Bolt fulmina a su equipo de RRHH: «creaban problemas que no existían»
El fundador y CEO de Bolt, Ryan Breslow, ha vuelto a los mandos de la empresa de movilidad eléctrica con una decisión que no deja indiferente: ha despedido a todo el departamento de Recursos Humanos y ha reducido la plantilla en un 30%. El argumento oficial, que RRHH generaba conflictos artificiales que desaparecieron al eliminarlos. La realidad es más cruda: la compañía ha pasado de valer 11.000 millones de dólares a unos 300 millones.
Un «modo guerra» que arrasa con los beneficios
Breslow, que recuperó el control en 2025, ha aplicado un giro radical. Sustituyó el departamento de RRHH por un pequeño equipo de people ops, eliminó la jornada de cuatro días, las vacaciones ilimitadas y otros beneficios que considera parte de una cultura «acomodada». En total, ha prescindido de cerca del 30% de la plantilla para reconvertir la empresa hacia un modelo de eficiencia extrema.
¿Una medida ejemplar o un paso atrás en derechos laborales?
Mientras algunos analistas ven la movida como un síntoma de la burbuja de las startups que se pinchó —el valor de Bolt pasó de 11.000 a 300 millones en poco tiempo—, otros consideran que eliminar RRHH es un experimento arriesgado. Sin un departamento que medie entre dirección y empleados, la conflictividad podría trasladarse a otros frentes. Pero la reacción en foros económicos es mayoritariamente favorable: «mandas a las charos a su casa y aumenta la productividad», se lee entre comentarios escépticos respecto al valor añadido de ciertos perfiles administrativos.
Sin embargo, la decisión de Breslow no es solo un ajuste de cinturón. Es una apuesta por un modelo organizativo sin intermediarios, donde la gestión de personas se diluye en equipos más pequeños y flexibles. Veremos si la fórmula funciona o si, como advierten algunos analistas, la falta de estructura acaba generando problemas más graves que los que se pretendían resolver.