Zapatero, el presidente que nunca trabajó (según sus críticos)
La afirmación es tan directa como polémica: José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno entre 2004 y 2011, no ha tenido un empleo real en su vida. No, al menos, uno que no estuviera vinculado a la política. El debate, recurrente en círculos escépticos, se apoya en un dato biográfico incómodo: nunca hizo la mili ni la prestación social sustitutoria, y su trayectoria profesional anterior a la presidencia se reduce a su escaño en el Congreso y a su militancia en el PSOE.
El origen familiar: ¿una vida facilitada?
Los críticos señalan que Zapatero proviene de una familia acomodada de León. Su abuelo fue médico y militar; su padre, abogado de renombre; su progenitora, nieta del abuelo médico. Un entorno que, según sus detractores, le permitió acceder a la política sin haber conocido el mercado laboral real. Frente a esto, sus defensores argumentan que su trabajo como político —negociar leyes, gestionar crisis, representar al país— es un empleo tan válido como cualquier otro. La ironía es que el propio Zapatero ha construido su imagen en torno a la paz y los derechos sociales, no al "curro" de oficina.
El contraste con otros políticos
El debate se aviva al comparar con figuras como "el Trompas" (en referencia a un político que entró en la política a los 70 años con una carrera previa). La pregunta de fondo no es si Zapatero trabajó, sino qué entendemos por trabajar en una clase política que a menudo salta de la universidad al escaño. El dato de que ni siquiera realizó el servicio militar —obligatorio en su juventud— añade leña al fuego.
El cálculo sobre si ha "vivido del cuento" queda en el aire, pero los datos sobre su currículum previo a la presidencia son escasos: un breve paso por la docencia universitaria y una temprana dedicación al partido. Para unos, eso es trabajar; para otros, es un privilegio disfrazado de vocación.