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Sois como un grupo de personas viendo la televisión alrededor de una mesa camilla.Que no nos enteramos, porque no estudiamos. Y luego nos sorprendemos de que el Perro nos la vuelva a jugar.
Las encuestas no valen gran cosa. Los "microdatos" del CIS, sí.Capitán asteriscos va a ascender a comandante con estos datos, lo ha clavado... simplemente porque lo que digan las encuestas que publican los periódicos son tan fiables como el horóscopo. La prueba: el mismo abuelito pensionista que dice que no vota a Perrete y que votará por VOX, si le aprietas un poco en intención real de voto, finalmente reconoce que la pensión y tal y cual y lo siento pero voy con el Perro.
Espín, Riestra, Crespo, Llàtzer... Etc etc.En Colectivo Burbuja hizo lo mismo. Se puso a expulsar a todo el mundo hasta quedarse él solo con sus cuatro seguidores.
Va a sorprender y está sorprendiendo el perro haciendo una campaña muy tranquila, con tintes amables mientras las otras formaciones están más combativas; lo van a criticar y el tipo se va a mostrar afable, poco ofendido, encajando todo y con bastante victimismo.(mensaje citado en revisión)
No existe ninguna provincia en España donde el psoe vaya sacar el 38%.Lo dicho en detalle... D'Hondt no basta con sumar los votos de PP y Vox. Importa cómo se reparten entre ambos en cada provincia, especialmente en las de pocos fruta.
Ejemplo matemático en una provincia de 5 escaños, manteniendo PSOE en el 38% y otra izquierda en el 12%:
¡Exactamente el mismo 50% de votos, pero un fruta menos! Y ese fruta se lo lleva el PSOE sin ganar ni un solo voto adicional.
- PP 35% + Vox 15% = 3 fruta para la derecha.
- PP 25% + Vox 25% = 2 fruta para la derecha.
D'Hondt es así... no suma los votos de PP y Vox antes de repartir escaños. Calcula sus cocientes por separado. El PP puede perder su segundo fruta sin que Vox consiga el segundo suyo, y entonces el tercer cociente del PSOE supera a ambos.
Y aquí viene la táctica del PSOE: una derecha dividida entre PP y Vox, mientras el PSOE intenta concentrar el voto de la izquierda mediante sus decretos y medidas izquierdistas.
No significa que cada voto que pase del PP a Vox perjudique a la derecha. Depende del reparto concreto. Pero en muchas provincias pequeñas esa fragmentación puede costar fruta.
Y tampoco es cierto que quedar primero garantice llevarse el último escaño. Lo decide el cociente D'Hondt.
La clave del 29N no será solo cuánto sumen PP y Vox, sino cuántos escaños consiguen convertir con esos votos en cada provincia.
No existe ninguna provincia en España donde el psoe vaya sacar el 38%.