El CNIO investiga a Barbacid: sede compartida con el presunto desfalco
El reputado oncólogo Mariano Barbacid, investigador estrella del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), ha sido salpicado por el escándalo del presunto desfalco de 25 millones de euros que investigan Fiscalía Anticorrupción y la Policía Nacional. El detonante: su empresa privada comparte sede social con varias firmas del exgerente Juan Arroyo y con Zeus, una compañía creada en 2009 por un exdirectivo que se ha llevado el 100% de los contratos SAP del CNIO –15 de 15– por valor de 1,4 millones, supuestamente por servicios inexistentes. La coincidencia de direcciones no es baladí: apunta a una red de intereses cruzados que habría drenado fondos públicos durante 17 años.
La telaraña empresarial del CNIO
El hilo común es el Parque Tecnológico de Alcalá de Henares (Tecnoalcalá), donde están radicadas tanto la firma de Barbacid como las sociedades de Arroyo y Zeus. Según la documentación filtrada, estas empresas operan desde el mismo edificio, lo que ha levantado todas las alarmas en el CNIO. La investigación se centra en cómo se fraguó el desvío de fondos: contratos amañados, facturas por trabajos no realizados y un entramado de sociedades que habría permitido a los implicados lucrarse a costa de la investigación oncológica.
25 millones evaporados en 17 años
El montante total del presunto desfalco asciende a 25 millones de euros, una cifra que ha ido creciendo a medida que la investigación avanza. Zeus, la empresa estrella del caso, ha sido la principal beneficiaria: 15 contratos consecutivos sin concurrencia competitiva. Además, se ha revelado que el exgerente Juan Arroyo, supuestamente cesado por acoso, seguía en nómina del CNIO, según publicó ABC. La Asociación Española Contra el Cáncer, ante la catarata de escándalos, ha optado por abandonar el patronato.
Arte y derroche: el precedente que lo explica
No es la primera vez que el CNIO está en el ojo del huracán por malversación. Hace meses se destapó que la anterior directora gastó un millón de euros en obras de arte contemporáneo –entre ellas, una mesa con una chapa pegada y unas garrafas– con fondos destinados a la lucha contra el cáncer. Estos antecedentes alimentan la tesis de que el organismo ha sido un coladero de corrupción durante años, con la connivencia de altos cargos.
¿Cómplice o víctima colateral?
La posición de Barbacid es ambigua. Por un lado, su prestigio científico le avala; por otro, la coincidencia de sede y su silencio público generan dudas. En el debate, hay quien sostiene que el sistema de investigación oncológica está viciado desde la base, y que estos escándalos son solo la punta del iceberg. Mientras la Fiscalía sigue recabando pruebas, la pregunta que queda en el aire es si el dinero público destinado a curar el cáncer ha acabado engordando cuentas privadas.
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