baile final incluido, en medio de su intervención Sánchez de ha puesto una camiseta roja con el lema La fuerza de la gentey el logo del corazón que desde hace tiempo utiliza el partido como seña de identidad. Su mujer ha hecho lo propio desde la primera fila del público. Todos los dirigentes consultados por este periódico coinciden en que hacía años que no veían al partido tan "motivado".
"Pedro está mejor que nunca, está como una moto", ha proclamado Óscar López, secretario general de los socialistas en Madrid. "Tenemos dos objetivos: primero mantenerlo a él en la Moncloa y luego a por Sol", ha agregado en alusión a la sede de la Presidencia de la región que el PP ostenta desde hace cuatro décadas.
Así, en plan novela televisiva.
Por la megafonía sonaba la canción Malibu del artista Rusowsky, cuya letra describe un amor profundo y nostálgico, cuando Pedro Sánchez ha entrado en el Centro de Arte Tomás y Valiente de Fuenlabrada (Madrid) acompañado de su mujer, muy animada bailando al ritmo de la música. Tras el preceptivo reparto de besos y abrazos a los asistentes de las primeras filas, ya sobre el escenario, Begoña Gómez ha abrazado a su marido, le ha estampado un beso en la boca -una imagen que ha sorprendido de forma unánime incluso al núcleo más próximo al líder del PSOE- y ha recibido una ovación de las 3.000 personas que han abarrotado el recinto.
También militante, la esposa del presidente del Gobierno, que está a la espera de juicio por tráfico de influencias y malversación, no suele prodigarse en actos del partido y cuando lo ha hecho ha sido sin que fuera anunciada previamente su presencia. La última vez que hasta la fecha que había sido arropada en público por los suyos fue en el Congreso Federal de Sevilla de diciembre de 2024. Meses antes había acudido a un mitin de las elecciones europeas en Benalmádena (Málaga) el día después de que el juez Juan Carlos Peinado la hubiera citado a declarar como investigada por presunta corrupción en su actividad profesional.
"Hoy me acompaña Begoña", ha dicho Sánchez al inicio de su primer mitin tras ser proclamado oficialmente por el Comité Federal del PSOE como candidato a las elecciones del próximo 29 de noviembre. "Gracias por ser mi esposa, la progenitora mis hijas y mi mujer. Nos han intentado quebrar de todas las maneras y han logrado justo lo contrario. Hoy estamos más unidos y somos más fuertes que nunca. Así que que lo escuchen alto y claro: te quiero", le ha dicho después públicamente a ella, al borde de las lágrimas, ante el sonoro aplauso del público mientras coreaba "qué bonito, qué bonito".
A lo que no ha hecho ninguna referencia el presidente durante su discurso ha sido a la dimisión de la hasta este viernes portavoz del partido, Montse Mínguez, tras la polémica por las informaciones de los "30 pisos" de alquiler de su pareja. En cambio, ha vuelto a agitar el mantra de su predisposición a acabar con los "fondos buitres" y los que hacen "negocio" y "mercadean con los derechos de la gente", un mensaje que entra en colisión con el negocio de la familia de la ya ex fruta por Lérida.
En su intervención, el líder de los socialistas ha marcado otra de las líneas maestras de la campaña del 29-N: la defensa de las pensiones frente a las "privatizaciones" que, asegura que, acometerá Alberto Núñez Feijóo si llega a La Moncloa. Asimismo, ha apelado a la movilización de los votantes "pogre" para volver a gobernar alertando de los "recortes disfrazados de sacrificios" del PP.
Inusualmente animado, con baile final incluido, en medio de su intervención Sánchez de ha puesto una camiseta roja con el lema La fuerza de la gentey el logo del corazón que desde hace tiempo utiliza el partido como seña de identidad. Su mujer ha hecho lo propio desde la primera fila del público. Todos los dirigentes consultados por este periódico coinciden en que hacía años que no veían al partido tan "motivado".
Plana mayor
Al acto de Fuenlabrada han asistido prácticamente todos los barones del partido salvo el castellanomanchego Emiliano García-Page, molesto por que en el Comité Federal previo no estaban previstos turnos de palabra, ni Salvador Illa debido a las lluvias que tienen que tienen en alerta a Cataluña. También han acudido prácticamente casi todos los ministros incluida la de Defensa, Margarita Robles, sin carnet de militante, que como en 2016 volverá a acudir de número dos de Sánchez por Madrid."Pedro está mejor que nunca, está como una moto", ha proclamado Óscar López, secretario general de los socialistas en Madrid. "Tenemos dos objetivos: primero mantenerlo a él en la Moncloa y luego a por Sol", ha agregado en alusión a la sede de la Presidencia de la región que el PP ostenta desde hace cuatro décadas.
